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Mente Social
Por Guido Lara
Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de I... Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de Investigación Social por la Universidad Complutense de Madrid y comunicólogo de la Ibero. Ha asesorado campañas presidenciales, diseño de políticas públicas, modelos de negocio, construcción de marcas y mensajes publicitarios. Experto en consultoría basada en insights para generar soluciones de mercadotecnia, branding y comunicación. A caballo entre la capital del imperio azteca y la capital del imperio “yanqui”. Con su mirada de analista e intérprete de lo social nos pone un espejo para reflejarnos en las realidades, distintas pero ya no distantes, de México y Estados Unidos. (Leer más)
Elecciones en EUA: tres grandes retos para México
La campaña electoral de Estados Unidos que hoy culmina deja a México tres lecciones de las que podemos aprender: el muro ya se construyó y lo estamos pagando; es fácil aspirar al poder desde el odio y el resentimiento, y los medios entregados al rating favorecen polarización y división.
Por Guido Lara
8 de noviembre, 2016
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Hoy termina una campaña terriblemente negativa y destructiva. El daño está hecho y no se borrará por arte de magia. Las palabras no se las llevará el viento, las heridas están abiertas, han calado hondo y se requerirá un gran trabajo político, económico, diplomático y social para intentar curarlas; lamentablemente nada garantiza que esto se dé por decreto.

Salvo una verdadera sorpresa, hoy Hillary Clinton será elegida la primera mujer presidenta de los Estados Unidos (en el poco probable caso de que gané Trump, Estados Unidos, México y el mundo entero requerirá un Plan B para enfrentar y procesar la peor amenaza política de nuestra época).

Las siguientes líneas suponen el triunfo de Hillary, en gran medida por lo dicho hace varios meses (Ver To Trump or not to Trump 1ra y 2da parte) y porque el rechazo al candidato republicano es abismal (60 % del total de electores tienen una imagen desfavorable de Trump), lo que lo convierte en una lánguida arma de destrucción masiva. Un surfista fallido y fallón para aprovechar la ola de odio y resentimiento que ha animado su candidatura.

Tres lecciones:

El muro ya se construyó y ya lo estamos pagando los mexicanos (Adriana Arizpe dixit): La retórica antimexicana, antiinmigrante y antiNafta nos ha colocado en el blanco de una sociedad acostumbrada a encontrar enemigos externos y disparar (esperemos que solo metafóricamente) sus proyectiles para sacudirse lo que no les gusta. Los mexicanos en México -especialmente las élites gubernamentales, políticas y empresariales- tuvimos una de las más pusilánimes, entreguistas, inconexas y desorganizadas reacciones ante los insultos y las reales amenazas coronadas la conferencia de Trump y el presidente Peña en Los Pinos. Ni las manos metimos. Esto fue diferente en el caso de los mexicanos y los mexicano–americanos en Estados Unidos, que sacaron fuerzas de flaqueza y han dado los pasos necesarios para dejar huella con sus votos el día de hoy. Esto ha implicado trabajo en la trinchera, organización, movilización y trastrocamiento de inercias. A partir de mañana hay que trabajar en serio, de frente, con la cara levantada y los pantalones bien puestos para desmantelar los muros mentales, políticos y sociales que se han levantado en perjuicio directo de los mexicanos que vivimos en Norteamérica.

Es fácil aspirar al poder desde una posición de odio y resentimiento: Pareciera que a alguien hay que cargarle el muertito. El voto está siendo utilizado cada vez más como un mazo para castigar y golpear, en lugar de ser una llave para abrir puertas a cambios o mejoras. Pareciera suficiente animar el resentimiento y poner el dedo en la llaga de las múltiples, reales y evidentes fallas de los sistemas de representación política para encabezar una candidatura ganadora. Esto lleva a que los políticos de oposición se contenten con ofrecer meter a la cárcel al que actualmente ocupa la silla. Pavlovich a Padrés, Yunes a Duarte, Trump a Hillary, ¿AMLO a EPN? Más allá del sacrificio con piedra de obsidiana y la restitución emocional de quienes se sientan humillados, abandonados, incomprendidos o ninguneados dichas soluciones son absolutamente insuficientes para construir horizontes de gobernabilidad y reconstrucción social. El reto será exigir a los actores políticos ideas, programas, propuestas y soluciones reales a nuestros evidentes y notorios problemas de corrupción, incompetencia gubernamental, inseguridad, impunidad, estancamiento económico y mala calidad de servicios públicos.

Los medios de comunicación entregados al rating favorecen la polarización y la división: Aquí hay un problema de fondo claramente ilustrado en los perfiles propios de Hillary Clinton (criticada por ser seria, formal, aburrida) y Donald Trump (diferente, provocador, políticamente incorrecto). El talento de Trump para ganar cobertura mediática y dominar el ciclo noticioso estuvo basado entre otras cosas en su capacidad de atacar, agredir y humillar. El New York Times le llevó la cuenta y llevaba registrado ¡282 personas! con las que agarró pleito público. Ni el Papa Francisco se libró de los ataques. La Kardashanización de la elección presidencial dejó poco espacio para entrar a fondo a la sustancia y realmente convertir el proceso electoral en un mecanismo de discernimiento sobre la marcha de la paz, la economía, el calentamiento global y otros temas esenciales para la humanidad. El circo mediático estelarizado en los medios de comunicación de Estados Unidos y con ecos en toda la mediósfera global dejó a la intemperie un principio fundamental de la política: el acuerdo, el compromiso y el balance de poder entre las partes para construir soluciones y no solo para confrontar posiciones sin el menor ánimo de llegar a nada, salvo destruir y hacer menos al de enfrente.

En síntesis, aprendamos que 1) cuando te atacan te tienes que defender (Michelle Obama nos ha dicho cómo: “when they get low we go high”) y de preferencia anticiparte para evitar que eso suceda, 2) usar el voto solo para saciar la sed de castigo puede dar satisfacción inmediata pero no garantiza mejoras en el largo plazo, generando una espiral de degradación y 3) disfrutar del Circo no debe llevarnos a quedarnos sin pan, sin instituciones y sin mecanismos de convivencia social. El gran reto es reconstruir el centro político y dejar los extremos para los extremistas.

 

@guidolara

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