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Lo que Quiso Decir
Por Rubén Aguilar
Rubén Aguilar Valenzuela: Socio fundador de Afan Consultores Internacionales, S.C. Doctor en Cie... Rubén Aguilar Valenzuela: Socio fundador de Afan Consultores Internacionales, S.C. Doctor en Ciencias Sociales. Profesor en el Departamento de Comunicaciones y Ciencias Políticas de la Universidad Iberoamericana. Publica semanalmente en diversos periódicos y revistas del país. En los años de la Guerra Civil en El Salvador fundó y dirigió la Agencia Salpress del FMLN. En la administración del presidente Fox fue coordinador de la Secretaría Particular de la presidencia (2002-2004) y coordinador de Comunicación Social y portavoz del gobierno (2004-2006). Sus últimos libros en conjunto con Jorge Castañeda son: La Diferencia: Radiografía de un sexenio (2007) y El Narco: La Guerra Fallida (2009) (Leer más)
Toda la poesía de Pizarnik
En su poesía, Pizarnik está permanentemente en búsqueda de sí misma. Se pregunta por ella y también pregunta por el mundo. ¿Se puede explicar? Temas centrales y recurrentes en su obra son la infancia, el silencio, la otredad y la muerte.
Por Rubén Aguilar
16 de agosto, 2019
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A la poesía de Alejandra Pizarnik (Avellaneda, Argentina, 1936-Buenos Aires, 1972) llegué por Ricardo Cayuela, el director editorial de Random House, que me regaló el libro Poesía completa (DEBOLS!LLO, 2018) y al dármelo me dijo que era una obra realmente importante. Lo es. La autora es una figura de culto de las letras hispanas.

La edición reúne la obra publicada en vida: La tierra más ajena (1955), La última inocencia (1956), Las aventuras perdidas (1958), Árbol de Diana (1962), Otros poemas (1959), Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968), El infierno musical (1971) y también los poemas inéditos compilados a partir de manuscritos que van de 1956 a 1972.

En palabra de Ana Becciu, traductora y amiga de Pizarnik que se hizo cargo de esta edición, no es un texto cerrado y “no pretende ser definitivo, en un sentido académico; es solo una compilación, hecha, eso sí, con lealtad a Alejandra Pizarnik, y devoción a su obra, única e irrepetible”.

He de reconocer que me cuesta leer poesía, pero como bien dice Becciu en el caso de Pizarnik, “la fuerza de su lenguaje poético y su capacidad de subversión nos arrastran como un remolino de ese viento que habita sus poemas”. Desde la primera página me “agarró” y ya no pude dejar de seguir leyendo.

En la cuarta de forros se dice que Pizarnik es “una autora que se internó por infiernos raramente visitados por la literatura española. Su poesía se caracteriza por un hondo intimismo y una severa sensualidad” y en palabras de Octavio Paz, la obra de Pizarnik lleva a cabo una “cristalización verbal por amalgama de insomnio pasional y lucidez meridiana en una disolución de realidad sometida a las más altas temperaturas”.

Pizarnik tuvo una vida donde el dolor interior siempre estuvo presente y por eso tuvo que pasar por largos periodos de internamiento en centros psiquiátricos. En 1972, a los 36 años, decide poner fin a su vida. En pocos años de producción, su primer libro aparece en 1955, cuando solo tenía 19 años, deja una obra fundamental de la lengua castellana en la segunda mitad del siglo XX.

Los críticos plantean que el conjunto de la obra de Pizarnik deja ver su preocupación por la estética y el uso preciso del lenguaje. En su poesía está permanentemente en búsqueda de sí misma. Se pregunta por ella y también pregunta por el mundo. ¿Se puede explicar? Temas centrales y recurrentes en su obra son la infancia, el silencio, la otredad y la muerte.

Su lenguaje es perturbador y de una enorme fuerza. Es imposible permanecer indiferente a lo que dice y a la manera de decirlo. Son versos que expresan el desgarramiento y el conflicto interior, surgen desde alguien que va a lo más profundo de la vida. Indaga siempre más allá y más a fondo.

Enrique Vila-Matas dice de la autora que “al encanto de Pizarnik de ser una figura envuelta en el misterio y una personalidad inexplicable, hay que añadir el hecho de que palabra por palabra ella escribía la noche, y el lector que se acerque a ella descubrirá que esa criatura nocturna, que tenía un alto sentido del riesgo, nacía de la más pura necesidad, como a pocos escritores del siglo XX se les ha visto: una lírica extrema y también una tragedia”.

En un poema plantea: “Sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Es una sensación que no comprendo perfectamente; es algo vago, pero lo sé y lo aseguro”. Ella murió de poesía y en la poesía.

Poesía completa

Alejandra Pizarnik

DEBOLS!LLO

México, 2018.

pp. 470

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