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Mente Social
Por Guido Lara
Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de I... Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de Investigación Social por la Universidad Complutense de Madrid y comunicólogo de la Ibero. Ha asesorado campañas presidenciales, diseño de políticas públicas, modelos de negocio, construcción de marcas y mensajes publicitarios. Experto en consultoría basada en insights para generar soluciones de mercadotecnia, branding y comunicación. A caballo entre la capital del imperio azteca y la capital del imperio “yanqui”. Con su mirada de analista e intérprete de lo social nos pone un espejo para reflejarnos en las realidades, distintas pero ya no distantes, de México y Estados Unidos. (Leer más)
Escuelas chafas = México desigual
Durante demasiado tiempo satanizamos a Elba Esther Gordillo como la principal causante de nuestro retraso educativo. Ya está en el bote, ¿y luego? El país de burros y reprobados que lamentablemente somos no se modificará por arte de magia.
Por Guido Lara
5 de marzo, 2014
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La desigualdad es el principal problema político, económico y social de México.  Está comprobado,  aquí y en China, que la principal herramienta para igualar sociedades es la educación.

Tener escolaridad es bueno, pero tener buena educación sería aún mucho mejor. Como por osmosis, asistir a la escuela e ir avanzando en los niveles escolares brinda ventajas a quien lo hace. Imagínense si además de ello, el aprendizaje fuera mayor debido a modelos pedagógicos más exigentes, competitivos y en verdad formadores de capacidades para la vida y el trabajo.

Lamentablemente, nuestras primarias y secundarias públicas son fábricas de reproducción de carencias y limitaciones. Y dejemos para otro momento a una educación media superior productora en serie de abandonadores y ninis.

Las peores escuelas están en los medios rurales e indígenas, en los estados más pobres, en las zonas marginadas. Así no se puede combatir la desigualdad en su misma raíz. Dotar de buenas escuelas (instalaciones, maestros capaces y modelos pedagógicos modernos) sería una verdadera reforma educativa.

Las escuelas de paga en su gran mayoría también son chafas. Los mercenarios de la educación privada han podido lucrar y hacer fortuna muchas veces porque las familias que pueden evitar la escuela pública hacen un gran esfuerzo. Como me dice un amigo muy querido: “¿conoces a algún dueño de escuela pobre?” No, la verdad no. Este éxito económico es facilitado por la precaria alternativa ofrecida por nuestra educación pública. Es tan mala y limitada la oferta pública, que los privados ganan con sólo subirle una rayita.

Durante demasiado tiempo satanizamos a Elba Esther Gordillo como la principal causante de nuestro retraso educativo. Ya está en el bote, ¿y luego? El país de burros y reprobados que lamentablemente somos no se modificará por arte de magia, como bien lo señala y desarrolla Ricardo Raphael en su artículo ¿Y después de Elba Esther qué?, publicado en la Revista Nexos.

Ya se aprobó una reforma, denominada educativa, que atiende problemas políticos y laborales en el sector. Ésta busca esencialmente retomar las riendas de ciertos procesos administrativos otrora controlados por poderes sindicales, e incidir en el desempeño de los maestros  a partir de un sistema de evaluación autónomo. No mucho más. Y miren el desmadre que se ha armado.

¿Y el modelo pedagógico, apá? Nada. No se ve en el centro del debate, pero tampoco en sus orillas. Además de las obvias necesidades de formarse en inglés y computación -hace 12 años eso proponía el spot de Labastida-, quedan totalmente rezagadas las capacidades de análisis, pensamiento crítico, innovación y solución de problemas. Hoy en los contados casos en que tiene éxito, lo que logra nuestra escuela es la memorización de información, lo cual es un punto de partida, pero nunca un punto de llegada.

Para muestra un botón. Es ilustrativo y muy triste ver cuando grupos de maestros se oponen a la enseñanza del idioma inglés en las escuelas bajo la bandera de un nacionalismo a ultranza, miope o de plano ciego. Están cerrando las puertas a diversas opciones de movilidad social, tanto al profesionista que para ascender en su compañía necesita dominar el inglés, al aspirante a científico que desea estar al día en los avances de su disciplina, al prestador de servicios turísticos que busca deleitar a los visitantes internacionales, o de plano al migrante que se la rifa para ir a Estados Unidos a buscarse la vida.

El inglés es sólo un ejemplo. Los resultados de la prueba PISA son sistemáticamente malos y debieran ser alarmantes, pero la verdad no veo que el ciudadano medio se alarme. Más bien, ni se entera. ¿Cómo podremos ser una sociedad más pareja, próspera y participativa si la gran mayoría de nuestra gente no tiene un manejo básico de la aritmética, la expresión comunicativa y la comprensión de textos?

Sin educación básica pública de calidad no tendremos NUNCA un país con equidad. Hay mucho por hacer. La actual reforma “educativa” es el To be, was/were, been, es decir, sólo la primera piedra del cambio educativo.

 

@guidolara

 



Esto lo demuestran los estudios de la Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado (AMAI), que ha identificado con claridad como la principal variable para determinar un nivel socioeconómico es la escolaridad del padre de familia.

 

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