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Lilith Wannabe
Por Dalia Perkulis
Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicolo... Periodista con experiencia en publicaciones de lo que sea: salud, sexualidad, nutrición, psicología, educación, cine, tecnología, negocios, moda, cultura, farándula, política y hasta deportes. Activista de medios digitales. La típica cinéfila que le da insomnio si no recuerda el nombre del actor de una película. No nació para ser esposa ni mamá, pero ama a su esposo y a sus retoños ante todo. Síguela en twitter: @daliaperk (Leer más)
Yesterday, la película: hater luego fan
(Alerta: ¡alto contenido de spoilers!). En Yesterday de Danny Boyle la ‘idea original’ es genial y las complicaciones que derivan, ídem.
Por Dalia Perkulis
11 de septiembre, 2019
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Tuitié (porque si no tuiteas no pasó):

“Yesterday, de Danny Boyle

La ‘idea original’ es genial y las complicaciones que derivan, ídem.

El humor / puntadas británicas siempre se agradecen.

El factor cursi y su carga moral es horripilante.

Muuucho mejor el homenaje a Sharon Tate que a John Lennon en cartelera”.

Y un amigo (que para eso están los amigos, para disentir) me contactó.

Leyó que no fui (sic) “gran fan” de la película y me hizo notar ciertas virtudes como que el protagonista es indio y no es tema. “Por primera vez”, decía, “no hay un factor cultural, estereotipado, su mamá no anda en sari. La película habría sido idéntica si el papel lo hiciera un blanco”, señaló.

Otra, el retrato de John Lennon en un mundo alternativo sin Beatles –que llegaría a viejo– como sujeto, individuo, nada extrahumano como “solemos elevar a las celebridades”, indicaba.

Ese John Lennon a mí me molestó un poco precisamente por su falta de personalidad. Y porque no creo que llegar a viejo sea mejor que ser grande. Claro, sin asesinatos de por medio.

Me sorprende que simultáneamente este año (2019) dos cineastas hayan homenajeado a celebridades asesinadas por locos indultándoles la vida en la ficción. Danny Boyle a John Lennon y Tarantino a Sharon Tate en una entrañable secuencia de Once Upon a Time in Hollywood.

Aunque diferimos ahí sí aprecié, le comenté, que el Lennon alternativo de Boyle fue fiel al real de vivir la vida un día a la vez sin molestar a nadie. Un tipo sencillo, congruente con la letra/filosofía de Imagine. Me remitió a la reseña de Alejandro Alemán en el diario El Universal, donde dice que a la Sharon Tate terrenal que retrató Tarantino yendo a la librería y al cine, justo le fue arrebatado eso, la vida cotidiana.

Otras cosas grandiosas, decía mi cuate:

-Cuando el personaje empieza a tocar el repertorio de los Beatles y no lo pelan. “Te hace pensar en todas las chingonas que no pegan”. Cómo fueron rechazadas tantas celebridades hasta hacerla. Más los virtuosos de allá afuera que nunca conoceremos por esa falta de oportunidad.

Acepté que era un gran tema y sí lo vi, pero me irritó tanto el simplismo cursi rumbo al final que me opacó toda la película.

Bueno, en lo irritante coincidimos:

-Cuando no te gusta alguien no te gusta y ya.

-Si botas a alguien no reacciona comprensivo. Y que no le suavicen mostrando al botado feliz en el futuro al lado de otro para atenuar la responsabilidad del cabrón que lo botó.

Por lo demás, juntos nos regocijamos en grandes aspectos de la película:

-La puntada “it makes sense” que Oasis haya desaparecido con los Beatles.

-Que se hayan esfumado otros hitos culturales en pos de la verosimilitud.

-Que Jack Malik depende de su memoria, porque no hay rastro de letras ni partituras de los Beatles. Lo que batalla para recuperarlas (Eleanor Rigby). Te hace pensar, “¡hubiera imprimido todas las letras un día antes!”.

-Que cante mal las canciones como consecuencia. No lo noté hasta que se lo señala otro personaje, pero debe ser muy divertido cacharlo al vuelo.

–Que los únicos otros dos beatle-sobrevivientes lo persigan… para agradecerle.

-La manager “perra” (Kate McKinnon, excelsa en su papel) que cosifica a los artistas como máquinas de dinero.

Omitimos por obvia la puntada de que los papás de Jack ignoran el acontecimiento que representa ser los primeros en oír Let it be (de nuevo, por falta de fe en el intérprete).

En resumen, parece que la película no me disgustó tanto.

Y vivan los amigos.

@daliaperk

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