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Luces de NY
Por Juan Alberto Vázquez
Reportero sin fuente que desde el otoño del 2017 goza de sus quince minutos de anonimato en Broo... Reportero sin fuente que desde el otoño del 2017 goza de sus quince minutos de anonimato en Brooklyn, donde cocina y cuida de sus hijos mientras su mujer trabaja. Sus vecinos lo llaman Mister mom. (Leer más)
Fiscales de USA pueden procesar a Felipe Calderón, pero ¿quieren hacerlo?
Algunos de los elementos para una investigación en contra del expresidente Felipe Calderón están dados, entre ellos testigos dispuestos a declarar, conspiración para proteger a narcotraficantes y decomisos.
Por Juan Alberto Vázquez
11 de septiembre, 2020
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Fue en noviembre del 2018, al arrancar el juicio contra Joaquín Guzmán Loera, la primera vez que Felipe Calderón fue acusado públicamente en Estados Unidos de haber recibido un soborno por parte del crimen organizado.

En aquella jornada, durante su declaración de apertura, el abogado del “Chapo” Jeffrey Litchman —al trazar de estrategia para demostrar que su defendido era el “chivo expiatorio” de una trama que buscaba dar impunidad al verdadero líder, Ismael “el Mayo” Zambada—, anunció que en el juicio conoceríamos de sobornos “dados a los expresidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto”.

“Se le acusa (al “Chapo” Guzmán) de ser el líder, pero los verdaderos líderes viven libremente en México”, acusó Litchman. Horas después en su muy activa cuenta de Twitter, el expresidente Calderón se defendió diciendo que “son absolutamente falsas y temerarias las afirmaciones que se dice realizó el abogado de Joaquín “el Chapo” Guzmán. Ni él, ni el cártel de Sinaloa ni ningún otro realizó pagos a mi persona”.

El tema revivió el 15 de enero del 2019, día en que testificó contra Guzmán Loera el colombiano Alex Cifuentes, protegido y mano derecha del capo durante el sexenio 2007-2013, y quien luego de ser extraditado, declaró a inicios del 2016 que su boss le confesó sobre cochupos dados a Felipe Calderón por parte de los hermanos Beltrán Leyva, quienes buscaban “comprar protección contra la guerra que tenían” contra sus antiguos socios, los Zambada y los Guzmán.

Ese día, interrogado por el muy teatral Litchman, Cifuentes reiteró lo que había dicho de los sobornos a Peña Nieto; incluso detalló cómo, presuntamente, Joaquín Guzmán le había dado “sólo” 100 de los 250 millones de dólares que el entonces mandatario exigió al cártel. Y al ser apresurado para que asimismo hablara de dinero dado a Calderón, el testigo Cifuentes respondió con secos “no me acuerdo”, pese a que el hecho estaba consignado en sus declaraciones previas.

Aunque la amnesia sufrida ese día por el colombiano puede significar un magro triunfo del expresidente Calderón, la realidad es que al menos “el Chapo” y Cifuentes ya lo mencionaron en los interrogatorios que investigadores de la DEA y el FBI aplican a criminales recién extraditados para exprimirles información. Charlas que obligatoriamente se deben entregar a los defensores en un caso judicial, razón por la cual la defensa del “Chapo” las conocía a la perfección.

Una de las acusaciones que en fechas recientes se le hace a Calderón es la de haber sostenido a Genaro García Luna en su puesto como Secretario de Seguridad Pública, cuando las alertas de sus ligas con el crimen organizado sonaban por doquier, decisión que puede tomarse como un acto de fidelidad, pero igualmente como un sospechoso contubernio. A esa duda debemos sumar otros señalamientos sobre Calderón tanto de Edgar Valdés Villarreal, “la Barbie”, así como de Sergio Villarreal “el Grande”, ambos purgando sentencias en los Estados Unidos y quienes, junto con Alfredo Beltrán Leyva “el Mochomo” son de los testigos que puede traer la fiscalía en eventuales juicios contra García Luna y el que fuera su jefe y defensor.

Pero ¿son las declaraciones de narcos suficientes para iniciar un proceso en contra de alguien más? Habrá que decir que sí y no. Por ejemplo, todo parece indicar que la fiscalía del distrito este de Nueva York decidió abrir un proceso contra Genaro García Luna a raíz de las acusaciones vertidas en el famoso “Juicio del Siglo” por Jesús “el Rey” Zambada, quien aceptó que dio casi 8 millones de dólares al que en ese tiempo era director de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI).

A partir de lo dicho por Zambada, los fiscales que sentenciaron al “Chapo” a cadena perpetua decidieron jalar el hilo de las conexiones del “ingeniero” García Luna al cual le hallaron depósitos sospechosos y enriquecimiento inexplicable, suficiente para armar el expediente que en meses recientes se ha engrosado con información dada por el gobierno mexicano vía la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda.

