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Por Rubén Aguilar
Rubén Aguilar Valenzuela: Socio fundador de Afan Consultores Internacionales, S.C. Doctor en Cie... Rubén Aguilar Valenzuela: Socio fundador de Afan Consultores Internacionales, S.C. Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en el Departamento de Comunicaciones y Ciencias Políticas de la Universidad Iberoamericana. Publica semanalmente en diversos periódicos y revistas del país. En los años de la Guerra Civil en El Salvador fundó y dirigió la Agencia Salpress del FMLN. En la administración del presidente Fox fue coordinador de la Secretaría Particular de la presidencia (2002-2004) y coordinador de Comunicación Social y portavoz del gobierno (2004-2006). Sus últimos libros en conjunto con Jorge Castañeda son: La Diferencia: Radiografía de un sexenio (2007) y El Narco: La Guerra Fallida (2009) (Leer más)
Brasil y América Latina: ¿qué liderazgo es posible?
El modelo económico que sostiene Brasil hace cada vez más evidente la imposibilidad, aseguran los autores, que el país pueda jugar el papel de un verdadero líder o coordinador de un proyecto de integración económica regional.
Por Rubén Aguilar
17 de mayo, 2013
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Blog Aguilar Brasil y America LatinaBrasil y América Latina: ¿Qué Liderazgo es Posible?

Bernardo Sorj y Sergio Fausto, coordinadores

Plataforma Democrática

Río de Janeiro, 2013

pp. 340

 

Es un libro honesto, serio, crítico y desmitificador del papel de Brasil como el líder en la región de América del Sur. Se establece con claridad que la apuesta inicial de la política exterior brasileña funcionó bien en el último periodo del presidente Fernando Henrique Cardoso y los dos gobiernos de Luis Ignacio, Lula, da Silva, pero que este modelo llegó a su límite.

De la lectura se deriva que el espacio donde los brasileños han intentado hacer valer su liderazgo no es el de América Latina sino que sólo se reduce al ámbito de la región sudamericana. Brasil abarca casi la mitad del territorio de América del Sur y tiene frontera con diez de los doce países que integran esa región.

Los autores, para explicar el por qué de la crisis del liderazgo regional proponen siete razones: a) El modelo de desarrollo centrado en el mercado interno y con altas dosis de proteccionismo; b) El limitado volumen comercial del MERCOSUR; c) La ineficacia demostrada por la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que es una creación brasileña; d) La decisión de Chile, Perú y Colombia de incorporarse al mecanismo del TPP; e) La “fragmentación” ideológica de la región; f) La competencia de China a los productos manufacturados de Brasil que van al mercado regional; g) La ambivalente política exterior de los últimos años.

En el libro plantea que la América del Sur está fragmentada en tres tipos de países: los “liberal democráticos” (Chile, Colombia, Perú…), los que buscan alternativas a la “globalización liberal” (Venezuela, Ecuador…) y las “democracias representativas”  (Brasil, Uruguay…)

Se argumenta que la presencia creciente de China en la región, tanto como exportador de productos manufactureros y también facilitador de créditos, complica el liderazgo brasileño como también la creación de polos de atracción económicos fuera de la región sudamericana como es el espacio Asia-Pacífico.

El modelo económico que sostiene Brasil hace cada vez más evidente la imposibilidad, aseguran los autores, que el país pueda jugar el papel de un verdadero líder o coordinador de un proyecto de integración económica regional. En ese marco se hace también patente los límites que tiene el MERCOSUR.

La capacidad exportadora brasileña a la región se ve afectada por la pérdida de mercados a sus productos manufacturados, por la agresiva oferta que de los mismos hacen los países asiáticos y de manera particular China. Se reconoce que la industria brasileña, fuertemente protegida, no es competitiva.

