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Mente Social
Por Guido Lara
Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de I... Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de Investigación Social por la Universidad Complutense de Madrid y comunicólogo de la Ibero. Ha asesorado campañas presidenciales, diseño de políticas públicas, modelos de negocio, construcción de marcas y mensajes publicitarios. Experto en consultoría basada en insights para generar soluciones de mercadotecnia, branding y comunicación. A caballo entre la capital del imperio azteca y la capital del imperio “yanqui”. Con su mirada de analista e intérprete de lo social nos pone un espejo para reflejarnos en las realidades, distintas pero ya no distantes, de México y Estados Unidos. (Leer más)
4T o el regreso al Rancho Grande
La 4T, en la versión de AMLO, no quiere progresar, quiere regresar. Las señales son muy claras.
Por Guido Lara
7 de febrero, 2019
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Es oficial: la 4T es un proyecto de regreso, no de progreso.

Queridos lectores, antes de que mienten madres o echen porras les invito atentamente a que veamos lo evidente y trascendamos el paradigma Chairos vs Fifís tan polarizante y tan auto destructivo.

La 4T si está siendo transformadora, si esta modificando las estructuras y, en varios sentidos, si es un cambio radical. La pregunta clave es hacia donde nos está llevando ese cambio. La respuesta es clara: Nos lleva del Regreso al Rancho Grande… allá donde vivíamos.

La 4T, en la versión de AMLO, no quiere progresar, quiere regresar. Las señales son muy claras.

Es un regreso al país cerrado y aislado económicamente del mundo. La cancelación del nuevo aeropuerto no es una decisión económica, ni siquiera una demostración de fuerza para ver quien manda, es el símbolo por excelencia de rechazo al futuro y a lo moderno. Cueste lo que cueste el mensaje es claro: ¡al diablo con la modernidad económica!

Es el regreso al presidencialismo imperial donde todo el poder se concentra en la silla del águila y se busca acumular más y más. Es la destrucción de sistemas de pesos y contrapesos. Mayorías en el congreso serviles y acomodaticias, pactos cupulares con empresarios y sindicatos, debilitamiento sistemático de las instituciones autónomas, manoseo y desprecio al poder judicial, creación de clientelas.

Es un regreso al carro completo con la consolidación del PRIMOR como nueva hegemonía.

Es el regreso al arca de toda la fauna política que no importando su trayectoria es bienvenida al proyecto a cambio de su obediencia, cabeza agachada o new born entusiasmo.

Es el regreso a un estado primigenio donde lo ideal es que solo haya líder y pueblo. Nada más, nadie más.

Es el anhelo de regreso a una arcadia, en la que una vida sencilla, humilde y no corrompida por la civilización no solo es deseable, sino que se busca imponer desde el poder. Es un regreso a lo natural, a lo simple, a lo modesto. A caminar al lado de las palomas en un rincón colonial, en pararse en el borde de la carretera a consumir un rico jugo de piña.

La obsesión con la historia es obsesión con el pasado. Es el deseo de regresar al México de Nosotros los pobres y Ustedes los ricos, en blanco y negro y con cartillas morales con tufo a naftalina.

El regreso a una moralidad de pueblito, donde basta ser bueno, hacer caso a tus papás y a tus abuelos, casarte y no caer nunca en el pecaminoso divorcio que azuza el demonio del neoliberalismo. Lo de trasgenders o la discriminación Inter-seccional dejémoslo para Netflix.

Es el intento del regreso al pensamiento único, al estás conmigo o estás contra mí. Donde todo se perdona menos el disenso. Todo aquel que se atreva recibe instantáneas y fulminantes descalificaciones.

Es un regreso a la vieja noción de que somos un país rico que no necesita crear más riqueza sino simplemente distribuirla mejor.

Es regresarle a la gente humilde el dinero que durante décadas se han clavado los políticos y funcionarios corruptos y sus aliados los traficantes de influencias. Pero este regreso del varo, en transferencias directas de efectivo, becas y pensiones, no sienta bases para un futuro. Es positivo para la gente que vive en la escasez – por eso tiene valía- pero al mismo tiempo los condena a quedarse ahí, estancados.

