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Lilith Wannabe
Por Dalia Perkulis
Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicolo... Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicología, educación, cine, tecnología, negocios, moda, cultura, farándula, política y hasta deportes. Activista de medios digitales. La típica cinéfila que le da insomnio si no recuerda el nombre del actor de una película. No nació para ser esposa ni mamá, pero ama a su esposo y a sus retoños ante todo. Síguela en twitter: @daliaperk (Leer más)
La masacre en Colorado (Desde Disney, Orlando)
Por Dalia Perkulis
25 de julio, 2012
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Como caballo de carreras tuve que acotar la vista al perímetro rectangular de un monitor de televisión esta mañana en el gimnasio. No me quedó de otra mas que ver CNN por tres cuartos de hora. Odio la televisión.

Y es que Dios no permita platicar con el de a lado o contemplar el paisaje que se esboza tímidamente en la ventana de atrás, cada máquina de acondicionamiento aeróbico -escaladoras, bicis, bandas- tiene su propia pantalla de televisión al frente, a 20 cm. del usuario, además de todos los enchufes necesarios para ipod y otros dispositivos de enajenación egocéntrica.

La tele gringa gira en torno a la “MASACRE EN COLORADO” perpetrada el pasado 20 de julio en un cine durante la premiere de la más reciente película de Batman. Me imagino perfecto al editor del noticiero solicitando al diseñador que escriba el cintillo así tal cual en mayúsculas bien grandes, “masacre” en rojo y “Colorado” en gris, con letras de aspecto metálico en relieve sobre un fondo negro que simula un ambiente claustrofóbico y oscuro, entre cárcel y cine.

El acusado se pitorrea en la Corte con su pelo anaranjado de aspirante a Guasón y un traje color vino de convicto (o “procesado”, no sé exactamente el código de vestimenta) y deja explosivos preparados en su departamento para herir a la policía. Le faltó la célebre firma “Why so serious” (por qué tan serio) del “Joker”, o sea el Guasón.

Los vecinos evacuados, el jefe de policía furioso porque “sus hombres” se expusieron al catear el departamento, líderes de opinión y sociedad desconcertadísimos. Es totalmente errático e impredecible el comportamiento de un psicópata (y el de un cuerdo), aunque tengamos la certeza de que cíclicamente se pondrá (se impondrá deliberadamente) de moda un multi asesino.

Cómo predecir a un loco. No hay manera. Ayer me pudo tocar en McDonalds, por qué no. Lo pensé ahí. Si hay el que odia los lunes y el que emula al Guasón en la premiere de Batman, quién me garantiza estar a salvo de uno que odie los Mc Donald’s a las 1 P.M. los días 24 de julio.

Uno es monstruoso también y ese es el horror mayor. En qué momento se bota la canica. Qué cadena de hechos desemboca en una tragedia así. Eso lo cuestiona con notable maestría la autora de Tenemos que hablar de Kevin, Lionel Shriver. Esta brillante novela sobre un asesino múltiple es ficticia y entre otras notabilísimas reflexiones cuestiona si el psicópata “nace o se hace”.

En la tele se intercalan imágenes de las 12 víctimas mortales del cine, de sobrevivientes ilesos de la balacera, de un héroe hospitalizado que con su cuerpo escudó a sus amigos para salvarlos (veterano de guerra, desde luego). Entrevistan a psicólogos sobre la personalidad e inteligencia del asesino (24 años), si está loco o “se hace”, no se aclara la diferencia.

Justo la semana pasada platicaba sobre el Guasón con un amigo. Decíamos que era un personajazo desde antes que Christopher Nolan lo hiciera oficialmente “cool”, al haberlo explotado épicamente con Heath Ledger, esto sin contar con que el estreno de la película sería póstumo al histrión y se acentuaría aún más su protagonismo.

Las carcajadas y los payasos pueden ser muy tenebrosos. Estos últimos siempre me lo han parecido. Representan lo grotesco.

En las noticias, mientras me ejercito, señalan que “los papás del convicto colaboran en la investigación” y yo pienso que la pobre madre ya está fichada como una bruja, tal como la mamá de Kevin interpretada por Tilda Swinton en el filme basado en la novela. La madre es de ahora en adelante una escoria pública, víctima del escarnio perpetuo. Al menos yo siempre juzgo a la madre, es lo primero que hago cuando veo un adicto, a un misógino, a un golpeador, a un asesino, buscar a la mamá, señalar a la maldita familia, pero quién sabe. ¿Será únicamente responsabilidad de la madre crear a un monstruo así? Confieso que con mi propia maternidad me he suavizado con respecto a esa hipótesis. El libro de Kevin sugiere que se nace y se hace, el chamaco era un psicópata desde bebé. La novela es ficción pero está insertada en hechos reales a manera de falso documental; Kevin, el joven asesino, critica a los asesinos de Columbine como “copiones y novatos”, por ejemplo.

