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Lo que México Evalúa
Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
México Evalúa es un centro de investigación que busca elevar la efectividad y calidad de la op... México Evalúa es un centro de investigación que busca elevar la efectividad y calidad de la operación gubernamental a través de la elaboración de estudios especializados y el desarrollo de indicadores que sirvan para transparentar, evaluar y comparar acciones de gobierno. En México Evalúa tenemos vocación por la incidencia. Buscamos proveer a la sociedad mexicana de parámetros para evaluar al gobierno; y nos interesa ofrecer al Congreso y a los tomadores de decisión ideas y propuestas para mejorar su función en la elaboración de mejores políticas públicas. (Leer más)
El desconocido perfil de los homicidas en México
Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
27 de julio, 2012
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Por: Leticia Ramírez de Alba, Coordinadora del Programa de Seguridad Pública de México Evalúa.

 

Las estadísticas históricas sobre homicidios levantadas en varios países coinciden en que las principales víctimas de este delito son hombres jóvenes de entre 20 y 30 años. De acuerdo con Robert Muchembled, ésta ha sido la constante al menos desde el siglo XIII. Las estadísticas sobre muertes por presunto homicidio que publica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que, en México, esta tendencia se observa tanto para los años comprendidos entre 1990 y 2005, como para 2009 y 2010.

No obstante, entre 2006 y 2008 el mayor número de muertes se registró en el grupo de hombres de entre 30 y 34 años (ya no tan jóvenes). Estos datos atípicos contradicen los resultados encontrados por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) respecto al hecho de que las regiones con mayores tasas de incidencia son aquellas en las que los jóvenes entre 20 y 30 años son el grupo más vulnerable.

¿Qué sucedió durante esos años? Algunos podrían pensar que este resultado se puede explicar por los cambios demográficos. Por ejemplo, que ahora hay una menor proporción de jóvenes con respecto a la población total. Sin embargo, si calculamos la tasa de prevalencia de este delito (homicidios por cada 100 mil personas en el grupo de edad y sexo correspondiente para dichos años), se observa que entre 2004 y 2008 y en 2010 el grupo que registró las mayores tasas fue el de hombres de entre 30 y 34 años. Por tanto, la distribución de la población no parece ser un factor explicativo del cambio en el perfil de las víctimas de homicidio.

Para encontrar hipótesis que brinden mejores respuestas se necesitan datos sobre los victimarios, no solamente de las víctimas. Conocer quiénes y por qué cometen homicidios es información esencial para atacar este problema de manera eficaz y efectiva. Hoy por hoy, aunque con más de un año de rezago, contamos con datos pormenorizados sobre las personas que son asesinadas. No obstante, carecemos de información sobre la mayoría de los culpables. El perfil de los homicidas nos es desconocido.

De acuerdo con cifras del INEGI,  entre 2007 y 2010 se registraron 59 mil 968 muertes por presunto homicidio y en esos años, un total de 7 mil 755 delincuentes fueron sentenciados por dicho delito. Como puede observarse, la brecha entre el número de personas que mueren a causa de homicidio y el número de personas que son sentenciadas por este delito es bastante amplia. Para su descarga, las autoridades pueden argumentar que algunos de los sentenciados son responsables de más de un homicidio doloso. Sin embargo, para explicar la magnitud de la brecha, los centros de readaptación social tendrían que estar llenos de homicidas múltiples. Si consideramos la lógica del Presidente Calderón, se puede decir que no hay muchos homicidas sentenciados porque buena parte de los responsables eran pandilleros o miembros del crimen organizado que se mataron entre ellos o que, aunque el Poder Ejecutivo ha cumplido con su trabajo de detenerlos, el Poder Judicial se ha encargado de sacarlos.


(ver a partir del minuto 50:00)

Cualquiera que sea la respuesta, el hecho es que el panorama no nos favorece. El número de homicidios sigue aumentando y también la impunidad. Además, no solamente cada vez hay más víctimas, sino que el fenómeno delictivo violento parece estar afectando a grupos que antes no eran tan vulnerables. Habría que aprovechar el cambio de administración del Poder Ejecutivo para replantear los métodos utilizados para inhibir este tipo de conductas. Podríamos empezar promoviendo la generación y difusión de información más detallada sobre los delitos, así como de los perpetradores y sus motivos y de las víctimas.

 

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