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Luces de NY
Por Juan Alberto Vázquez
Reportero sin fuente que desde el otoño del 2017 goza de sus quince minutos de anonimato en Broo... Reportero sin fuente que desde el otoño del 2017 goza de sus quince minutos de anonimato en Brooklyn, donde cocina y cuida de sus hijos mientras su mujer trabaja. Sus vecinos lo llaman Mister mom. (Leer más)
Tormenta sobre Washington
El de Stormy Daniels es un cuento de esos que tanto fascinan a la sociedad norteamericana y que con toda seguridad acabará en película o serie de Netflix, ya que involucra sexo, intriga presidencial, chivos expiatorios, sobornos e intentos de asesinato.
Por Juan Alberto Vázquez
1 de marzo, 2019
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La reina indiscutible de la industria pornográfica a nivel mundial en el 2018 se llama Stormy Daniels, según el ranking del sitio Porn Hub, el más importante en cuanto a la difusión de material relativo al género XXX, y célebre por el uso de sus estadísticas.

Daniels no es la más joven o bella o atrevida o exótica o experimental de las actrices porno, pero atesora una noche mágica que las demás no: el encuentro sexual que tuvo en el 2006 con Donald Trump durante un torneo de golf de celebridades en el lago Tahoe, poco después de que Melania, la esposa del ahora presidente de los Estados Unidos, tuviera al hijo de ambos, Barron.

Debido a esos encuentros, y ya como como candidato en el 2016, Trump instruyó a su asesor Michael Cohen a que le pagara a la actriz porno 130 mil dólares para comprar su silencio ante la cercanía de las elecciones presidenciales. Ahora que se descubrió que ese pago fue cierto, Cohen pasará tres años en prisión y perderá su licencia de abogado, entre otros castigos y “todo por proteger a Donald Trump”, según se quejó el miércoles pasado en su encendida comparecencia ante el Congreso en Washington.

En ese largo interrogatorio donde los republicanos lo exhibieron como mitómano y los demócratas lo consintieron como arma para golpear al presidente, Cohen mencionó decenas de veces a Stormy Daniels, quien antes de que su nombre se conociera en relación al encuentro con Trump era una exitosa trabajadora de la industria porno que en el 2014 fue incluida en el salón de la fama de la especialidad. Pero esa noche que pasó con el presidente y las subsecuentes llamadas que él le hacía, ahora le han dado fama y fortuna, aunque también muchos dolores de cabeza.

De las 33.5 billones de visitas —casi 100 millones diarias—, que registró Porn Hub, “Stormy Daniels” fue la búsqueda número uno por tema, pero también por actriz, dejando atrás a las jóvenes y talentosas Mia Khalifa, Riley Reid y Lana Rhoades. Para darnos una idea de su espectacular escalada, Daniels acabó el 2017 en el sitio 671 del ranking y un año después llegó a la cima; nada mal para alguien que cumplirá 40 años el próximo domingo 17 de marzo.

La revista Rolling Stones la nombró “el héroe que América necesitaba”, y ella aprovechó para editar su biografía llamada Full Disclosure. También se embarcó en una gira nacional en los sitios de desnudismo a la que nombró “Make America Horny Again”, y sólo se detiene ya sea para descansar y ver a su hija y su pareja, un baterista de heavy metal, en su casa a las afueras de Dallas, o para ir con su abogado a atender los asuntos legales que el encuentro con Trump le demanda. Adquirió la categoría de celebridad con la entrevista que le hizo el presentador Jimmy Kimmel, pero sobre todo cuando en marzo del 2018 apareció en el show 60 minutos revelando a una audiencia calculada en 22 millones de espectadores los pormenores de su encuentro con Mr. Donald.

En agosto del año pasado, Daniels le dijo a la periodista de Vogue, Amy Chozik, que cuando decidió enfrentar a Trump y Cohen su fama se desbordó y comenzó a recibir hasta amenazas de muerte. Tuvo que contratar dos guardaespaldas, huir en un par de ocasiones en auto o abandonar restaurantes que, sospechosamente, se tardaron mucho en traer los alimentos. “Sabía que tenía algo poderoso en mis manos y no me iba a ir a esconder a mi rancho, así que preferí sacar provecho de la situación”, dijo también al periodista de la Rolling Stones, Denver Nicks”,

Productora, escritora, directora y actriz, parecería que la vida de Daniels en la industria porno sólo le significa ganancias y esa gozosa y perene levedad con que se administra su oficio. Pero a final de cuentas su testimonio y decisión de no callar pueden desatar una serie de eventos que podrían derruir la presidencia de Donald Trump. De ese tamaño es el peso que carga y la responsabilidad de su destino.

Por eso el miércoles, luego que Cohen diera su discurso de apertura y respondiera a las preguntas de decenas de congresistas, Stormy Daniels tuiteó: “Michael, estoy muy orgullosa de ti por haber finalmente comenzado a decir la verdad sobre lo que hiciste e intentar reparar parte del daño que causaste”. De algún modo, ella fue una víctima de ese el estilo poco elegante de Cohen a quien muchos de los que lo trataron directamente describen como agresivo, arrogante y mezquino.

El de Stormy es un cuento de esos que tanto fascinan a la sociedad norteamericana y que con toda seguridad acabará en película o serie de Netflix, ya que involucra sexo, intriga presidencial, chivos expiatorios, sobornos e intentos de asesinato. La sociedad permanece expectante recreando sus propios desenlaces en la vida de esta dama que inició como stripper en 1998, que al arrancar el siglo incursionó en el porno y que en el 2004 fue nombrada como la revelación del año en los premios de esa industria que le debe su participación en más de 200 proyectos.  

Por lo pronto el sábado 2 y domingo 3 de marzo, Stormy se presentará en el club Exxxotica de Portland, Oregon. Y luego así seguirá con su permanente gira nacional. Sin desatender sus otros negocios como el mercado virtual que funciona bajo la leyenda #TeamStormy impresa en camisetas, playeras sudaderas, tazas o pulseras.

Todo movido por la morbosa necesidad de un público que desea poseer un poco de esa mujer que durmió con el que hoy es el presidente. Y sobrevivió para contarlo. 

 

@juansinatra

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