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Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
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Desigualdades educativas: el panorama educativo de México
En pleno siglo XXI, México carece de instrumentos confiables para seguir con precisión la trayectoria educativa de todos sus estudiantes, de forma que se pueda contar con estadísticas precisas de su matriculación y egreso oportunos, para calibrar con mayor eficacia las políticas destinadas a atender problemáticas como las referidas de repetición, deserción y acceso a la educación.
Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
2 de noviembre, 2015
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Por: Marco Antonio Fernández Martínez (@marco_fdezm)

La semana pasada el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) presentó su reporte anual “Panorama Educativo de México: Indicadores del Sistema Educativo Nacional”. A lo largo del reporte, los múltiples indicadores que se recogen evidencian los graves problemas de desigualdades de oportunidades educativas que existen en el país:

  1. Desigualdades en el acceso a los servicios educativos.
  2. Desigualdades en la gestión del sistema educativo.
  3. Desigualdades en la calidad de la educación impartida en las aulas públicas y privadas en México.

1. Desigualdades en el acceso a los servicios educativos

En el caso del acceso a los servicios educativos, las cifras comprueban que las realidades en el país no cambian por decreto, por más que sean justas las intenciones de quienes aprueban cambios al marco jurídico. Las leyes pueden instituir obligaciones del Estado, establecer derechos de los mexicanos pero esto, como bien sabemos, no garantiza su cumplimiento. Desde 1992, la educación secundaria es obligatoria. Posteriormente, debido a la evidencia cada vez más contundente que apunta a la importancia de la educación preescolar en la formación de los niños, el Congreso incorporó a la Constitución su obligatoriedad en 2001. Dada la dinámica demográfica del país, que cuenta con un número creciente de jóvenes, nuevamente los legisladores establecieron que el derecho a la educación debe garantizarse constitucionalmente, por lo que en octubre de 2011 aprobaron la obligatoriedad de la educación media superior, cuya cobertura universal deberá alcanzarse en 2021, de acuerdo a los cálculos de las autoridades de entonces.

[contextly_sidebar id=”6DtRPHSyHfyGe0HlX7FvSvV46Ns4fN2T”]Sin embargo, el reporte del INEE revela que los mandatos constitucionales no se han cumplido. En el caso de preescolar, el país tiene una cobertura neta de 71.3 por ciento, siendo Tabasco el estado que, sorpresivamente, se acerca más a la cobertura universal en este nivel educativo (91 por ciento). En cambio, Quintana Roo (con una cobertura neta de 57.7 por ciento), Baja California (con 58.3 por ciento) y Chihuahua (con 59.6 por ciento) son los estados más atrasados en sus esfuerzos para garantizar oportunidades educativas a los niños de 3 a 6 años.

Los datos evidencian además los problemas que persisten en oportunidades de acceso a la secundaria. Hace más de veinte años, el Estado mexicano ha prometido el derecho a la educación secundaria y todavía está lejos de cumplir dicha promesa. Como se observa en el gráfico siguiente, la cobertura neta a nivel nacional es de 84.9 por ciento. Además, 16 estados están por debajo de la media nacional. Entre éstos, los que presentan los menores niveles de cobertura de secundaria son lo que cuentan con mayor nivel de marginación. Chiapas, por ejemplo, tiene una cobertura neta de sólo 72.2 por ciento en secundaria.

