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Mente Social
Por Guido Lara
Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de I... Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de Investigación Social por la Universidad Complutense de Madrid y comunicólogo de la Ibero. Ha asesorado campañas presidenciales, diseño de políticas públicas, modelos de negocio, construcción de marcas y mensajes publicitarios. Experto en consultoría basada en insights para generar soluciones de mercadotecnia, branding y comunicación. A caballo entre la capital del imperio azteca y la capital del imperio “yanqui”. Con su mirada de analista e intérprete de lo social nos pone un espejo para reflejarnos en las realidades, distintas pero ya no distantes, de México y Estados Unidos. (Leer más)
To Trump or not to Trump (segunda parte)
El dilema “To Trump or not to Trump” atormentará a una gran cantidad de votantes republicanos quienes lo vieron, por un lado, ultrajar y hundir a los candidatos de su preferencia y, por el otro, trastocar varios principios propios del dogma republicano como el libre comercio, los recortes a la seguridad social o el abandono del conservadurismo social.
Por Guido Lara
19 de mayo, 2016
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La capacidad destructiva de Trump sembró ya los gérmenes de su derrota”, así cerré la primera parte de esta serie. El germen está ahí, pero no será mortal en automático, un mal tratamiento puede generar anticuerpos que lo inmunicen.

Trump ganó la candidatura republicana aplastando a sus rivales (“Low energy Bush”, “Little Marco”, “Lyin Ted”, etc.) ahora enfila sus baterías en “Crazy Bernie” y especialmente en su futura rival “Crooked Hillary” (Crooked: deshonesta, alguien en que no puedes confiar).

Su avasallante capacidad como chamaqueador en jefe ha conectado con el principal sentimiento presente en millones de personas: la irritación y el deseo de revancha. Para su infortunio, al mismo tiempo ha abierto muchas y profundas heridas al insultar sistemáticamente a grandes colectivos que le pasarán la factura en la elección general.

En principio, hay tres grandes segmentos de diversa escala e influencia que pueden ser determinantes, casi por sí solos, y más si convergen en su movilización anti Trump: los republicanos moderados, las minorías étnicas -especialmente los Latinos- y el más duro de todos… las mujeres.

Vayamos de menor a mayor. El dilema “To Trump or not to Trump” atormentará a una gran cantidad de votantes republicanos quienes lo vieron, por un lado, ultrajar y hundir a los candidatos de su preferencia y, por el otro, trastocar varios principios propios del dogma republicano como el libre comercio, los recortes a la seguridad social o el abandono del conservadurismo social.

Es de esperarse que el rechazo relevante del establishment republicano, con personajes como los tres Bush – ¡que peligro que hoy los veamos como moderados! – John Kasich, Mitt Romney y el propio house speaker Paul Ryan influya en muchos votantes que, aunque no quieran votar por Hillary, tampoco apoyarán a un personaje que traiciona su esencia y amenaza con causar un daño duradero a los principios de su identidad y proyecto político.

Cabe destacar, sin embargo, que el movimiento de los republicanos denominado “Never Trump” se va haciendo más pequeño día con día, llegará un momento en el que toque hueso y ese núcleo duro podría votar demócrata o simplemente abstenerse.

El siguiente segmento estratégico es el de las minorías étnicas (actualmente un 31% de los votantes elegibles – en 2012 eran el 29%) que suelen inclinarse a favor de los demócratas de una manera natural dadas las políticas que ellos defienden más sensibles e incluyentes con estos grupos. El caso de los hispanos es especial, pues más allá de sus vergonzantes fotos sentado frente a un “Taco-Bowl” (alguien le podrá decir que es ¡o taco o bowl!) y afirmar constantemente “Latino´s love me”, el hecho es que el rechazo a su persona es del 85%.

A pesar de ser hoy solo el 12% del total de electores, el voto latino ha sido clave para entender el triunfo de George Bush (40% del voto latino) y las derrotas de McCain (31%) y Romney (27%). En la autopsia de su derrota uno de los aprendizajes del comité nacional republicano fue destacar la importancia del voto latino, especialmente por su peso en algunos de los estados bisagra como Nevada, Colorado, Virginia y Florida que son vitales para ganar la presidencia dadas las reglas del colegio electoral que determina quién será el nuevo Presidente. El plan de juego de Trump se saltó esta lección, le costará mucho y muy probablemente su derrota.

El maltrato a los latinos, especialmente a los de origen mexicano, le pasará factura en varios estados. Destaca el caso de Florida, donde los latinos (predominantemente cubanos y portorriqueños) son el 18% de los posibles electores, pudiendo ser determinantes para inclinar la balanza hacia Hillary. Florida siempre ha sido clave para el resultado final, este año no será la excepción.

Y ahora, el tercer gran obstáculo y probablemente el más difícil de sortear para el iconoclasta Trump: the women problem. Con grandes negativos y rechazado en múltiples frentes, su mala recepción entre las mujeres es contundente (aproximadamente 7 de cada 10 no lo soportan). A diferencia de los latinos que están subrepresentados a la hora de votar porque se registran y votan menos en proporción a su peso poblacional, las mujeres han significado el 53% del total de votos en las dos últimas elecciones presidenciales.

El rechazo de las mujeres es comprensible pues las ha insultado de múltiples formas. A lo largo de la campaña veremos una y mil veces fragmentos de video de cuando humilla a una por su cara, a otra por su peso o su forma de vestir o su forma de hablar. De cuando ha insultado a una periodista atribuyendo su actuación al hecho de estar menstruando o de tratar como objeto sexual a muchas más o de señalar que debieran recibir algún tipo de castigo quienes libremente deciden abortar y así un muy largo etcétera. Mala idea señalar que el único mérito de Hillary es ser mujer y que de lo contrario no obtendría ni un 5%.

Eso hasta ahora. La posibilidad de aumentar el catálogo de ofensas es predecible; sería realmente extraño que los autogoles no siguieran cayendo y el rechazo de las mujeres no crezca o al menos permanezca. La primera mujer presidente de los Estados Unidos tiene la mesa puesta, pues el destino le puso a un misógino como rival.

Pero no nos dejemos sorprender, todo lo dicho no es suficiente para bajar la guardia pues Trump puede ser apoyado por los antagonistas de su colección de humillados. Los republicanos moderados que se oponen al chivo en cristalería pueden ser contrarrestados por los trabajadores industriales desplazados por la globalización que odian al establishment republicano; Los votantes pertenecientes a minorías (31%) son cada vez más importantes pero la mayoría siguen siendo blancos (69%) y lamentablemente el women problem de Trump tiene un correlato no tan acentuado, pero indiscutible en la baja aceptación de Hillary entre los votantes varones.

To be continued…

 

@guidolara

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