close
Suscríbete a nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
close
Mente Social
Por Guido Lara
Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de I... Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de Investigación Social por la Universidad Complutense de Madrid y comunicólogo de la Ibero. Ha asesorado campañas presidenciales, diseño de políticas públicas, modelos de negocio, construcción de marcas y mensajes publicitarios. Experto en consultoría basada en insights para generar soluciones de mercadotecnia, branding y comunicación. A caballo entre la capital del imperio azteca y la capital del imperio “yanqui”. Con su mirada de analista e intérprete de lo social nos pone un espejo para reflejarnos en las realidades, distintas pero ya no distantes, de México y Estados Unidos. (Leer más)
Movimiento
Un país y un futuro no lo construye un solo hombre o una sola mujer. No se puede. No hay como. No perdamos el tiempo en imposibles. Hay que movernos, a nuestro propio ritmo, cada quien dueño y dueña de sus pensamientos, sentimientos y acciones.
Por Guido Lara
10 de abril, 2019
Comparte

Andamos movidos. Nos andan moviendo. Moviditos.

Mover a México ¿lo movieron? ¿lo movimos? Los removieron.

Movimiento para Regenerar o para Degenerar a la nación, prefiero Generarla. Somos acaso esa generación o vendrán otros.

Los que ya se van, al fin llegaron. Traen prisa, se ven al espejo y lo confirman, el reloj no se detiene. Ellos tampoco. Llegaron tarde al banquete de la modernidad y eso calienta. Son adoradores del pasado. Apóstatas de José José pues ya lo pasado, pasado … si les interesa.

Rechazan lo que no entienden. Globalización, ciudadanía, interseccionalidad, competencia son palabras fuera de su lenguaje (por lo tanto, de su mundo -Wittgenstein). Esas materias no estaban en el plan de estudios. Sin educación de calidad para todos, no hay futuro común. Fue, es y será la gran prioridad.

La regeneración es una ilusión histórica. No todo tiempo pasado fue mejor… ni peor. Lo cierto es que fue, que ya se fue.

Regresar es también moverse, pero para atrás, lamentablemente las arcadias son fabulaciones, son nostalgias distópicas.

Estampitas y monografías pierden color y se trasladan mal a Instagram. Wikipedia quizás, pero la vida está en otra parte, en otros clicks.

Está más allá, que es, más acá.

La degeneración es más visible, palpable en cada rincón, en cada reflejo, en cada tuit, en cada geografía. Stop. Hagamos algo, hay que moverse. Pero no al son de la Trevi y sus borregos saltarines.

Mejor generar, mejor progresar. Pero cuidado, la versión del progreso que excluye ha fracasado ¡para siempre! … ¿para siempre?

El progreso darwiniano, no fue tan darwiniano: es una especie en peligro de extinción.

El progreso excluyente no fue tan bueno para adaptarse. Anda malito, por todos lados le salen brotes purulentos, autoritarios, miopes, demoledores, rabiosos… demagogos.

Capitalismo, mercados, democracia, libertades requieren reinventarse si quieren colocarse en el centro de lo que existe, lo que es bueno y deseable. Hay que moverse, hay que hacerlo.

Generar riqueza, no degenerarla. Generar dialogo, no degenerarlo. Generar relaciones de respeto no de odio, olvido y ninguneo.

El nuevo progreso tendrá viabilidad y sustentabilidad si se edifica sobre las columnas de la inclusión y la diversidad. El viejo progreso, ese que solo llegaba pleno al 20%, se nos ha revertido con fuerza y capacidad destructora.

Amigos tecnócratas dejen de arremolinarse como moscas testarudas contra el cristal de lo evidente. Recuerden que, hasta nuevo aviso, los excluidos votan y son un chingo. Hoy el voto es para castigar no para construir. Quien aspire a no aislarse en la amargura de la queja y del soliloquio, está obligado a tender puentes. Menos insultar con la razón y más empatizar con el corazón.

Lo que había era intolerable, había que cambiar de página. Era necesario, pero a todas luces no está siendo suficiente.

Muy necesario sacudir un statu quo injusto, totalmente desconectado de los sectores populares, indolente a sus sufrimientos, temores y esperanzas.

Pero no será regresando al paternalismo, al neo-clientelismo y a la abdicación de la responsabilidad personal como podamos salir adelante como sociedad.

Un país y un futuro no lo construye un solo hombre o una sola mujer. No se puede. No hay como. No perdamos el tiempo en imposibles. Hay que movernos, a nuestro propio ritmo, cada quien dueño y dueña de sus pensamientos, sentimientos y acciones.

Dejemos de echar porras o chiflarle al equipo rival, la democracia no es un juego para espectadores. Hay que entrar a la cancha.

¡Ándale muévete!

 

@guidolara

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.
Comparte