Panorama_educativo cobertura neta secundaria y media superiorLas desigualdades de oportunidades educativas son aún más dramáticas en el caso de la educación media superior. A cinco años de que se venza el plazo que los legisladores contemplaron para garantizar la cobertura universal en este nivel educativo, queda claro que el país no alcanzará esta meta, pues sólo se tiene una cobertura del 54.8 por ciento. Al observar las diferencias entre entidades, destaca que los desafíos no sólo se concentran en las entidades con mayores niveles de pobreza, sino también en estados con mayores niveles de riqueza. Por ejemplo, Nuevo León tiene una cobertura de 50.4 por ciento en media superior mientras que en Querétaro la cobertura es de 54 por ciento. Los nuevos gobernadores que llegan a estas entidades enfrentan, dentro de los múltiples retos educativos, enfrentan el de brindar oportunidades a sus jóvenes. Más dramática es la situación para los nuevos gobernadores de Guerrero y Michoacán, con coberturas actuales de 43.6 y 44.9 por ciento respectivamente. En resumen, nuestro país está lejos de garantizar oportunidades educativas para los jóvenes, pese a que en los últimos 15 años ha crecido sustantivamente la matrícula en media superior (entre 2006 y 2013, creció en 35.2 por ciento).

A los retos de acceso, se suma el problema de extraedad de algunos niños y jóvenes cuando llegan a la escuela, ya sea porque suspendieron temporalmente sus estudios o tuvieron un desempeño deficiente que los llevó a la repetición de grado. A nivel nacional, 4 por ciento de los jóvenes que cursan secundaria lo hacen a una edad de dos o más años por encima de lo que se contempla que deberían hacerlo, es decir, cuando tienen 14 años o más en lugar de 12. Esta situación es sustantivamente peor en los casos de Guerrero (con 9.6 por ciento), Oaxaca (9.2 por ciento) y Chiapas (8.2 por ciento). En el caso de la educación media superior, la situación es más sombría, pues además de que muchos no alcanzan a cursar este tipo de estudios, cuando lo hacen, un porcentaje importante llega con problemas de extraedad grave: 15.4 por ciento a nivel nacional. Diversas entidades presentan niveles superiores al promedio nacional: una cuarta parte de los jóvenes michoacanos que alcanzan a estudiar bachillerato o preparatoria lo hacen con 2 o más años de retraso, al igual que 23.6 por ciento de los jóvenes en Jalisco, 21.7 por ciento en Nuevo León y 18.4 por ciento en la Ciudad de México.

Este recuento de las desigualdades de acceso a la educación se completa con el tema de la deserción, pues como el reporte del INEE da cuenta, este problema aumenta sustantivamente al avanzar en los niveles educativos: la deserción es muy baja en primaria (0.7 por ciento en el ciclo 2012-2013), pero aumenta a 5.1 por ciento en secundaria y a 14.3 por ciento en media superior, siendo los hombres quienes abandonan más sus estudios que las mujeres (por ejemplo, 16.3 por ciento contra 12.3 por ciento en el caso de media superior). De esta forma, la problemática de acceso a la educación se sintetiza en una cifra muy preocupante: sólo 71.9 por ciento de los jóvenes de la generación que entró a estudiar en el ciclo 2002-2003 terminó exitosamente sus estudios en 11 ciclos escolares, y hoy solamente 54.1 por ciento de los jóvenes de 17 años tienen alguna oportunidad educativa.

2. Desigualdades en la calidad de la educación impartida

El país enfrenta un doble desafío: atender las desigualdades de acceso a la educación anteriormente referidas y, al enfrentar la problemática, hacerlo aumentando la calidad de la educación que se brinda en sus aulas. El reporte del INEE retoma los últimos resultados de la prueba EXCALE, los cuales son consistentes con los resultados de las pruebas ENLACE y PISA. EXCALE se aplicó a una muestra de jóvenes de tercero de secundaria, para evaluar su aprendizaje para dominar los temas que se incluyen en el currículo de matemáticas. Sólo 3.35 por ciento de los jóvenes mexicanos tuvo un desempeño avanzado en la prueba. La gran mayoría tiene conocimientos básicos (40.6 por ciento) o por debajo de lo mínimo que deberían saber de matemáticas (33.7 por ciento). En este contexto desastroso, existen todavía entidades que ostentan resultados para los cuales se nos escapan los adjetivos necesarios para describir su mal desempeño: cerca del 87 por ciento de los jóvenes evaluados en Tabasco, por ejemplo, tienen un conocimiento básico o menor de las matemáticas al que debieran presentar al finalizar la secundaria.