En versión de los autores, la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), que sería uno de los proyectos estratégicos, para “empujar” la integración regional no está funcionando. De la misma manera se asegura que no ha habido condiciones para avanzar en la propuesta de la integración eléctrica. El Brasil, se dice, está obligado a buscar la manera de hacer realidad estas dos grandes iniciativas.

Los autores también analizan la importancia particular que tiene el Ejército en la vida de Brasil, que incluye la actividad económica a través de su amplio complejo industrial, que ahora está construyendo un submarino nuclear. El creciente “armamentismo” brasileño provoca reacciones en contra o por lo menos la suspicacia de los países de América del Sur.

Las inmensas y porosas fronteras que tiene el Brasil  abren un espacio a la acción del crimen organizado y a la inseguridad. Resolver estos problemas exige el acuerdo y la acción concertada con los países vecinos. No es algo que los brasileños puedan enfrentar solos.

Los autores dejan claro que Brasil – por su dimensión geográfica, la población y el peso de la economía- seguirá jugando un papel fundamental en la región de América del Sur. Pero también plantean, como ya se ha dicho, que el liderazgo está en crisis o llegó a su límite y que para avanzar se requiere replantear el modelo y también se exige de una política exterior consistente y de largo plazo que contribuya a crear instituciones que fortalezcan al conjunto de los países que integran la región.

El libro tiene nueve capítulos: El primero, Brasil: actor geopolítico regional y global, lo escriben Bernardo Sorj y Sergio Fausto; el segundo, América del Sur en la agenda brasileña de comercio e inversiones: condicionantes y actores, lo escriben Pedro de Motta Veiga y Sandra Polónia Ríos; el tercero, Energía eléctrica – aprovechamiento de complementariedades entre países de América del Sur, lo escriben Jerson Kelman y SinvalZaidan Gama; el cuarto, De IIRSA a COSIPLAN: Desafíos de la integración física de América del Sur, lo escribe José Tavares de Araújo y el quinto, La presencia de China en América Latina y sus implicancias para Brasil, lo escribe Dani K. Nedal; el sexto Asegurando las fronteras: el “primer enfoque suramericano”, lo escribeRobert Muggah; el séptimo La Acción Regional Brasileña bajo las ópticas de la Diplomacia y la Defensa: Continuidades y Convergencias, lo escribe Alcides Costa Vaz; el octavo El liderazgo de Brasil en América del Sur, lo escribe  Augusto Guilhon Albuquerque; el noveno Brasil y América Latina: Miradas Cruzadas, lo escriben Bernardo Sorj y Sergio Fausto.

Acá el link para quién esté interesado en la lectura del libro.

En el anexo siguiente ofrezco una síntesis de los primeros cinco capítulos.

