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Luces de NY
Por Juan Alberto Vázquez
Reportero sin fuente que desde el otoño del 2017 goza de sus quince minutos de anonimato en Broo... Reportero sin fuente que desde el otoño del 2017 goza de sus quince minutos de anonimato en Brooklyn, donde cocina y cuida de sus hijos mientras su mujer trabaja. Sus vecinos lo llaman Mister mom. (Leer más)
La mejor maldita ciudad del Mundo
Lo que más aman los neoyorquinos es la diversidad, la oferta culinaria y la vida nocturna, en ese orden. En contraparte, de lo que más se quejan es de las periódicas complicaciones del transporte público, lo difícil que resulta iniciar y mantener una relación, y lo caro que está todo.
Por Juan Alberto Vázquez
8 de abril, 2019
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Con toda la arrogancia de la que es capaz, la revista Time Out en su número correspondiente a la primera quincena de abril, ilustra su portada con la frase que titula este artículo y para la cual ofrece dos posibles respuestas: “Verdadero” o “verdadero”.

La provocación impregnada de ese tan particular orgullo yanqui busca esconder debajo del tapete las partes donde la ciudad de los cinco barrios es un auténtico dolor de muelas. Crimen, drogadicción, injusticias o racismo, por cierto, crecen y se reproducen sin que los vientos liberales que por estos lares soplan puedan hacer algo para impedirlo.

Hay que aclarar que la de ser “la mejor ciudad…” no es una afirmación sacada simplemente de la superioridad moral, sino que la publicación retoma los resultados de una encuesta global, de esas donde se interroga a los ciudadanos en busca de obtener resultados y cifras sorprendentes. En 2018 Nueva York superó a Melbourne y Chicago, sus más cercanos competidores.

Comenzó a perfilarse el “triunfo” de la Gran Manzana al obtener el 91 por ciento de aprobación a la pregunta “¿eres feliz viviendo aquí?”. Lo que más confesaron amar los interrogados es la diversidad, la oferta culinaria y la vida nocturna, en ese orden. En contraparte, de lo que más se quejan es de las periódicas complicaciones del transporte público, lo difícil que resulta iniciar y mantener una relación, y lo caro que está todo.

Uno de los datos que quizás genere más sorpresa conocer es que las personas están más obsesionadas con la cultura que con el sexo. Calculo que quizás tenga que ver con las recientes políticas comerciales que han clausurado las posibilidades de lupanares, sitios de desnudismo o de prostitución, que han sido enviados al pantano de la clandestinidad. Claro, a lo mejor también suma que para muchos el invierno dura dos meses más de lo que debiera pues, por ejemplo, el viernes 5 de abril tuvimos que usar todo el día abrigo y gorra para enfrentar los dos grados centígrados con chipi chipi permanente. Quizás por eso es que los niuyorquers confesaron tener sexo, solamente, unas 24 veces al año en promedio. Pero eso sí, en el mismo periodo acuden a 55 eventos culturales como conciertos, películas, exhibiciones de arte u obras de teatro. No los culpo. Conozco quien siente algo parecido al orgasmo cada que ve a Bruce Springsteen en Broadway.

En Nueva York se trabajan 45 horas a la semana. La gente inicia dos relaciones al año. Medita 14 veces en el mismo periodo y consume drogas en once ocasiones de enero a diciembre. Yo supongo que en este rubro no todos dijeron la verdad pues, aunque también hallamos una clara obsesión por las actividades deportivas, esta ciudad es el destino de muchas de las drogas que se trafican desde México, Sudamérica y el oriente. Lo dicen Trump, el alcalde Di Blasio, el gobernador Cuomo y el Chapo Guzmán que vive en una cárcel en el bajo Manhattan a la espera de su sentencia. ¿Y por qué resulta este un mercado tan atractivo para las drogas? Pues porque es el sitio donde los estupefacientes alcanzan los precios más desorbitantes. Hablemos de la cocaína por la cual pagas 3 mil dólares por kilo en Colombia o Ecuador y la terminas vendiendo hasta en 40 mil en Nueva York. La única actividad igual de lucrativa es la de ser secretario de estado con el mexicano Enrique Peña Nieto, pero actualmente ya es imposible entrarle a ese bisne.  

La región con el décimo mejor poder adquisitivo resulta la quinta ciudad más cara del mundo. Empero, ese dato no resulta ser tan trágico frente al hecho de que Nueva York es la plaza donde hay más solitarios en el mundo. Así de seco y contundente. De lo más notorio es la frialdad con que los habitantes toman la existencia. Pocos son capaces de sostenerte la mirada, ya ni siquiera sonreír. Ahí se entiende lo complicado que resulta conseguir pareja. No lo digo yo, que tengo a la mejor del mundo, sino al 77 por ciento de niuyorkers que van a socializar, aunque en realidad no lo quieran hacer a ver si en una de esas hallan su media papaya, o también el 17 por ciento de mis vecinos que han renunciado a las citas, en la más abundante claudicación al amor que se tenga memoria en occidente.

Quizás eso explique el deseo de mi amigo Bruno por irse a radicar a California pese a que aquí tiene su grupo que interpreta un fino rock ochentero, que cada vez acarrea a más seguidores en los foritos del Village, donde la fiesta nunca termina. Pero al parecer este men ya se encuentra desesperado luego de 10 años de recibir sólo frialdad de las niuyorquers a las que no conmueve su etiqueta de rockstar.

Eso sí, el 36 por ciento de los residentes en la patria de Woody Allen aman el vino de mesa que aquí en Nueva York suele encontrarse en la más amplia de las variedades y que suele combinar hasta con la soledad de un atardecer frente a las luces del bajo Manhattan vistas desde Dumbo. Me aventuraría a decir que esta es la capital del chupe donde no es complicado hallar tequilas o mezcales de venta exclusiva, o vodka hecho en Brooklyn, que degusta sin hacer caras esta población que se amanece en una fiesta al menos 7 veces al año. Yo me decanto y declaro enamorado de la extensa oferta de cervezas Indian Pale Ale, o IPA, la mejor del mundo se venda donde se venda, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

Hay muchos asuntos en donde Nueva York va a la saga. Habrá qué decirlo. Por ejemplo, Manchester, en Inglaterra, es la ciudad donde amanecen la mayor cantidad de gente con resaca; Moscú, la que puntea en la cantidad de solteros dispuestos a todo; Tel Aviv y Ecatepec, donde están los ciudadanos más infieles; Birmingham, donde sextextean más, y Seattle, la región que tiene más estresados por kilómetro cuadrado del orbe. Sin contar a París, donde hay más depravados que en el #MeTooEscritoresMexicanos, o Washington, que teniendo a un líder tan locuaz e intenso como Donald Trump, destaca entre los adictos… al internet.

Es posible que Nueva York tenga también la mayor cantidad de canciones dedicadas a su memoria. Pero por supuesto, ese es tema de otra entrega. 

 

@juansinatra

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