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Lo que México Evalúa
Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
México Evalúa es un centro de investigación que busca elevar la efectividad y calidad de la op... México Evalúa es un centro de investigación que busca elevar la efectividad y calidad de la operación gubernamental a través de la elaboración de estudios especializados y el desarrollo de indicadores que sirvan para transparentar, evaluar y comparar acciones de gobierno. En México Evalúa tenemos vocación por la incidencia. Buscamos proveer a la sociedad mexicana de parámetros para evaluar al gobierno; y nos interesa ofrecer al Congreso y a los tomadores de decisión ideas y propuestas para mejorar su función en la elaboración de mejores políticas públicas. (Leer más)
Las grandes vaguedades en el discurso de la prevención
Para algunos municipios como los que integran la Zona Metropolitana de la Laguna y Acapulco, no es posible esperar “más o menos entre 12 y 18 meses” a que el plan del gobierno para prevenir el delito dé resultado. Se requiere una reducción urgente, por lo menos, del homicidio y la extorsión.
Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
27 de febrero, 2013
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Por: Leonel Fernández Novelo (@leoxnv) y Lilian Chapa Koloffon (@cklilian)

Aunque nos referimos al mismo tema, el de la prevención del delito en México, parece que no nos estamos entendiendo. Es decir, hablamos de lo mismo en términos tan distintos que cada vez son más las preguntas que quedan sin respuesta. La semana pasada, por ejemplo, quien será el subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana (cuando se concrete la reforma legal correspondiente), Roberto Campa, dijo a CNN México que los resultados del plan del gobierno federal en esta materia empezarán a sentirse en las ciudades principalmente en los “niveles de violencia” en un periodo de “más o menos entre 12 y 18 meses”.

Si consideramos que la idea de elaborar un Plan Nacional de Prevención fue lanzada por el Presidente Peña en un contexto en el que varias regiones del país siguen padeciendo los severos embates de la violencia relacionada con el crimen organizado, definitivamente se agradecería más especificidad al exponer los resultados esperados así como los indicadores de resultados y de impacto en términos cuantitativos y cualitativos de las intervenciones que se realizarán. ¿Se refirió Campa a que veremos una reducción sensible en todos los delitos violentos? ¿en los homicidios? ¿en los robos violentos? ¿o en todos los delitos? Ese es el lenguaje en el que podríamos entender la importantísima empresa que se ha propuesto el gobierno federal.

En este esfuerzo de comprensión, es importante que comencemos a desanudar el tema de prevención y tratemos de entender los conceptos más básicos en el asunto. Primero, ¿qué es prevención? Prevención del crimen se refiere a todas las actividades que se desarrollan para evitar que el crimen exista, o para reducir las proclividad de las personas a cometer actos criminales.[i] De hecho, Brantingham y Faust dijeron en 1976 que quizá éste es uno de los conceptos más trabajados, pero menos entendidos dentro del estudio del crimen contemporáneo ya que se trata de un concepto que se confunde fácilmente con reducción del crimen y que no se toman en cuenta los tipos y niveles de prevención que son básicos para la planeación. Aunque ambas estrategias son muy similares y en ocasiones, dependiendo del estado del crimen en el lugar y del delito que se quiera prevenir/reducir, deben desarrollarse en conjunto, las diferencias en cuanto a la planeación y la definición de las metas son significativas.

La primera pregunta que hacemos es: ¿en todos los municipios seleccionados se trabajará solamente con la estrategia de prevención? ¿Su diagnóstico les permite distinguir en cuáles sería más importante desarrollar una estrategia de reducción? ¿Qué sucederá en aquellos municipios en donde el crimen ya es un problema y es urgente disminuir la violencia? Para algunos, como los que integran la Zona Metropolitana de la Laguna y Acapulco, no es posible esperar “más o menos entre 12 y 18 meses”; se requiere una reducción urgente, por lo menos, del homicidio y la extorsión.

A riesgo de parecer reiterativos, definitivamente hay territorios en los que urge desplegar una estrategia efectiva de reducción del crimen y la violencia para que posteriormente las acciones de prevención comunitaria puedan tener éxito. De lo contrario, su avance podría ser marginal. Y es que resulta difícil imaginar que se pueda crear o fortalecer cohesión comunitaria en donde la violencia ya rompió la confianza en el otro y no da tregua. En palabras de Sergio Fajardo, hoy gobernador de Antioquia, Colombia, y ex alcalde de Medellín, “…la violencia continuada encierra física, social y culturalmente. La gente se mueve en un espacio reducido en la ciudad, solamente habla con los que se le parecen y quedan físicamente encerrados.”

Una conclusión errónea sería creer que las estrategias de prevención se deben implementar en lugares que no han sido afectados por el crimen. Es muy difícil encontrar alguna comunidad en donde no exista crimen, por lo tanto la meta principal de la prevención es evitar que el crimen crezca y se convierta en un problema mayor.  Por lo tanto, al diseñar un programa de prevención del delito nos debemos preguntarnos: ¿qué podemos hacer para que las personas (principalmente niños y jóvenes) que no están en conflicto con la ley, nunca lo estén? y ¿cómo podemos lograr que el crimen no se convierta en un problema importante en cierta zona geográfica?[ii]

A diferencia de las estrategias de prevención que buscan eliminar los factores de riesgo y evitar que el crimen se desarrolle, las estrategias de reducción buscar disminuir un problema criminal ya existente y en ocasiones urgente. Como ya lo mencionamos en un artículo previo éstas deben iniciar con la evaluación de problema de delincuencia, la identificación de los principales grupos delictivos y sus áreas y mecanismos de acción y desarrollar estrategias que disminuyan la actividad criminal y minimice el daño que genera.