    ANEXO

Capítulo I: Brasil: actor geopolítico regional y global

Bernardo Sorj y Sergio Fausto

  • En los últimos 20 años Brasil ha hecho valer su condición de líder en América del Sur. Lo ha permitido: el fin de la Guerra Fría, la pérdida de peso de Estados Unidos, la llegada de la democracia, la apertura de la economía de la región y la modernización  de la economía brasileña.
  • En ese marco Brasil asume como referencia central de su política exterior a América del Sur. Empeña recursos políticos y financieros en eso. La incorporación de Brasil a los BRICS le da proyección internacional como potencia emergente.
  • De 2004 a 2010 se da una combinación virtuosa de crecimiento relativamente alto, inflación baja y solidez de la balanza de pagos, que antes no había existido. Se consolida la imagen de Brasil como potencia emergente.
  • El Brasil empieza a participar en nuevos espacios y temas en la lógica de una diplomacia de Sur-Sur. En  2010 fracasa en el esfuerzo de mediación, junto con Turquía, entre Irán y los países miembros del Consejo de Seguridad  de la ONU. Se frena, entonces, lo logrado en política internacional y se pierde protagonismo.
  • En esa coyuntura se generan temores internacionales sobre un posible rechazo de Brasil a sus compromisos en materia de “no proliferación nuclear”, para usos militares en la región. En 2008 Estrategia Nacional de Defensa que “extiende” el “entorno estratégico de Brasil” más allá de América del Sur, incorporándole el Caribe, la Antártida y el Atlántico Sur. Se retoma el proyecto de desarrollo de un complejo industrial-militar abandonado en los primeros años del retorno de la democracia.
  • La relación en el gobierno de Lula con Irán y la “justificación” de la violación de los derechos humanos por el gobierno de ese país dañan la imagen de Brasil. El gobierno de Rousseff ha intentado corregir los errores de la política exterior brasileña que le han costado mucho.
  • En 2011-2012 se rompe el camino del “éxito” y las expectativas sobre la economía de Brasil se deterioran. Eso también repercute en su imagen internacional. Una de las razones de la crisis es la baja tasa de inversión, que es inferior al 20% del PBI, la menor de los BRICS. Esto se relaciona con el bajo nivel de ahorro interno y el alto grado del presupuesto público en gasto corriente. La inversión privada está afectada por altos costos logísticos, tributarios y las incertidumbres regulatorias.
  • Está a discusión, hay que tomarlo en serio, el agotamiento del modelo de crecimiento excesivamente dependiente del consumo interno y de las exportaciones de commodities (la participación de las mismas en la balanza comercial brasileña pasó de un 22.8% en 2004 a un 44.6% en 2011).
  • La industria brasileña se enfrenta a la competencia de los sistemas integrados de producción de Asia-  Pacífico organizados en torno a China. Las empresas brasileñas no están en condición de competir. En el “nuevo” ambiente de incertidumbre se hacen valer viejas posiciones nacional-desarrollista, que prevalecen en razón de fuertes y arraigados  intereses.
  • El MERCOSUR ya topó y Brasil está fuera de la discusión de los procesos de apertura comercial y bloques comerciales regionales. La demanda de commodites de China hizo que todavía tuviera menos importancia el MERCOSUR.
  • En 2008 bajo el impulso de Brasil se crea la Unión de las Naciones Suramericanas (UNASUR) como espacio de discusión policía en América del Sur, pero nación sin la posibilidad de acuerdos vinculantes.
  • La “politización” de la política exterior brasileña, no provocó daños profundos a la capacidad que tiene Brasil de desarrollarse como un factor de equilibrio en la política regional. Hay que aceptar que es  menor su capacidad, para impulsar la integración económica.
  • EL papel del BENDES. Es un instrumento para desarrollar a las empresas de ingeniería brasileñas y no para realmente impulsar el desarrollo de la región.
  • El avance del TPP y la formación del Arco del Pacífico Latinoamericano replantea el papel de la posibilidad de la integración económica de América del Sur y el papel del Brasil en ella.
  • La política exterior brasileña que antes era campo de actuación casi exclusivo del Itamaraty, ahora se constituyó en un área en la cual intervienen los más diversos actores, tanto estatales (empresas y bancos públicos) como privados, además de la sociedad civil.
  • Brasil tiene un obvio interés en la región; no solamente económico, sino también geopolítico, en razón de su vasta frontera. El “liderazgo brasileño” depende tanto de sus prioridades como también de las de sus vecinos.
  • El objetivo central de la acción brasileña en su entorno espacial es la estabilidad política. La existencia de organizaciones regionales sin la presencia efectiva de EEUU impulsa la influencia brasileña. La existencia del ALBA favoreció acuerdos comerciales y la inversión pero también  aumentaron la falta de seguridad jurídica de las inversiones brasileñas.
  • Los países de la región ven a Brasil como extremo proteccionista. El liderazgo implica la capacidad de señalar un camino a través del propio ejemplo. Para los países de la región, Brasil no representa un modelo económico a seguir, ni tampoco ha construido una retórica convincente sobre el lugar que el país y la región ocupan en el mundo.
  • La insistencia de Brasil en formar parte del Consejo de Seguridad se enfrenta a oposiciones de los más variados orígenes e implica un desgaste político que no parece encontrar justificación. El énfasis en las relaciones Sur-Sur llevó al país a dejar en un segundo plano al Atlántico y sus relaciones económicas, políticas y culturales esenciales con Europa y los Estados Unidos.
  • Las incursiones fracasadas en los conflictos más distantes, como en el Oriente Medio, y las ambigüedades en la defensa de los derechos humanos en los foros internacionales y la aplicación dela cláusula democrática en la región, reflejan las dificultades para definir una política exterior que resulte ambiciosa, aunque prudente; que sea realista, pero que no deje de lado el softpower de Brasil en el exterior.

