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Por Mayra Zepeda
Reportera y editora. ¿Los amores de su vida? La música y la literatura. Navega con agnosticismo... Reportera y editora. ¿Los amores de su vida? La música y la literatura. Navega con agnosticismo en cuestión de amores y asegura que “nada tiene por qué ser”. Romántica, sí, amargadita, también, pero sólo un poco. En Twitter la conocen como @marjirevontuli. Live and learn, como dicen los Cardigans. (Leer más)
El Museo de las Relaciones Rotas
En Croacia existe un lugar para recordar las relaciones amorosas fallidas y las promesas rotas: The Museum of Broken Relationships.
Por Mayra Zepeda
13 de diciembre, 2013
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All I lost and all I hoped for

But I must carry on

Always one

Never broken.

 

En Croacia existe un lugar para recordar las relaciones amorosas fallidas y las promesas rotas: The Museum of Broken Relationships. Esta idea se le ocurrió a una pareja de artistas croatas, Olinka Vištica y Dražen Grubišić, (que tampoco resistió el tiempo), para animar a la gente a deshacerse de todo aquello que le recordara al otro con el objetivo de avanzar.

“A diferencia de métodos destructivos de auto-ayuda para la recuperación de amores fallidos, el Museo ofrece la oportunidad de superar un colapso emocional a través de la creación: contribuyendo a su colección”, dicen Vištica y Grubišić, que empezaron este proyecto itinerante en 2006 –cuando ya no eran pareja- con objetos que sus amigos donaron.

Ahí, en ese museo que formalmente abrió sus puertas en Zagreb en 2010, se exhiben los artículos más tradicionales como vestidos de novia, anillos de compromiso y esposas con peluche (todas, por supuesto, con su respectiva historia contada en primera persona), hasta ropa interior, teléfonos celulares, gnomos (¿?), álbumes de fotos y caballos de cristal (¿?).

Vištica y Grubišić dicen que la gente abrazó la idea de exhibir lo que alguna vez fue su amor como una especie de ritual, una ceremonia solemne. “Nuestras sociedades nos obligan (a mostrar) nuestros matrimonios, funerales, graduaciones, pero nos niegan cualquier reconocimiento formal de la desaparición de una relación, a pesar de su fuerte efecto emocional”.

Un año después, en 2011, el Museum of Broken Relationships recibió el Premio Kenneth Hudson del European Museum Forum (EMF), el cual va para algún museo, persona o grupo de personas que desafíe, a través de algo inusual y atrevido, el papel que tienen los museos en la actualidad.

El Museum of Broken Relationships se llevó este premio porque, según el EMF, “fomenta la discusión y la reflexión no sólo sobre la fragilidad de las relaciones humanas, sino también de las circunstancias políticas, sociales y culturales en torno a las historias narradas. El museo respeta la capacidad de la audiencia para la comprensión de cuestiones más amplias, históricas y sociales inherentes a las diferentes culturas e identidades, y proporciona una catarsis para los donantes en un nivel más personal.”

Ésta es una muestra de algunos artículos que están exhibidos en el Museum of Broken Relationships, el cual también realiza exposiciones itinerantes alrededor del mundo, desde Alemania, Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina, hasta Sudáfrica, Turquía y Argentina.

Venado rojo. 2006-2007. Berlín, Alemania. "Yo quiero ser tu sol. Esas fueron las palabras de mi esposo peruano. Varios meses después de nuestra boda me enteré que nunca me amó. Compramos este venado en nuestra primera y única navidad juntos. Lo colocamos bajo el árbol de Navidad. Ahora viajará por el mundo buscando el verdadero amor."

Venado rojo. 2006-2007. Berlín, Alemania.
“Yo quiero ser tu sol. Esas fueron las palabras de mi esposo peruano. Varios meses después de nuestra boda me enteré que nunca me amó. Compramos este venado en nuestra primera y única navidad juntos. Lo colocamos bajo el árbol de Navidad. Ahora viajará por el mundo buscando el verdadero amor.”