Pasemos a otro punto: no existe una sola forma de desarrollar estrategias de prevención, existen diversos tipos y niveles determinados por el contexto específico del lugar y el delito que se quiere prevenir. Éstas se pueden dividir en tres de acuerdo con su enfoque: orientadas a personas, lugares o situaciones dependiendo de cuál sea la problemática local. Esta división es importante porque los problemas criminales de algunos municipios pueden estar relacionados con los factores que son la raíz del crimen y que colocan a los niños y jóvenes a merced de los delincuentes, tales como el abuso de drogas, el maltrato infantil, la desatención y la violencia intrafamiliar. Otros pueden tener más relación con el espacio físico como las carreteras sin vigilancia e iluminación, los terrenos baldíos y el crecimiento desmedido. Además, estos problemas pueden combinarse para generar situaciones de riesgo como el dominio de una pandilla de cierta colonia o los cinturones de miseria que albergan a grupos criminales.

Asimismo, podemos identificar tres niveles de prevención: el primer nivel es el primario que va dirigido a la modificación de las condiciones socioeconómicas de riesgo en los espacios físicos y sociales al largo plazo. El segundo, la prevención secundaria, está dirigido a la identificación e intervención temprana en los individuos o grupos que se encuentran en situaciones de riesgo criminal a corto plazo; y el terciario, que se dirige a la evitar la reincidencia. Va la segunda serie de preguntas: ¿cuál es el tipo y el nivel de prevención que se utilizarán dentro del programa?¿Serán los mismos en todos los municipios seleccionados aunque éstos tengan problemáticas diferentes?

Como se puede observar, el nivel terciario de la prevención tiene mucho en común con la reducción del delito y las estrategias podrían ser similares. Sin embargo, hay que ser cuidadosos y no confundir la medicina con la vacuna. Para que las estrategias sean efectivas deben estar enfocadas de acuerdo al nivel de crimen existente. Para aquellos lugares en donde el crimen es ya un problema, se debe utilizar una combinación entre el nivel terciario de prevención y estrategias puntales de reducción. Para aquellos lugares en dónde el crimen aún no es un problema pero que cuenta con características criminógenas (previamente identificadas y estudiadas) se debe utilizar el segundo nivel de prevención. Finalmente, para aquellos lugares en donde el contexto es pacífico, el problema criminal no es grave y no existen condiciones de atención urgentes se recomienda utilizar un nivel primario de prevención.

En realidad, aspiramos a un complejo equilibrio en nuestro entorno institucional ya que efectivamente, la prevención no es una tarea del Estado exclusivamente. Nuestras comunidades, familias, escuelas, mercados laborales, espacios públicos, así como las corporaciones policiacas e instituciones de justicia penal[iii] deben hacer su aportación. Por ejemplo: imaginemos a un individuo que cumplió su sentencia en prisión y que como resultado de un buen programa de readaptación ha decidido no delinquir más, ¿será recibido por el mercado laboral o rechazado por su antecedente penal?

Para terminar, antes de que se publique el Plan Nacional de Prevención, ahora sí en su versión final, es importante reiterar nuestra solicitud para se que aclare qué tipo de delitos son los que se busca prevenir ya que no todos los delitos ni los delincuentes tienen el mismo comportamiento ni responden ante los mismos factores de riesgo o causas. Los lineamientos para distribuir a las entidades federativas el apoyo de 2 mil 500 millones de pesos en el marco del Programa Nacional de Prevención del Delito publicados en el Diario Oficial de la Federación el pasado 15 de febrero establecen que se basará “en indicadores relacionados con la población total en cada municipio y con el número de homicidios dolosos registrado en cada uno de ellos”.

Es decir, aunque la estrategia oficial está basada en cuatro pilares: violencia en el ámbito escolar; adicciones; violencia familiar y detección temprana de problemas conductuales; los alcances de las estrategias en cada municipio seleccionado estarán en función del porcentaje de homicidios y de población con respecto del total en los municipios seleccionados, criterio que no tiene mucho sentido. ¿Qué pasará con aquellos municipios que tienen un problema creciente de otro tipo de delitos como la extorsión o el robo a casa habitación y que no tienen un gran porcentaje de homicidios? ¿Quiere decir que la estrategia de prevención está dirigida a disminuir los homicidios?

Es muy importante resaltar que para que un programa de prevención sea efectivo es condición necesaria —aunque no suficiente— especificar cuáles son los tipos de acciones (sociales, situacionales y/o comunitarias) y a qué nivel de prevención responden. Las estrategias para que tipo son distintas y no sólo se pueden agrupar geográficamente.

Nos gustaría entender la estrategia que se está delineando para prevenir el delito en México. La otra opción es que no estemos hablando de lo mismo, y sería terrible.

 

 



[i] Otra posible definición de prevención es la del criminólogo L. W. Sherman: cualquier política que provoque una disminución del número de delitos que podrían ocurrir en el futuro con respecto a los que hubieran ocurrido sin dicha política.

[ii] El gobierno de la Columbia Británica en Canadá desarrolló una guía para la prevención comunitaria del crimen en donde simplifica y sistematiza las consideraciones más importantes de las teorías sobre prevención

[iii] Estos siete entornos institucionales fueron utilizados  por el National Institute of Justice y miembros del Departamento de Criminología y Justicia Criminal de la universidad de Maryland  en un reporte elaborado en 1998 para el Congreso de los Estados Unidos sobre qué funciona y qué no en materia de prevención del delito.

 

 

 

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