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Lo que México Evalúa
Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
México Evalúa es un centro de investigación que busca elevar la efectividad y calidad de la op... México Evalúa es un centro de investigación que busca elevar la efectividad y calidad de la operación gubernamental a través de la elaboración de estudios especializados y el desarrollo de indicadores que sirvan para transparentar, evaluar y comparar acciones de gobierno. En México Evalúa tenemos vocación por la incidencia. Buscamos proveer a la sociedad mexicana de parámetros para evaluar al gobierno; y nos interesa ofrecer al Congreso y a los tomadores de decisión ideas y propuestas para mejorar su función en la elaboración de mejores políticas públicas. (Leer más)
PND: mucho plan, pocos resultados
Como siempre, las consultas previas prometieron mucho, la interlocución con la sociedad civil y expertos no cejó en ningún momento, los diagnósticos parecían los adecuados y al final lo que obtuvimos fue un producto muy descriptivo que no elabora detalle de los retos.
Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
24 de mayo, 2013
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Por: José F. Tapia

Nuestro Planes Nacionales de Desarrollo (PND) se construyen bajo una lógica que explica la forma en que debe avanzar la atención a grandes objetivos, incluyendo el análisis de causalidad y supuestos subyacentes, así como la serie de actividades y recursos para avanzar sus fines. Estos Planes Nacionales han sido integrados y comunicados de forma muy similar desde hace décadas, y por lo general promueven una idea de nación con poca finura en su tejido y una visión que ha servido muy poco para orientar de forma clara y estratégica el devenir nacional. Es por ello que para muchos el PND ha sido sinónimo de letra muerta en lugar de ser el pilar de la planeación.

Sin embargo, no perdíamos la esperanza de que en esta ocasión las cosas fueran distintas. Esperábamos que el PND 2013-2018, presentado el lunes en tiempo y forma, fuera capaz de integrar un mapa de ruta consistente y claro, que definiría la manera en que el país afrontará sus retos inmediatos y de largo plazo. Como siempre, las consultas previas prometieron mucho, la interlocución con la sociedad civil y expertos no cejó en ningún momento, los diagnósticos parecían los adecuados y al final lo que obtuvimos fue un producto exiguo. El documento es muy descriptivo en términos de lo que hoy existe y no elabora a detalle los retos que emergen del propio análisis de dicha revisión general. Tampoco puntualiza acciones de política pública, una carencia mayúscula si se considera que el fin último es buscar una ruta para el desarrollo nacional. Vemos mucho contenido táctico y muy poco de lo estratégico.

Contamos sin duda con una serie de lineamientos, atados a cinco multicitados grandes ejes: México en Paz; México Incluyente; México con Educación de Calidad; México Próspero y México con Responsabilidad Global. Pero esperábamos mucho más en términos de alcance por ser éste el primer gobierno del PRI en el nuevo milenio, un partido que asume las riendas del país justo en el umbral de la oportunidad histórica que nos permitirá despegar definitivamente como parte del grupo de países más desarrollados o nos mantendrá resignados a vivir en un nivel subóptimo de desarrollo a pesar de nuestras capacidades. Coincidimos que el cambio que se requiere es profundo, pero la forma de comunicarlo en el PND no fue exhaustiva.

Por ejemplo, el Plan de acción para fortalecer al Estado y garantizar la paz (I.2.) enuncia que se deben promover las condiciones para  mejorar las condiciones de seguridad pública; garantizar un Sistema de Justicia Penal eficaz, expedito, imparcial y transparente; garantizar el respeto y protección de los derechos humanos y la erradicación de la discriminación. Estamos todos de acuerdo. Por su parte, el Plan de acción para integrar una sociedad con equidad, cohesión social e igualdad de oportunidades (II.2.) se refiere a garantizar el ejercicio efectivo de los derechos sociales para toda la población; transitar hacia una sociedad equitativa e incluyente y asegurar el acceso a los servicios de salud. No tenemos duda de ello. Sin embargo, el documento no traza con claridad los planes de acción para alcanzar estos loables objetivos e es incapaz de trascender más allá de los datos conocidos y lugares comunes sobre los problemas nacionales.

