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Lo que quiso decir
Por Rubén Aguilar
Rubén Aguilar Valenzuela: Socio fundador de Afan Consultores Internacionales, S.C. Doctor en Cie... Rubén Aguilar Valenzuela: Socio fundador de Afan Consultores Internacionales, S.C. Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en el Departamento de Comunicaciones y Ciencias Políticas de la Universidad Iberoamericana. Publica semanalmente en diversos periódicos y revistas del país. En los años de la Guerra Civil en El Salvador fundó y dirigió la Agencia Salpress del FMLN. En la administración del presidente Fox fue coordinador de la Secretaría Particular de la presidencia (2002-2004) y coordinador de Comunicación Social y portavoz del gobierno (2004-2006). Sus últimos libros en conjunto con Jorge Castañeda son: La Diferencia: Radiografía de un sexenio (2007) y El Narco: La Guerra Fallida (2009) (Leer más)
El futuro de la fe
Los 15 capítulos del libro tratan de los más diversos temas, pero dos son las tesis centrales: La primera es la distinción que debe hacerse entre las creencias y la fe y la segunda la propuesta de que en la historia del cristianismo deben considerarse tres grandes etapas
Por Rubén Aguilar
21 de septiembre, 2012
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Harvey Cox

Editorial Océano

México, 2011

pp. 276

 

El texto se publica en coincidencia con el momento que Cox se jubila, después de dar clases por 44 años en la  Universidad de Harvard. Los 15 capítulos del libro tratan de los más diversos temas, pero dos son las tesis centrales: La primera es la distinción que debe hacerse entre las creencias y la fe y la segunda la propuesta de que en la historia del cristianismo deben considerarse tres grandes etapas: la etapa de la fe; la de las creencias y la del espíritu.

La primera tesis sostiene que la creencia o creencias hablan de un conjunto de nomas o disposiciones en las cuales “creer”, establecidas por una jerarquía, pero éstas, aunque  con mucha frecuencia se les confunda o incluso se le considere la misma cosa, nada tienen que ver con la fe. Ésta última hace relación a una experiencia personal interior que en el caso de los cristianos llama al seguimiento de Jesús, y es de orden bien distinta a un catálogo de “verdades” supuestamente reveladas a las cuales se les da cumplimiento.

La segunda tesis propone que la primera etapa del cristianismo coincide con los tres primeros siglos cuando todavía no hay una institución y las comunidades cristianas, cada una diferente de la otra, se preocupan por seguir a Jesús y no por la ortodoxia.  La segunda es la de las creencias y nace cuando el emperador Constantino declara al cristianismo como la religión oficial del Estado romano. Esta etapa dura XV siglos. La preocupación se centra en las creencias, en la institución y en el papel de los jerarcas. El seguimiento de Jesús pasa a un segundo plano o resulta irrelevante. Lo importante es la ortodoxia de las creencias y la fidelidad a las mismas. La tercera es la del espíritu que se inició hace un siglo. Lo que cuenta en esta es la fe y no la ortodoxia. Se asemeja mucho al espíritu del que y en el que vivían las primeras comunidades cristianas. Ejemplo de esta realidad son las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) dentro de la iglesia católica y el movimiento pentecostal progresista o social en las iglesias protestantes o evangélicas.

Las dos grandes tesis anteriores valen para el cristianismo y sus diversas iglesias, pero también la extrapola a las otras religiones y encuentra un fenómeno semejante, que trata de probar a partir de información que siempre resulta interesante y muchas veces nueva, en el budismo, el hinduismo, el islamismo, el judaísmo y otras expresiones de la fe. Él asume que en todo el mundo la religión prospera y se expande, sobre todo en lo que llama el Sur global, pero se trata de un movimiento que no es jerárquico, que está en manos  de los fieles y que se preocupa por la realidad, por la justicia y los problemas sociales. Son expresiones que cada vez más se solidarizan con los pobres.

El autor plantea que nunca hubo “una” comunidad cristiana primitiva sino que existieron “muchas” comunidades cristianas en los primeros siglos del movimiento de fe desatado por Jesús. Cada una hacía su propia interpretación. No hay lugar todavía para la herejía y la ortodoxia, que son términos que se establecen después del primer Concilio Universal convocado en Nicea, hoy Turquía, por el emperador Constantino en 325, al que asisten 250 obispos.

Resulta interesante su aproximación al fenómeno del “fundamentalismo” de las iglesias protestantes y evangélicas en Estados Unidos y también del movimiento pentecostal al interior de las mismas y también con expresiones en el catolicismo. Cox distingue un pentacostalismo, expresión de los tiempos del espíritu, conservador y otro progresista.

Sin haber leído antes en directo las obras de Cox, pero sí de conocer sus ideas, me parece que en este texto  resume sus grandes preocupaciones teológicas y también da cuenta de sus agudas intuiciones y propuestas. El texto es ágil y bien escrito. Ofrece una información amplia y profunda sobre el fenómeno de la creencia y la fe no sólo en el cristianismo sino también de otras expresiones a nivel mundial.

Versión original: The future of faith, HarperONe, 2009. La traducción es de Enrique Mercado.

 

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