Capítulo 2: América del Sur en la agenda brasileña de comercio e inversiones: condicionantes y actores

Pedro de Motta Veiga y Sandra Polónia Ríos

  • Los “condicionantes internos” han tenido un gran peso. La etapa de “sustitución de importaciones” ha tenido grandes consecuencias. El modelo económico, crecimiento a partir del desarrollo del mercado interno, no ha favorecido la integración regional.
  • Ante el peso específico de lo “interno”, América del Sur no ha sido de “mayor” relevancia para Brasil. Ahora Asia desplaza a Estados Unidos y a Europa como los principales mercados en uno y otro sentido.
  • En los años noventa con la creación del MERCOSUR, América del Sur entra en el radar de la economía exterior brasileña. En el período de Lula pierden peso las exportaciones al MERCOSUR y se abre un espacio muy importante en Asia, de manera particular en China y la India.
  • Se da también un mayor protagonismo político con la creación de UNASUR. En el gobierno de Dilma y ante la presión de las importaciones de productos chinos se acrecienta el proteccionismo, para empujar a la industria nacional.

Capítulo 3: Energía eléctrica-aprovechamiento de complementariedades entre países de América del Sur

Jerson Kelman y Sinval Zaidan Gama

  • En América del Sur existen muchos espacios potenciales para la cooperación energética.
  • Hay proyectos exitosos, pero también otros que han fracasado. El éxito de Itaipú: Brasil y Paraguay. El fracaso de Yaciretá: Argentina- Paraguay.
  • Es necesario e importancia que los acuerdos entre los países se lleven al Congreso de cada uno de ellos.
  • Hay que aprender de los éxitos y errores de lo hecho hasta ahora.

Capítulo 4: De IIRSA a COSIPLAN: Desafíos de la integración física de América del Sur

José Tavares de Araújo

  • El IIRSA es un acuerdo firmado en 2000, por los doce países de América del Sur. Incluye 500 proyectos con una inversión posible de 100,000 md.
  • En 2004 se priorizaron 31 proyectos. La experiencia es que se hacen compromisos, pero luego no se cumplen. A pesar de todo se avanza en la dirección correcta.

 

Capítulo 5: La presencia de China en América Latina y sus implicancias para Brasil

Dani K. Nedal

  • En 2011, el 6% de las exportaciones chinas se dieron en América Latina y el 5% de sus importaciones vieron de esta región. En 2011, el monto del comercio entre China y América Latina fue de 240,000 md.
  • La relación con China afecta de manera distinta la dinámica de la integración regional. Un efecto es para los “abiertos” y otro para los “proteccionistas”.
  • Esta se ha convertido en el tercer inversionista directo en la región. De 2005 a la fecha los bancos chinos han prestado 75,000 md en la región. Los créditos están condicionados a la compra de equipos y servicios de empresas chinas. Se ofrece la posibilidad del pago a través de materias primas. Es evidente la mayor presencia de migrantes chinos en la región.
  • Las relaciones de China con la mayoría de países de la región es económica, pero en algunos casos sigue la disputa política por el reconocimiento de Taiwán.
  • Brasil no reconoce a China como economía de mercado. Hay una visión negativa de China entre los brasileños. No hay especialistas brasileños sobre China y tampoco de China sobre Brasil.
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