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Mente Social
Por Guido Lara
Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de I... Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de Investigación Social por la Universidad Complutense de Madrid y comunicólogo de la Ibero. Ha asesorado campañas presidenciales, diseño de políticas públicas, modelos de negocio, construcción de marcas y mensajes publicitarios. Experto en consultoría basada en insights para generar soluciones de mercadotecnia, branding y comunicación. A caballo entre la capital del imperio azteca y la capital del imperio “yanqui”. Con su mirada de analista e intérprete de lo social nos pone un espejo para reflejarnos en las realidades, distintas pero ya no distantes, de México y Estados Unidos. (Leer más)
Oscar y ego para todos
Por Guido Lara
25 de febrero, 2015
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Al ego de mis amigos aquí mencionados

 

Por un caleidoscopio de motivos me dio mucho gusto el rotundo triunfo del Negro González Iñárritu. Hemos coincidido tangencialmente en algunas ocasiones y alguna vez tuve la oportunidad de trabajar para Amores Perros cuando evaluamos la película. Pero sobre todo porque su triunfo toca a amigos queridos y personas que admiro y respeto: Martha Sosa, Lynn Fainchtein, Federico González Compean, Memo Arriaga, Francisco González Compean, Yissel Ibarra, Martín Hernández, Alejandro Soberón.

Coincidí con el Negro en la Universidad Iberoamericana en la carrera de comunicación, aunque nunca nos tocó una clase en común.

En aquel tiempo, la única vez que se me acercó fue para conseguir el trabajo final presentado en la clase de Memo Arriaga. Junto con Martín Hernández, desde entonces gran amigo suyo, me pidieron que me mochara y me moché; no tengo idea si lo usaron, pero es muy probable que les haya sido útil.

No era un trabajo cualquiera, pues siempre Memo ha tenido vocación por crear situaciones con tensión dramática. El trabajo final requería múltiples y densas lecturas. No era la típica entrega, era casi una tesis. Mi tabique había sacado la mejor nota el semestre anterior. Un buen productor sabe identificar lo mejor cuando lo necesita.

Supongo que en aquella clase se empezó a gestar la relación entre el Negro y Memo, que tan buenos resultados generó en Amores Perros, 21 gramos y Babel. Más allá del estrepitoso rompimiento entre director y guionista, el reconocimiento al Negro también me da gusto por Memo (director de mi tesis, maestro estimulante, colega en el taller de guion de Vicente Leñero y buen amigo).

Cuando dos egos ambiciosos comparten el espacio, tarde o temprano la ruptura es esperable; sin embargo, me queda claro que los dos son mejores profesionales hoy gracias a su intensa colaboración de entonces. Memo es un tipo generoso y supongo que algo de gusto le habrá dado. No lo sé de cierto, tan solo lo supongo. Memo mantiene un perfil ambicioso en su nuevo proyecto Words with Gods, el cual tiene todo para ser relevante y trascendente. Eso me gusta del ejemplo de ambos, son un aliciente a pensar y hacer en grande.

Entre los pasillos de la Ibero, microcosmos de nuestras miserias y grandezas, se decía con claridad que el Negro era un mamón… un súper mamón. Somos malos para lidiar, convivir e incluso para interactuar fructíferamente con personalidades fuertes, con egos robustos. En lugar de relacionarnos con ellos, solemos estigmatizarlos y descartarlos. A ellos esto les es irrelevante pues continuarán su camino.

Otra viñeta que tengo del Negro en aquel tiempo fue durante el Comunicanción, una especie de talent show donde los alumnos presentan sus rolas. Recuerdo entrar al auditorio y verlo como líder de una banda con look ultramoderno y una superproducción –muy por encima del estándar de los otros grupos. La verdad no me acuerdo si sonaba bien, pero se veía pro, muy pro. El estilo es el estilo.

No me imagino que una cinta como Amores Perros hubiera sido posible sin el impulso empresarial de Alejandro Soberón y Federico González Compean que decidieron entrar de lleno a la producción de películas mexicanas de calidad. Con la creación de Altavista Films en la que participaban Francisco González Compeán, Martha Sosa, Lynn Fainchtein, Yissel Ibarra, se inició un proceso de profesionalización de un estudio mexicano. Amores Perros fue su segunda película.

Una dimensión esencial de este profesionalismo era tomar en cuenta las necesidades y deseos del público mexicano. Yissel, Martha y Francisco me invitaron a aportar nuestra experiencia en estudios de mercado y audiencias, tanto para generar un marco general como para apoyar producciones concretas, desde la sinopsis inicial hasta la futura promoción comercial.

Fuimos contratados para evaluar Amores Perros, determinar su potencial de mercado, su ángulo promocional y brindar elementos de enriquecimiento creativo y responder preguntas que intrigaban al director.

Aplicamos nuestras metodologías propietarias y exploramos el éxito de la película entre Perros Negros (jóvenes de clase media baja) y Perras Blancas (Amas de casa de clase media alta) para así poder determinar el rango de atracción de la película.

Estos públicos vieron una versión que superaba las tres horas. Les encantó a ambos, se conectaron emocionalmente y nos dieron los insights necesarios para recomendar un lanzamiento ambicioso.