En los “tabloides” que les llaman a los periódicos y revistas de escándalos de farándula, paralelamente, “por qué Katie dejó a Tom (Cruise)”; la sospechosa muerte del hijo de Silvester Sallone; la lucha de Jessica Simpson contra el sobrepeso.

En radio, I Kissed a girl (“besé a una chica” “… y me gustó” “…se sintió tan mal y se sintió tan bien”) de Katy Perry. De doble moral, ultra conservadora y ultra tolerante, la sociedad estadounidense se siente super transgresora porque su cantante pop chichona, vestida entre kitsch y niña mala besa a otra chica, mientras el cine oriental ya fue y vino con los pornógrafos y sus perversiones, pero los gringos se sienten reivindicados como la potencia más plural porque filmaron una película sobre vaqueros gay.

Por cierto, anoche cuando hablé a preguntar al lobby del hotel sobre el horario del gimnasio, el atentísimo empleado que me informó estaba desprovisto de sentido del humor:

-A qué hora abren el gimnasio -pregunté.
-El gimnasio está abierto las 24 horas -respondió.
-Así que no hay pretextos para faltar -bromeé.

Titubeos, exasperación, desoncierto, tartamudeo al otro lado del teléfono:
-Puede hacer ejercicio a cualquier hora, señora. -Run. Fin de la llamada.

En otras noticias, un oso extraviado quedó atrapado en el lobby de un centro comercial. Un anuncio de cereal ultra azucarado donde se resalta que está hecho con “whole grain” (trigo entero); una pareja mayor de guapísimos (las mujeres venderíamos nuestra alma al diablo para vernos como ella a su edad y los hombres como él) que no padece dolor en las articulaciones porque toma una medicina que anuncian; una sociedad cristiana de solteros que busca gente afín (y que no ha de servir mucho para conseguir pareja porque ya tiene 2,000 miembros contantes y sonantes); un anuncio de útiles escolares al mejor precio en Target (el Soriana de aquí) con una mamá rockera que toca con sus hijos en una banda de instrumentos musicales hechos con útiles escolares.

De vuelta al noticiario, intercalan imágenes de las 12 víctimas de la premiere de Batman, de 6 a 51 años; en medio gente de 23, 24, 27, 32 años.

“Deja vu”: cambian los rostros de las víctimas y del perpetrador, pero la noticia es la misma ocasionalmente. Es más, cuando estaba guardando el borrador de este texto accidentalmente lo titulé “Masacre en Texas”, como la película de culto, aunque se sabe de sobra, la realidad supera a la fantasía, como ese loco de Waco cuando yo era chica que arrastró a tantísimos locos a suicidarse colectivamente.

En otros anuncios, un super héroe llega con un delicioso cereal a salvarle el tedioso desayuno a un aburrido hombre solitario que está a punto de ingerir el mismo cereal de siempre; moldes para tostar tortillas en forma de canasta. En otras noticias, la mamá de Michael Jackson desaparecida.

El “reality” con el que me fui a dormir anoche, Dios (esposo y retoños no apagan la tele): tres parejas de mamás e hijas encerradas en un cuarto de hotel de Las Vegas para echar relajo; en Animal Planet un “reality” de perros y gatos que son rescatados de la calle y procesados sus dueños por brutalidad contra los animales.

Más homenaje a las 12 víctimas, “in memoriam”, unos tres por segmento del noticiario, más el seguimiento al juicio. En otras noticias, retiran la estatua de un entrenador pedófilo, Joe Paterno, en Penn State University; renuncia Rudolph Murdoch de la mesa directiva, este tipo sin escrúpulos, o con un altísimo umbral de ambición.

En un mes el atentado de Colorado se va a desvanecer -12 familias destrozadas de por medio, 13 con la del asesino- hasta que llegue otro loco a aterrar al público y a tomar la silla del asesino en turno.

Entre una cosa y otra yo ya tengo mi foto familiar en Disney, todos con “ponchos” que les dicen aquí, léase impermeables plásticos de Mickey Mouse, porque nos agarró la lluvia en el “Magic Kingdom”.

 

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