Panorama educativo resultados EXCALE matematicas tercero secundaria 2012

Cuando vemos los resultados por tipo de plantel, se confirma además que la educación no está siendo la escalera de ascenso social que debería ser para combatir los problemas de desigualdad en nuestro país. Las telesecundarias, que son los planteles que atienden a los sectores más desfavorecidos de la sociedad, muestran los mayores niveles de estudiantes con niveles por debajo de los conocimientos básicos en matemáticas (40.3 por ciento), en contraste con los planteles privados (13.1 por ciento), a los que pueden acudir los jóvenes de los sectores más privilegiados. Estas últimas escuelas también enfrentan problemas muy serios, ya que 34.5 por ciento de sus alumnos presentan conocimientos básicos de matemáticas, en contraste con solamente 12 por ciento con conocimientos avanzados.

3. Desigualdades en la gestión del sistema educativo

El reporte ilustra, finalmente, los retos sustantivos que representan las diferencias en la forma en que opera el sistema educativo. Por ejemplo, muchos supervisores de zonas escolares no pueden cumplir con sus funciones de asesoría pedagógica y apenas pueden cumplir con sus obligaciones administrativas debido al número excesivo de escuelas a su cargo. Esto se suma a los problemas de formación y selección previa que caracterizan hasta hoy a la mayoría de estas autoridades fundamentales en la operación del sistema educativo.

***

En conclusión, los datos aquí referidos ilustran los tres retos enormes que enfrentamos como país de cara a la implementación de la reforma educativa: a) garantizar más oportunidades educativas, b) hacerlo con equidad y c) mejorando sustantivamente la calidad de la enseñanza en las aulas del país.

El reporte del INEE es de obligada lectura para los tomadores de decisiones en la secretaría federal y secretarías estatales de educación, para los académicos, las organizaciones no gubernamentales y la sociedad en general interesadas en el tema educativo. Su riqueza informativa debe ser explotada para una mejor planeación de la política educativa, donde lamentablemente persisten problemas de inercia, ocurrencia, corrupción, complicidad y opacidad, y en la que los “bomberazos” que acompañan a la inmediatez con que frecuentemente se toman decisiones de política pública han mermado seriamente la posibilidad de mejorar su diseño.

El reporte es un ejemplo además de que se puede ser transparente con las estadísticas educativas. Que se puede vencer la cultura del “pdf” y la opacidad que persisten en múltiples fuentes de información del sector educativo, tanto a nivel federal como estatal, lección fundamental de cara a la Cumbre de Gobierno Abierto que se celebró en la Ciudad de México.

Finalmente, el reporte evidencia una carencia fundamental de nuestro sistema educativo. En pleno siglo XXI, el país carece de instrumentos confiables para seguir con precisión la trayectoria educativa de todos sus estudiantes, de forma que se pueda contar con estadísticas precisas de su matriculación y egreso oportunos, para calibrar con mayor eficacia las políticas destinadas a atender problemáticas como las referidas de repetición, deserción y acceso a la educación. La autoridad federal, a través de la Subsecretaría de Planeación, junto con sus contrapartes estatales, tiene que resolver de una vez por todas, la carencia de un control efectivo de la operación del sistema educativo nacional en su conjunto. Hacerlo con transparencia es una tarea que no puede esperar más.

 

* Marco Fernández es investigador asociado de México Evalúa y profesor-investigador de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey. El autor agradece el apoyo de Francisco Abarca para el análisis de los datos, así como los comentarios de Laurence Pantin y el apoyo de Miguel Cedillo para la edición de las gráficas que se presentan.

 

 

 

Referencia bibliográfica

Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación Panorama Educativo de México: Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2014 México D.F. Ed. INEE 2015.

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