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Mente Social
Por Guido Lara
Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de I... Guido Lara es Presidente Fundador de LEXIA. Doctor en Teoría de la Comunicación y Métodos de Investigación Social por la Universidad Complutense de Madrid y comunicólogo de la Ibero. Ha asesorado campañas presidenciales, diseño de políticas públicas, modelos de negocio, construcción de marcas y mensajes publicitarios. Experto en consultoría basada en insights para generar soluciones de mercadotecnia, branding y comunicación. A caballo entre la capital del imperio azteca y la capital del imperio “yanqui”. Con su mirada de analista e intérprete de lo social nos pone un espejo para reflejarnos en las realidades, distintas pero ya no distantes, de México y Estados Unidos. (Leer más)
Todo el poder... para no poder
Para qué ganar elecciones si frívolamente se afirma que gobernar es fácil, cuando la verdad es que dar resultados es difícil, requiere mucho trabajo, inteligencia y dedicación.
Por Guido Lara
19 de noviembre, 2019
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Para qué se quiere el poder si el resultado es no poder.

No poder combatir el crimen y detener la violencia, no poder dar asistencia médica de calidad, no poder generar más y mejores empleos, no poder atraer inversiones y crecer económicamente, no poder acabar con la impunidad y la corrupción, no poder darle a los niños y jóvenes de todo el país una educación de calidad, no poder ponerle cara y columna vertebral a Donald Trump, no poder defender a las víctimas de crímenes de lesa humanidad, no poder esto y mucho más.

Para qué se capturan todas las instituciones del Estado, para hacerlas inútiles, anodinas y obedientes.

Para qué se construyen mayorías legislativas que dedican su tiempo a debilitar los equilibrios de poder que teóricamente buscan que todas las voces y los intereses del país puedan convivir democráticamente.

Para qué enfocarse en destruir y desmantelar lo que habíamos construido durante la transición en lugar de crear mejores leyes y presupuestos más eficaces.

Para qué ganar elecciones si frívolamente se afirma que gobernar es fácil, cuando la verdad es que dar resultados es difícil, requiere mucho trabajo, inteligencia y dedicación.

Para qué generar desconfianza, dudas y temores en los inversionistas nacionales e internacionales con decisiones arbitrarias y contraproducentes al crecimiento económico.

Para qué cancelar el aeropuerto de Texcoco si de todas maneras lo estamos pagando con nuestros impuestos.

Para qué construir una refinería que producirá gasolina que nos saldrá más cara a los mexicanos y a la vez nos hará ir a contracorriente de las tendencias de impulso a energías limpias con las que se contrarresta el calentamiento global.

Para qué ahorrar unos pesos en la compra de medicamentos mientras se juega con la vida de los niños enfermos de cáncer.

Para qué acabar y eliminar del servicio público a cientos de personas bien preparadas, con alta especialización y experiencia en temas complejos si el resultado final es el despilfarro y los peligros crecientes que trae consigo la incompetencia.

Para qué hacer un pacto con la CNTE que pone como última prioridad la calidad educativa.

Para qué acabar con el Seguro Popular que permitía el acceso a servicios de salud a millones de familias.

Para qué acabar con el programa Prospera que durante décadas había ayudado a disminuir la pobreza extrema y que era un referente mundial de una intervención eficaz.

Para qué cancelar las estancias infantiles que permitían a miles de mujeres salir adelante con su trabajo y caminar hacia una sociedad con mayor equidad de género.

Para que concentrar millones y millones de pesos del presupuesto federal en nuevos programas sociales sin normas de operación, clientelares, que distribuyen recursos en efectivo que no ayudarán a la superación de la pobreza sino simplemente a hacerla más llevadera y solo eso.

Para qué despreciar a las organizaciones de la sociedad civil, si el resultado es disminuir sus aportaciones en la construcción de un mejor país en la atención de problemáticas que requieren la suma de voluntades, esfuerzos y talentos.

Para qué se ataca y estigmatiza a los medios de comunicación, a los reporteros, a los opinadores que cuestionan y critican si el resultado es darle la espalda al diálogo y la verificación de los hechos.

Para qué se ataca a la verdad si lo que gana es la mentira.

Para qué se abandera la esperanza y buena fe de millones de mexicanos si se marcha hacia una nueva y más dura decepción.

Para qué se declara una pobreza franciscana que asfixia a dependencias, estados, municipios y los deja sin aire para respirar. A este ritmo sí vamos a lograr hablar con los animales.

Para qué se da rienda suelta al centralismo al colocar “virreyes” en los estados haciendo sombra a los gobernadores democráticamente electos.

Para qué se centraliza en exceso si el resultado es inhibir el desarrollo de nuestras regiones.

Para qué se ocupan y desocupan asientos en la Suprema Corte de Justicia si lo que se busca es sumisión y obediencia, en lugar de un poder que equilibre.

Para qué se destruye a la policía federal para dar paso a una informe Guardia Nacional que es maltratada, maniatada, exhibida y humillada.

Para que se divide una sociedad, y se separa artificialmente entre buenos y malos, si un país desunido fácilmente será vencido.

Para que tanto poder si el resultado será simplemente no poder.

El poder no es malo, es más malo no poder.

@guidolara

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