Es un regreso a una jungla “democratizada” donde si eres “pueblo” se te perdona robar, asesinar, huachicolear, bloquear caminos. Chingarse a los demás ya no es privilegio de pocos, ahora es de todos.

Es un regreso al buscar orden con fuerza y violencia militarizando la seguridad pública, desechando los avances hacia un fortalecimiento institucional de las policías y su vinculación con las comunidades.

Es un regreso al gobierno pobre donde la austeridad republicana (virtuosa y necesaria) ya no es suficiente. Desaparición de instancia y estructuras (CPTM. ProMéxico, estancias infantiles, etc.) sin evaluaciones de costo-beneficio. Cuando el dinero no alcance se podrá ir hacia la pobreza franciscana y de ahí, por qué no, a la huelga de hambre y al fin del gobierno ¿Es la solución matar de hambre al gobierno? No, porque un gobierno pobre es un pobre gobierno.

Es un regreso a muy viejas imágenes del desarrollo. El AMLO historiador está obsesionado con la vida en el porfiriato, no solo con las injusticias sino también con sus metáforas, por eso su mayor obra de “progreso” para la zona maya de nuestro país, es un tren.

Regreso a los sueños de la autosuficiencia (alimentaria, energética, cultural, etc.) por eso propone gastar en refinerías con tal de no importar gasolina del exterior, que sea mal negocio es lo de menos. Mientras el progreso va hacia las energías renovables, el prefiere regresar al pasado.

El regreso a una situación donde los maestros de las escuelas públicas son antes pueblo que maestros y ¿el futuro de los niños? Por ahora regresemos a lo que teníamos y cancelemos la reforma educativa.

El regreso a un gobierno sin técnicos. Castigar y maltratar al personal de confianza de las dependencias, reducir sueldos y recortar prestaciones es la adopción de la cubeta de cangrejos como filosofía para regir los criterios de “carrera” en el servicio público. Eliminar, desincentivar, ahuyentar a las personas mejor preparadas para ejercer funciones públicas debilita al instrumento con el que se pueden llevar a cabo verdaderas transformaciones de futuro.

Es un regreso a un pensamiento pre-científico y pre-económico donde los permisos a la madre tierra suplen a los estudios de impacto ambiental, donde los ahorros implican cancelar encuestas que nos darán información vital para tomar buenas decisiones, donde los proyectos económicos se definen por nobles intenciones y no por análisis de costo-beneficio.

Es importante señalar que hay algunas voces (ej: Tatiana Clouthier) o gestiones de gobierno (ej: Claudia Sheinbaum) que si tienen la mirada hacia adelante y para quienes la anterior descripción es injusta y no coincide. Pero lamentablemente son excepciones a la regla.

La 4T obtuvo un triunfo contundente en las urnas y es fundamental entender la emoción fundamental que animó esa marejada. Los sentimientos de hartazgo, ira, coraje e impotencia se volcaron en las casillas y se castigo severamente al “PRIAN”. Los lectores voltearon a ver al único líder y opción política que siempre se opuso a lo que había y como lo que había no gustaba, ganó fácil y caminando.

La 4T sigue conectando con grandes sectores de la población y lo seguirá haciendo por mucho tiempo porque satisface la necesidad emocional de revancha y ajuste de cuentas. Algo así como “para que vean lo que se siente”.

Ante tantos agravios, injusticias, discriminaciones, abusos históricos para millones de personas es fácil mantener viva la hoguera del resentimiento, mientras las llamas y el humo nublan la vista e impiden ver la destrucción de los pilares que darían base a un mejor futuro.

Lamentablemente este resentimiento de las grandes mayorías, real, justificado y comprensible no nos está dejando ver hacia donde vamos. Ninguna sociedad moderna puede ni debe echarse a los brazos de ningún líder, ni abdicar de su autonomía para dejarse llevar a donde no debemos ni queremos ir.

A este paso, la 4T nos puede llevar directito y sin escalas al rancho de López Obrador.

 

@guidolara

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