Recordemos que, al igual que lo hizo Felipe Calderón, Genaro García Luna negó las acusaciones del “Rey” Zambada, las cuales calificó como “mentira, difamación y perjurio” en aquella recordada gira de control de daños por varios medios en la que se embarcó la noche del día difícil en que su nombre resonó en la corte federal de Brooklyn. Un tercer hilo con que el gobierno estadounidense ha trenzado un caso sólido contra el superpolicía de Calderón son algunos decomisos realizados en los Estados Unidos al Cartel de Sinaloa, concretados en fechas en las que García Luna tiene depósitos o movimientos extraños en sus cuentas bancarias. Además de un voluminoso paquete enviado por los fiscales a su abogado Cesar de Castro con “descripción de evidencia como documentos, videos y fotografías relacionados con incautaciones de drogas, armas y dinero”. Más lo que se acumule.

Empero, ¿cuenta la fiscalía con el mismo alud de pruebas contra el expresidente Felipe Calderón? ¿Va a “comparecer ante el juez Brian Cogan por la complicidad de Genaro García Luna con el Chapo Guzmán” como filtró el reportero y autoproclamado honoris causa, Marco Antonio Olvera, asiduo asistente de las mañaneras de AMLO?

Difícil saber lo primero, aunque esta semana el presidente Andrés Manuel López Obrador, a pregunta expresa, aclaró que “si Estados Unidos solicitara la extradición de Felipe Calderón, la concedería en atención a los acuerdos bilaterales”. ¿Saben algo el presidente y su canciller Marcelo Ebrard que no les es permitido informar, pero que los tiene frotándose las manos? Lo del tuit de Olvera en el sentido de que el expresidente comparecerá el 7 de octubre (fecha programada para la siguiente audiencia de García Luna) parece más una filtración de algún personaje de la 4T urgido de golpear mediáticamente al creador de México Libre, que un hecho real. Ese primer miércoles de octubre, por cierto, se avecina como una nueva jornada donde fiscalía y defensa continúen con el proceso y, si acaso, será una nueva oportunidad para que García Luna se declare al fin culpable y evite de ese modo ir a un juicio donde, sin duda, tiene todas las de perder.

Como sea, junto con un colega mexicano que también vive en NY, y quien igualmente se enteró de ese supuesto citatorio a Calderón, decidimos indagar entre las partes en conflicto. Tanto los fiscales como el defensor de García Luna ignoraron nuestras peticiones de obtener alguna reacción, y funcionarios de la diplomacia mexicana, por cuyo escritorio tendría que pasar cualquier solicitud contra el expresidente, confiaron en no tener nada, aunque sembraron una duda al advertir que, en caso de que les llegara una petición, no estarían tan interesados en filtrarla a la prensa, conocedores de la secrecía con la que la justicia norteamericana maneja estos casos.

En ese mismo sentido fue la respuesta de un funcionario en México que además ve poco probable que, como lo dijera en la mañanera, AMLO se atreva a dar ese paso y enumeró varias razones. La primera es esa ley no escrita de “impunidad presidencial”, que han surcado la relación entre ambas naciones. Pero quizás el dique mayor sea que si López Obrador desea abrir esa caja de Pandora (ejercicio que al parecer le encanta), perdería el control sobre lo que un resentido Calderón pudiera cantar en relación con las propias miserias de la 4T.

Finalmente, en toda esta trama entra el factor Donald Trump. Como lo dije en este mismo espacio el 17 de mayo del 2020, al presidente de los Estados Unidos le urge dar golpes mediáticos (agregaría que esa urgencia la comparte con AMLO) que lo reposicionen en las encuestas ahora que se halla 10 puntos debajo del candidato demócrata Joe Biden. Recordamos que el fiscal que sentenció al “Chapo” y detuvo a García Luna, Richard Donahue, es tan cercano que Trump le ha celebrado públicamente sus triunfos, como el de la cadena perpetua a Guzmán Loera. Donahue, por cierto, hace algunas semanas dejó la Corte Federal del distrito este neoyorquino y regresó a Washington a trabajar de cerca con el presidente en vías de convertirse en su siguiente Fiscal General, claro, en caso de remontar esa ventaja que parece imposible.

Por cierto, en el texto del 17 de mayo (“Trump quiere juzgar más mexicanos”) adelanté que era muy probable que la justicia norteamericana abriera procesos contra personajes cercanos a García Luna y Calderón como Luis Cárdenas Palomino, cosa que finalmente se cumplió tan sólo seis semanas después de mi predicción.

Así que, sin atreverme por ahora a hacer una nueva apuesta sobre una investigación en marcha contra el expresidente, lo que les puedo asegurar es que algunos de los elementos —testigos dispuestos a declarar contra el expresidente, conspiración para proteger a narcotraficantes y decomisos—, están dados. Faltaría investigar los movimientos financieros de Calderón, aunque posiblemente ya también lo estén haciendo con una probable y pequeña ayuda de su amigo Santiago Nieto.

Por otro lado, hemos visto que a Trump no lo detienen los acuerdos de impunidad diplomática, por lo que quizás ya ordenó iniciar este proceso en vías de fortalecer su imagen de cara a la elección, del mismo modo a como ha ordenado tener lista la vacuna anti-Covid 19 antes de noviembre, para colgarse ese milagrito.

Si todo esto se prolonga hasta después de la elección y la misma es ganada por Joe Biden, es posible que la impunidad sobre Calderón se fortalezca dada la buena relación que presume tener el expresidente con miembros del Partido Demócrata.

@juansinatra

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