El día de la presentación del estudio recuerdo muy bien a Martha Sosa, con la minuciosidad y cuidado de todos los detalles que caracterizan a esta buena amiga y extraordinaria productora, advirtiéndome que estuviera preparado porque Alejandro era una persona “muy especial” (nuevamente: ser especial puede ser muy positivo como lo demuestra este caso). Para mí ese no fue ni es problema porque nuestro oficio consiste en saber manejar cotidianamente estas situaciones frente a ejecutivos, candidatos políticos, creativos publicitarios o directores. Es el pan de cada día. Tienes que entrarle firme con la mano derecha y hábil con la izquierda para comunicar tus conclusiones y recomendaciones con claridad pero también con sensibilidad.

Una premisa para el éxito es tener claras las cosas y el Negro siempre tuvo claro qué si y qué no. Sobre sus dudas fue que construimos el estudio y nuestro trabajo de consultoría basado en insights. En cuanto a la película en sí, el director tenía una duda menor sobre una secuencia narrativa (del tipo: se entiende o no se entiende) y una duda mayor que me imagino le generó algunas noches de insomnio. Varios de sus amigos (¿Cuarón? ¿Del Toro?) le recomendaban hacer un díptico y no un tríptico. Eliminar la historia intermedia de la modelo y el perrito porque “no cuadraban” con las otras dos historias de la trama. Nuestra recomendación fue directa, las tres historias eran esenciales para la película, el contraste de situaciones le daba volumen y contraste.

Valoramos también elementos promocionales que había preparado el equipo de Z Publicidad (su agencia). Se descartaron aspectos rudos como un título alternativo (Dolor Perro: demasiado énfasis en el sufrimiento) o un poster con una imagen de una licuadora a punto de encenderse con un corazón adentro (muy estrujante). Se habló de un posible título para el mercado internacional (Flesh & bones), había claridad sobre la proyección global que se quería tener.

Recuerdo la reunión porque Alejandro sí fue “muy especial”. Fue amable, receptivo e inquisidor, abierto a la retroalimentación que le fue útil, hasta que sintió que yo ya le estaba tirando mucho rollo y me cortó en seco (¡¡corte!! es la instrucción paradigmática de un director). Sus palabras fueron tan claras como ilustrativas de su legendario ego: “Yo sé lo que tengo”. Corte y se acabó la reunión. Amores Perros fue un exitazo y recuerdo el gran papel de Martha en el proceso.

Me da un gusto muy especial por Lynn Fainchtein que desde Amores Perros hasta ahora ha sido la encargada de la supervisión musical de sus películas. Temperamental, workaholica y brillante, Lynn además es el alma de Hecho en México la mejor película que se ha filmado para entender a fondo lo raros, originales, creativos, expresivos, intensos que somos los mexicanos. Quien quiera profundizar sobre las claves de lo que México puede aportar a la humanidad, esta es la película que no se puede perder.

Así las cosas, me da gusto por Martín Hernández, por su nominación y reconocimiento en una carrera con peso propio como gran diseñador y editor de sonido, siempre al lado de su amigo. La buena vibra también cuenta y se celebra.

El Oscar a Lubezki resuena en mí de una manera diferente. Es el merecido reconocimiento a un genio de su oficio, a un obsesivo y gran perfeccionista. Al que también tuve la oportunidad de ver en acción cuando acompañaba a mi esposa Dany Arizpe a la producción de comerciales. Tres horas para una toma de 3 segundos de un product shot de un paquete de Kleen Bebé. Perfeccionismo y profesionalismo total. Su mensaje de agradecimiento es coherente con la invitación a amar la profesión y dedicarse a ella. Genial pero lejano, hasta nos enseñó como se dice Iñárritu en inglés, se dice igual pero sin acento.

Birdman es una exploración sobre el ego y el arte. El premio al mejor guion ilustra el aprendizaje productivo del director en su relación con su ego de guionista. Sus primeras películas tuvieron dos escritores, él y Arriaga, hasta que un ego macho alfa predominó. En Biutiful fueron tres guionistas y ahora en Birdman el Oscar fue para un equipo de cuatro. La estrategia es clara, el director necesita otras voces para tejer sus historias pero la decisión final es suya y no hay espacio para otro ego fuerte en la autoría.

El cierre de la noche me pareció un triunfo cultural. Me explico: que el Oscar te lo dé el primer esposo de Madonna, dolor de huevos del establishment estadunidense y lo haga en la forma más cercana a cómo te lo daría un cuate chilango de tu infancia, cargándote la mano, con chiste pesado, un hijo de puta de por medio y evidenciando una situación tan políticamente incorrecta como significativa… no tiene precio. ¡Sean Penn se transfiguró en mexicano!

Sean Penn’s Oscar Fail

Y el talento incuestionable de alguien que sabe aprovechar toda oportunidad para hacer cosas que valgan la pena y tengan impacto. Pasar de un cordial “saludo a todos mis compatriotas mexicanos” a dar un campanazo mediático de escala global con un mensaje político punzante que va al corazón de los principales problemas que viven los mexicanos de un lado y otro de la frontera. Más de esos egos, por favor.

Discurso de Alejandro Gonzalez Iñarritu al recibir el premio de Mejor Película en los Oscar 2015

 

@guidolara

 

 

Corrección: El texto señala equivocadamente que Alejadro G. Iñarritú escribió junto con Guillermo Arriaga los guiones de Amores Perros, 21 gramos y Babel. La base de datos de IMDB señala que los guiones de Amores Perros y 21 gramos son exclusivamente de Guillermo Arriaga. En Babel comparten créditos bajo el concepto de (idea).

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