Gracias Obama - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Mente Social
Por Guido Lara
Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de I... Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de Investigación Social por la Universidad Complutense de Madrid y comunicólogo de la Ibero. Ha asesorado campañas presidenciales, diseño de políticas públicas, modelos de negocio, construcción de marcas y mensajes publicitarios. Experto en consultoría basada en insights para generar soluciones de mercadotecnia, branding y comunicación. A caballo entre la capital del imperio azteca y la capital del imperio “yanqui”. Con su mirada de analista e intérprete de lo social nos pone un espejo para reflejarnos en las realidades, distintas pero ya no distantes, de México y Estados Unidos. (Leer más)
Gracias Obama
En la era del desmoronamiento de los liderazgos políticos, dejar el poder con una aprobación mayor al 54 % tras ocho años es un dato contundente del deber cumplido.
Por Guido Lara
12 de enero, 2017
Comparte

El hombre que emocionó para llegar a la máxima cima del poder hace 8 años, sigue emocionando y prendiendo a la ciudadanía. No es fácil, no es nada fácil. “Yes we did”, dijo en su último gran discurso como presidente con el orgullo de los logros alcanzados y con la inevitable amargura de ser relevado por un villano anti-Obama que ni un guionista de Marvel Comics pudo haber imaginado.

En la era del desmoronamiento de los liderazgos políticos y del hipercriticismo social, dejar el poder con una aprobación mayor al 54 % tras estar en el ojo del huracán durante ocho largos años es un dato contundente de su grandeza.

El mundo podría dividirse en dos tipos de seres humanos. Los agradecidos y los desagradecidos. Las cosmovisiones de unos y de otros se modifican a partir del color de estos lentes para apreciar o despreciar la realidad. Ser una persona agradecida tiene muchas ventajas, nos permite ver en cada problema una oportunidad, nos garantiza estar cómodos dentro de la propia piel no importando las dificultades que enfrentemos, y muy especialmente, nos ayuda a nunca perder la esperanza.

La audacia de la esperanza le permitió a Obama llegar al poder y convertirse en un verdadero líder moral de Estados Unidos y del mundo. Durante ocho años lideró con el ejemplo y sembró semillas positivas en las nuevas generaciones que tuvieron la gran fortuna de vivir su niñez, adolescencia y juventud durante los Obama years.

No creo exagerar estimando que fueron millones los hogares donde corrieron las lágrimas de nuestros hijos en la oscura noche de la elección al saber que los ideales y posiciones progresistas alimentadas durante este período estarían a partir de entonces severamente acosadas y amenazadas. No me imagino un solo niño o joven llorando en la noche del 4 de noviembre del 2008 por el hecho de que Barack Hussein Obama fuera ser su presidente. Tomemos nota de la radical diferencia de estos indicadores emocionales.

El mundo que viene, las generaciones que emergen son más Obama que Trump. Abiertas, incluyentes, no solo tolerantes sino defensoras de la diversidad sexual, racial y religiosa. Esto fue evidente en los resultados de la pasada elección donde Trump solo recibió el 37 % del voto entre las personas de 18 a 29 años (Hillary obtuvo 55 %). Si los niños hubieran votado, Trump no sería Presidente electo. Esos niños van a votar tarde o temprano.

Obviamente no todo fue perfecto, hubo errores y desatinos, incapacidad de vencer inercias e intereses agazapados, concesiones y tragos amargos, buenas intenciones que generaron mayores problemas o efectos secundarios. Pero el balance es claramente positivo, el imperativo moral de estar en el mundo para lograr que este sea mejor tiene en Obama la satisfacción del deber cumplido.

Logros concretos: rescate de la economía mundial (¡nada más!), salvamento de la industria automotriz, seguro médico para 20 millones de personas antes desprotegidas, 10 millones de empleos, desempleo menor al 5 %, nuevas relaciones con Cuba e Irán, fin de la guerra en Afganistán, matrimonio igualitario, sin ataque terrorista de gran impacto en suelo estadunidense, regulaciones a Wall Street, muerte de Bin Laden, apoyo a los dreamers y un largo etcétera.

Además de estos logros tangibles, su enseñanza principal radica en el ejemplo de tener ideales, ser fiel a tus valores y la impostergable e irrenunciable necesidad de asumirnos como ciudadanos activos en la vida pública defendiendo lo que creemos siempre en búsqueda del bien común y trascendiendo nuestros intereses particulares.

Su altura cívica y democrática es evidente en la forma elegante en que ha asumido la transición gubernamental a un personaje que atenta con deshacer su legado. Sin embargo, el verdadero legado de Obama es indestructible en lo moral y él lo sabe. Sabe que la esperanza que sembró con tanto esmero, cuidado y pasión servirá como un dique para varias de las oleadas destructivas que vienen, pero sobre todo para un mundo mejor que florecerá a pesar de las reales y terribles amenazas que la nueva administración anti-Obama representa.

Gracias Obama, recibido el mensaje: seamos y actuemos en las buenas y en las malas como ciudadanos activos, apasionados, dialogantes, respetuosos y propositivos… ¡YES WE CAN!

 

@guidolara

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts