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Lo que México Evalúa
Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
México Evalúa es un centro de investigación que busca elevar la efectividad y calidad de la op... México Evalúa es un centro de investigación que busca elevar la efectividad y calidad de la operación gubernamental a través de la elaboración de estudios especializados y el desarrollo de indicadores que sirvan para transparentar, evaluar y comparar acciones de gobierno. En México Evalúa tenemos vocación por la incidencia. Buscamos proveer a la sociedad mexicana de parámetros para evaluar al gobierno; y nos interesa ofrecer al Congreso y a los tomadores de decisión ideas y propuestas para mejorar su función en la elaboración de mejores políticas públicas. (Leer más)
Un Plan Nacional enfocado en resultados
Por el bien de todos, discurso y acciones, o mejor dicho discurso y resultados deberían ir mano con mano. Por ello requerimos que el trabajo en el Plan Nacional de Desarrollo muestre no sólo sus aspiraciones y metas a futuro, sino también una visión democrática que refleje los resultados que necesitamos alcanzar en estos seis años.
Por Centro de Análisis de Políticas Públicas
21 de febrero, 2013
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Por: José F. Tapia

 

El nuevo sexenio dio inicio a un ritmo acelerado. En poco menos de tres meses hemos tenido una enorme diversidad de anuncios que dan cuenta de los fines y logros que la presente administración busca alcanzar. Hablamos de reordenamiento de funciones en la administración pública, una continua y abierta negociación política con el Congreso, sistemas de acuerdos y compromisos de gran alcance como el Pacto por México y una serie de nuevos programas y ajustes a los existentes que buscan abatir los mayores rezagos e infortunios que aquejan a nuestros habitantes más vulnerables.

De esta forma, seguramente llegaremos a los primeros 100 días de la nueva Administración con grandes mensajes sobre estos avances y propuestas de cambio que, en mayor o menor medida, fueron demandas que la sociedad expuso a los candidatos en la campaña presidencial de 2012.

Sabemos ya de sus promesas y de sus prioridades, además de cierta información sobre los recursos con los que se planea cubrir estos y muchos otros compromisos. En unas semanas veremos todo esto integrado en un Plan Nacional de Desarrollo 2012-2018, acorde con lo que establece la Constitución y la Ley de Planeación.

Pero en el fondo la publicación de este Plan es algo más complejo. Poco sabemos realmente sobre las metas y compromisos que efectivamente se van a cumplir. Hablo de unidades cuantificables y medibles, más allá de anunciar un incremento o decremento en tal o cuál asunto. Aún cuando muchas de las propuestas que conoceremos contienen “metas”, lo cierto es que pocas cuentan con un objetivo claro, asequible y concreto. Varios de los compromisos que se han planteado hablan de beneficios a la población, pero en términos exactos: ¿cuáles son estos?, ¿en qué consisten? Parece que nos confundimos entre la mezcla de resultados cualitativos y de percepción con aquellos que deben ser cuantificables, verificables y que vale la pena observar.

Es decir, un Plan de esta envergadura  requiere de un mecanismo que informe sobre la evaluación de los resultados de aquello que se ha planteado. Su devenir se debe sustentar en un sistema de evaluación de resultados de las políticas, tanto sectoriales como programáticas y presupuestales. Pero hasta ahora, salvo con la excepción de los programas sociales evaluados, no se cuenta con un sistema que busque este fin: evaluar los resultados de las promesas contenidas en nuestro PND.

Aspiraciones magnánimas, buenas intenciones y “nuestro mejor esfuerzo” no serán ya suficientes para dejarnos ver con claridad a qué podemos aspirar y en qué situación  vamos a recibir al país en el 2018.

Por el bien de todos, discurso y acciones, o mejor dicho discurso y resultados deberían ir mano con mano. Por ello requerimos que el trabajo en el Plan Nacional de Desarrollo muestre no sólo sus aspiraciones y metas a futuro, sino también una visión democrática que refleje los resultados que necesitamos alcanzar en estos seis años.

Aspirar a esto quizá sea una labor difícil dado que las promesas siempre son preponderantemente políticas, mientras que los resultados siempre tienen el vínculo con el trabajo y las acciones. Por lo general no son los mismos actores quienes realizan unas y otras. Y posiblemente ninguno de ellos sea el encargado de evaluar su efectividad.

Para nosotros los ciudadanos es importante saber qué resultados podemos esperar, más allá de cómo va a lograr el gobierno alcanzarlos. Queremos conocer a quién pedir cuentas sobre el cumplimiento o no de los objetivos y  a quién responsabilizar de que los recursos que se erogarán tengan o no resultados concretos. ¿Quién nos garantiza que al final del sexenio habremos cerrado de forma importante las brechas de desigualdad o que la calidad de los servicios públicos será sustancialmente mejor, o que contemos con una economía altamente competitiva y eficiente? Los compromisos se plantean para cumplirlos, si hay metas  éstas deben ser alcanzadas.

Este frente es uno de rendición de cuentas con base en resultados, donde requerimos un cambio de diálogo entre la sociedad y la autoridad. Una nueva interlocución que pase de ser pasiva a ser proactiva. Una relación donde el ciudadano demande lo que necesita y no sólo reciba lo que se le ofrece; una relación que busque respuestas al porqué de las decisiones públicas y sus buenos o malos resultados.

Hoy más que nunca somos los ciudadanos a través de nuestro trabajo en las ONG , academia y centros de análisis quienes tratamos de dar respuesta a esta dinámica participativa que se centre en el desempeño y calidad de los servicios públicos. Nuestro afán es apoyar las decisiones que tengan sentido para el bienestar del país.

La conformación de un PND que integre una visión democrática y participativa es un primer paso en este sentido. Ya que éste es el documento rector para planear el destino del país en los siguientes seis años. Por ello debe reflejar las prioridades que acordemos que se deben atender, así como los recursos y programas con los que se encaminarán sus políticas y metas.

Es importante  mostrar que no tenemos memoria corta y que estamos listos para demandar resultados porque sabemos que un Plan Nacional es resultado de un ejercicio participativo. Pero sobre todo porque sabemos lo importante que es para nuestro país tener un gobierno que se empiece a enfocar en ofrecer resultados y no únicamente discursos.

 

*José F. Tapia, Director de estrategia y desarrollo institucional de México Evalúa.

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