 

Un anillo. 2005. Zagreb, Croacia.  "El souvenir más emblemático del amor. ¿Qué otra cosa habla más que un anillo? Aunque fue una relación que empezó con promesas de eternidad, terminó de una manera abrupta, como si la hubieran cortado con tijeras. El anillo no terminó en un dedo, sino, tristemente, en un museo."

Un anillo. 2005. Zagreb, Croacia.
“El souvenir más emblemático del amor. ¿Qué otra cosa habla más que un anillo? Aunque fue una relación que empezó con promesas de eternidad, terminó de una manera abrupta, como si la hubieran cortado con tijeras. El anillo no terminó en un dedo, sino, tristemente, en un museo.”

 

Un pedazo de cabello. Menos de dos meses. Skopje, Macedonia. "Bueno...una relación muy corta, pero psicológicamente muy ruda y loca que me llevó a momentos de completa locura...y corté mi cabello...y viví sin él mucho tiempo. Nadie me amó...y fui feliz."

Un pedazo de cabello. Menos de dos meses. Skopje, Macedonia.
“Bueno…una relación muy corta, pero psicológicamente muy ruda y loca que me llevó a momentos de completa locura…y corté mi cabello…y viví sin él mucho tiempo. Nadie me amó…y fui feliz.”

 

Bolsas de mareo. 2004-2006. Zagreb, Croacia. "Una colección de bolsas de mareo como recuerdo de una relación a larga distancia. Una de Croatia Airlines, otra de Lufthansa, otra de Hapag Lloyd Express y tres de German Wings. Creo que todavía tengo las instrucciones ilustradas de qué hacer cuando un avión comienza a venirse abajo. Nunca encontré instrucciones sobre qué hacer cuando una relación comienza a desmoronarse. Al menos existen estas bolsas."

Bolsas de mareo. 2004-2006. Zagreb, Croacia.
“Una colección de bolsas de mareo como recuerdo de una relación a larga distancia. Una de Croatia Airlines, otra de Lufthansa, otra de Hapag Lloyd Express y tres de German Wings. Creo que todavía tengo las instrucciones ilustradas de qué hacer cuando un avión comienza a venirse abajo. Nunca encontré instrucciones sobre qué hacer cuando una relación comienza a desmoronarse. Al menos existen estas bolsas.”

 

Una pluma. Abril de 2004. Sarajevo, Bosnia-Herzegovina. "Lamento mucho no haber destruido esta pluma cuando la recibí, porque así no habría escrito toda esa mierda romántica que él no se merecía."

Una pluma. Abril de 2004. Sarajevo, Bosnia-Herzegovina.
“Lamento mucho no haber destruido esta pluma cuando la recibí, porque así no habría escrito toda esa mierda romántica que él no se merecía.”

 

Una identificación francesa. 1980-1998. Ljubljana, Eslovenia. "Lo único que quedó de un gran amor fue la ciudadanía."

Una identificación francesa. 1980-1998. Ljubljana, Eslovenia.
“Lo único que quedó de un gran amor fue la ciudadanía.”

Ella no tiene vestidos de novia, ni anillos de compromiso, osos de peluche o alguna nacionalidad adquirida en tiempos pasados como para exhibir en el museo. Observa su habitación y no puede encontrar absolutamente nada que pertenezca a sus relaciones del pasado. Sólo tiene una foto del presente, ella y él, sonrientes.

El pasado no está a la vista, pero siempre está. Basta con encender su iPod. Su pasado está en la música, en canciones que alguna vez pertenecieron a alguien y que con el tiempo ella reconquistó y volvió a hacer suyas.

Si tuviera que colocar algo en ese museo, en momentos de crisis y de ruptura reciente, sería un disco compacto con todas las canciones que hayan sonado “a #aquellos”. Claro, porque ahí no se pueden poner lugares, ni voces, ni olores o pasos de baile.

Ahí, escondidos, están la sudadera con la que ella dormía diario solo para sentir que él estaba presente; el cuento sobre un ninja que alguna vez le escribieron; la libreta que ella envió a otro país y que regresó a sus manos; las fotos de un viaje a la playa, cuando era muy joven, con su primer novio; y quién sabe qué otras cosas que ya no recuerda pero que seguramente existen.

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