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Por Dalia Perkulis
Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicolo... Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicología, educación, cine, tecnología, negocios, moda, cultura, farándula, política y hasta deportes. Activista de medios digitales. La típica cinéfila que le da insomnio si no recuerda el nombre del actor de una película. No nació para ser esposa ni mamá, pero ama a su esposo y a sus retoños ante todo. Síguela en twitter: @daliaperk (Leer más)
Entrevista a Ernesto Diezmartínez (segunda parte)
Por Dalia Perkulis
6 de marzo, 2012
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Lo digital no quita lo profesional

El crítico cinematográfico Ernesto Diezmartínez no parece radical, pero sí es férreo en la defensa de sus posturas. Como además despliega buenos modales, corrección política y datos duros al argumentar, resulta bastante convincente.

ED: David Bordwell, el más importante teórico del cine vivo, creo yo, tiene su propio blog. El señor ha de andar en las 6 ó 7 décadas de vida. Si alguien con esa trayectoria y con esa experiencia entró y no hace poco, sino hace varios años, a la red, a escribir textos extensos y muy interesantes en su blog, incluso a regalar, porque lo ha hecho, a regalar sus propios libros que ya están agotados, dice “me ha dicho mi editorial que no puedo editarlo de nuevo… pues aquí está la copia en pdf y ahí les va a los que quieran”, creo que esa apertura a los nuevos medios debería ser una característica de los que nos movemos en los medios de comunicación.

Quizá soy el primero de mi generación (nació en 1966) que entró a esto en México, porque los que están un poquito más viejos que yo se han negado una y otra vez a entrarle a los formatos digitales.

DP: ¿Tú te te sientes amenazado por los advenedizos que se hacen llamar críticos de cine?

ED: No. Para mí qué bueno que haya mucha gente que se dedique a esto, o que quiera dedicarse a esto. Sí hay mucha competencia, pero no lo veo como una amenaza a la disciplina o a la profesión de la crítica de cine.

DP: ¿El medio NO es (la calidad de) el mensaje?

ED: Efectivamente, el medio es eso nada más; la seriedad y el rigor pues ya lo trae la persona que publica.

Bonus Track

Aprovechamos esta conversación de medios digitales para cuestionar a Diezmartínez sobre la labor del crítico de cine. Es un conversador sin desperdicio.

DP: Eres muy elocuente. ¿Qué hace un crítico cinematográfico con tu misma formación pero sin elocuencia, tú crees que la hace?

ED: (Silencio) Eh, ¡bueno!… (titubea) …yo, je… yo creo que como dice el dicho, a lo mejor el hábito no hace al monje, pero si no el hábito, sí creo que lo hace el lenguaje. Yo creo que, eh… pues te doy un ejemplo: Si tú vas al médico esperas que te hable como médico, que te transmita seriedad. Esto tiene que ver con el manejo del lenguaje verbal e incluso corporal, el manejo de términos, seguridad y conocimientos. Eso sucede en cualquier disciplina.

Un crítico de cine debe acostumbrarse a dar argumentos, a dar razones, eso es parte elemental de la profesión. Debe también tener claro que no tiene (enfatiza) LA razón, nadie tiene (enfatiza de nuevo) LA razón, pero sí puede tener unas cuantas razones pertinentes, traer argumentos más o menos sólidos, con los cuales sustentar esas razones. Se necesitan conocimientos de cine, por supuesto,  y creo que ayuda mucho el conocimiento de todo lo relacionado con la sociedad, es decir, la literatura, las artes plásticas, la política, la historia. Creo que en la medida que tienes una cultura cada vez más general, más incluyente, emites una opinión más informada. Se necesita la teoría cinematográfica, que hay bibliotecas enteras para sumergirse en ella, más toda esa cultura que uno va recogiendo en la medida que lee más, hace conexiones y aprende más de la sociedad en la que vive o de otra sociedad distante.

DP: Todo suma, pues. ¿Cuál es tu fórmula entre el lenguaje especializado y el lenguaje coloquial que manejas y cuál crees que sea la proporción adecuada entre la misión de orientar y la de emitir tu opinión?

ED: Pues es un equilibrio constante. Digamos, no puedes escribir en un estilo tan abstracto-teórico porque estás circunscrito a unos cuantos que te van a entender y eso quién sabe. Creo que sí es necesario, en términos estilísticos de la película, hablar de encuadres, hablar de movimientos de cámara, por supuesto de géneros cinematográficos, de directores y también confiar en el propio lector curioso que va a indagar.  Pero tampoco caer en la jergota que nadie le va a entender, porque eso es muy pesado, cuando abres un texto en el que desde el punto de vista estructuralista se está analizando algo, ya leíste cuatro líneas y todavía te preguntas el significado de 15 palabras, tampoco eso ayuda a nadie.

Si uno escribe en sitios mucho más especializados, a lo mejor ahí sí se justifican otro tipo de aproximaciones, pero en prensa, especialmente, la labor es de divulgación y de juicio, entonces hay que tratar de hacer un equilibrio, siempre complicado, entre lo que uno tiene que aportar como especialista y un lenguaje accesible, en el buen sentido del término, sin subestimar al lector. Simple y llanamente porque el estilo de prensa así lo exige.

DP: Sin justificar a Enrique Peña Nieto, candidato “virtual” (que le llaman ahora en período de intercampaña) a la presidencia. Es un hecho que la regó por su incapacidad de decir tres libros. Pero, ¿estás de acuerdo, como cinéfilo, que no se pueden mencionar tres películas favoritas?

ED: No, pues sí las puedes mencionar, la bronca es que cuando te lo preguntan otra vez vas a decir otras (carcajada). A mí me han hecho esa pregunta varias veces. Diez o cinco películas o cinco directores. Respondo y me reclaman: “¿Y fulanito de tal?”. “Ah, pues sí, caray, pero me dijiste cinco, entonces ya se me acabó la lista”. Y me preguntas mañana y seguramente diré otras, realmente sí es un poco arbitrario, incluso tienes olvidos terribles siempre que te preguntan eso. Ahora, claro, puedes tener olvidos en el sentido de que se te olvidó algo importante, no olvidos de quedarte pasmado como pasó con el señor candidato.

DP: ¿Nos encantan las clasificaciones?

ED: También habría que decir que no hay que tomárselas muy en serio, insisto, cada día puede cambiar tu lista de favoritos. A mí me gustan mucho las listas, pero ahora sí que “el respeto a las listas ajenas es la paz”, por esa misma cuestión de arbitrariedad, de vaguedad o de ambigüedad; lo que te pareció ahorita importante puede ser que dentro de diez años no sea así y además tiene uno olvidos, finalmente.

 

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