Es cierto que aún faltan por desarrollar los planes sectoriales y que es ahí donde se espera se definan y respondan a las interrogantes con metas y objetivos que deberán ser muy concretos y precisos para articular planes útiles y relevantes. Sin embargo, al momento de aterrizar el PND y definir los cómos por lo general se da un punto de inflexión que no beneficia una visión de largo plazo ya que dichos planes se construyen a partir de una lectura suplementaria que interpreta lo que el PND asienta.

Nos da gusto que el PND se atreva a incorporar indicadores, ya que puede aportar a que el Plan pueda ser monitoreado y evaluado su desempeño y resultados. México Evalúa ha sido consistente en su mensaje: la necesidad de medir y evaluar utilizando indicadores para saber qué funciona y qué no funciona. Pero reconocemos que los indicadores no son otra cosa que herramientas que alimentan el proceso de mejora en la efectividad de las políticas públicas. Se convierten en un mecanismo de alertas y no deben ser considerados como un fin en sí mismos.  Los índices que propone el PND no sabemos si son los adecuados, pues desconocemos su fundamento en el marco de planeación. Algunos sin duda son muy visibles y consistentes. Es el caso del que aparece con el numeral VIII.4.2, relativo al crédito interno al sector privado como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), es un indicador elaborado por el Banco Mundial que utiliza datos del Fondo Monetario Internacional. Pero a la vez se incluyen otros con baja visibilidad o que no necesariamente son considerados indicadores líderes.

Estos índices son tan sólo lecturas que de forma aislada algo informan, pero no generarán un cambio de paradigma. Por ejemplo, en el tema laboral (estrategia transversal al plan) se plantea utilizar como indicador clave VIII.A.1 el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía basado en horas trabajadas, elaborado por el INEGI. Este es un indicador que ha fluctuado en el rango de 100 puntos entre 2007 y 2012 ¿Qué nos dice? ¿Por qué es relevante y debe considerarse como parámetro a la discusión? ¿Por qué no mejor utilizar un índice como el que reporta la propia OCDE que habla sobre la contribución al PIB por hora trabajada (donde México se ubica en un sitio muy bajo de la tabla)? También podría considerarse el PIB generado por hora trabajada de la OIT donde es evidente que la productividad comparativa por trabajador en México no se encuentra entre las más altas del orbe. Estos son indicadores relevantes. En este sentido quizá lo que hizo falta fueron más indicadores enfocados a resultados concretos y no el uso de índices como paquete de indicadores agregados que es muy difícil traducir en beneficios.

La intención de incorporar indicadores es buena, pero el ejercicio no garantiza que exista una conexión entre las grandes metas y compromisos con los resultados que importan y pueden cambiar la fisonomía del país. No es claro por ejemplo que el avance en el índice de Desarrollo de Gobierno Electrónico (Indicador VII.A.3) que “mide la voluntad y la capacidad de las administraciones nacionales en el uso de tecnologías de la información” sea un componente clave para nuestro desarrollo.

El documento presentado el pasado lunes carece de una visión de resultados para el desarrollo. La directriz del ejecutivo no fue audaz en términos de definir metas específicas que se buscarán alcanzar en los próximos cinco años.  Si bien es cierto en el documento se conmina a que el país sea mejor, más incluyente y competitivo, se necesita establecer en términos concretos la ruta para alcanzar estos propósitos e identificar las métricas sobre las que pueda hacerse un corte de caja periódico del avance y retos para alcanzar las metas que se proponen. La prerrogativa de delinear las grandes definiciones recae ahora en quienes operarán las políticas públicas desde la Administración Pública Federal.

La APF deberá presentar a más tardar en diciembre los planes sectoriales en donde se delineen con precisión las políticas públicas que se implementarán para alcanzar los objetivos que se plantean en el PND. Faltará ver cómo los 41 programas sectoriales, especiales regionales e institucionales que se establecen de acuerdo con el Art. 22 de la Ley de Planeación integran sistemas de medición y evaluación de resultados precisos. Ojalá que en su presentación, los planes sectoriales al tiempo que establezcan con precisión los programas, acciones y métricas sobre las que se evaluarán el avance y éxito de su implementación, reflejen una visión de más largo alcance de hacia donde se busca dirigir el país en los próximos años.  Definiciones claras y precisas de estas acciones de política pública deberán servir para poder hacer una evaluación de la eficiencia del gasto público y de los programas que financia.

 

* José F. Tapia es director de Estrategia y Desarrollo Institucional.

 

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