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Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
México Evalúa es un centro de investigación que busca elevar la efectividad y calidad de la op... México Evalúa es un centro de investigación que busca elevar la efectividad y calidad de la operación gubernamental a través de la elaboración de estudios especializados y el desarrollo de indicadores que sirvan para transparentar, evaluar y comparar acciones de gobierno. En México Evalúa tenemos vocación por la incidencia. Buscamos proveer a la sociedad mexicana de parámetros para evaluar al gobierno; y nos interesa ofrecer al Congreso y a los tomadores de decisión ideas y propuestas para mejorar su función en la elaboración de mejores políticas públicas. (Leer más)
Los puntos ciegos sobre los grupos de autodefensa
¿Con qué recursos cuentan las autodefensas para su funcionamiento? ¿Cuáles son sus repertorios de acción, aparte de los patrullajes y bloqueos de caminos que reportan los medios? ¿Qué podemos exigirle al Estado para resolver el problema?
Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
19 de diciembre, 2013
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Por: María Teresa Martínez

Dentro del contexto de inseguridad que ha enfrentado nuestro país por varios años, en los últimos meses cobró especial visibilidad un fenómeno que merece toda la atención y que, por ahora, es más una colección de incógnitas que de certezas: los grupos de autodefensa.

En un intento por entender mejor este tema, la Comisión Nacional de Derechos Humanos presentó ayer un Informe especial sobre los grupos de autodefensa y la seguridad pública en Guerrero. Se trata de un estudio muy completo basado en entrevistas, trabajo de campo, análisis de prensa y otras fuentes primarias y secundarias, un esfuerzo notable que llena algunos vacíos sobre estos grupos en este estado. Con acierto, la CNDH pone a prueba algunas hipótesis sobre el surgimiento y operación de estas organizaciones, subrayando efectos colaterales de estos grupos, entre los que destacan las violaciones a los derechos humanos que potencian. Sin embargo, también arroja más luz sobre los huecos de información que subsisten en torno a un objeto de estudio que solemos tomar como un todo, ignorando las distintas aristas que distinguen a estas autodefensas.

¿De qué estamos hablando cuando nos referimos a los grupos de autodefensa que aparecieron este año en el occidente del país? Cualquier esfuerzo por comprender y aportar, eventualmente, a la solución deeste problema pasa por tener información completa y confiable sobre estos grupos.Sin embargo, lo que hoy sabemos sobre dichos grupos son generalidades, datos dispersos que no siempre son congruentes. Cualquier análisis desde esta precariedad de información no puede sino aportar a las especulaciones, las comparaciones imprecisas o las valoraciones irresponsables.

[contextly_sidebar id=”31aaba26b1a12458f19f0f47b7794f63″]Porque se han autonombrado como tales o porque se ha reproducido sistemáticamente esa etiqueta, asumimos estar frente a grupos semejantes a lo que la teoría conoce como “vigilantes”, es decir, agrupaciones ciudadanas que toman en sus manos la responsabilidad de proteger a la sociedad y brindar seguridad en un contexto de fragilidad del Estado de derecho. Pero el concepto de “grupos de autodefensa” se ha aplicado históricamente a realidades tan variadas como los grupos de ‘vigilantes’, hasta ciertas formas de paramilitarismo. Entonces, bajo el mismo paraguas, podemos llegar a poner al grupo de Tepalcatepec y al de Ayutla de los Libres, al de Tancítaro que a quienes están en Iguala, sin más reflexión, sin más análisis. Pero lo cierto es que no sabemos si son siquiera comparables.

¿Qué variables explican estas organizaciones? Algunas van desde el incremento de los delitos a la histórica precariedad económica de la región, como si ambas dimensiones tuvieran el mismo peso en la formación de todas las agrupaciones. Además, existe la sospecha de la mano del crimen organizado moviendo la cuna o al menos dándole un empujón, como lo demuestran las descalificaciones por parte de autoridades y algunos periodistas que caen en la tentación de las generalizaciones respecto a las autodefensas. Pocos analizan la dimensión político-partidista, la reconfiguración en lo local que supone la democratización, la existencia de caciques, la antigua tolerancia a la presencia del crimen, o la voluntad política de las autoridades para atender el problema de la delincuencia en las regiones en las que han surgido estos grupos. Tampoco dimensionamos la porosidad de la frontera entre lo legal y lo ilegal, entre una opción legítima ante la desesperación por el fenómeno de inseguridad y acciones que tal vez escondan prácticas relacionadas al crimen organizado.

Algunas de las preguntas que hasta ahora no han encontrado respuestas satisfactorias son: ¿Con qué recursos cuentan estas organizaciones para su funcionamiento? ¿Cuáles son sus repertorios de acción, aparte de los patrullajes y bloqueos de caminos que reportan los medios? ¿Qué podemos exigirle al Estado para resolver el problema?

Sobre esta última pregunta, algunos sugieren desarmarlos y disolverlos como la única forma posible de recuperación del Estado de derecho, mientras otros, evocando ejemplos de otros países, sugieren que se capacite a sus miembros adecuadamente, se institucionalicen y, aprovechando sus conocimientos de la comunidad, se conviertan en los responsables de la seguridad local.

Precisamente porque no está claro lo que debemos exigir a la autoridad, vemos a alcaldes en autoexilio frente a otros sumándose a la demanda de seguridad para sus comunidades, funcionarios con declaraciones estridentes y otros que guardan silencio, operativos necesarios pero insuficientes, y hasta gobernadores diciendo que todo está bajo control, lo que eso signifique.

Con tantos puntos ciegos, lo que realmente debemos exigirles al Gobierno Federal, a los gobernadores y a los presidentes municipales son diagnósticos detallados de estas organizaciones, que sirvan para desarrollar un plan de acción para atender el problema.

En octubre pasado, el Instituto Federal de Acceso a la Información le ordenó al Gobierno Federal buscar información exhaustiva sobre los grupos de autodefensa y las policías comunitarias como parte de un recurso de revisión ante la solicitud de un ciudadano. Ojalá que cumpliendo este mandato, tengamos piezas adicionales que nos faltan para empezar a comprender este elemento que se enmarca en nuestra crisis de seguridad. El análisis de este fenómeno que se ha extendido a distintos puntos de la geografía nacional tiene que tomarse muy en serio en el marco de la evaluación que debe hacerse de la nueva estrategia del gobierno federal para atender el problema de inseguridad nacional.  Ha pasado un año de que ha entrado en vigor y fenómenos cómo las autodefensas nos recuerdan que es necesario hacer una pausa para entender qué está funcionando y cuáles son los ajustes que deben hacerse para combatir un fenómeno que continúa aquejando al país.

 

* María Teresa Martínez es investigadora asociada de México Evalúa

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