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México ¿cómo vamos? es un esfuerzo constante y continuo de un grupo plural de expertos en econ... México ¿cómo vamos? es un esfuerzo constante y continuo de un grupo plural de expertos en economía y política pública, cuyo objetivo es definir metas para crecer y generar empleos a través del seguimiento puntual a diversos índices de coyuntura económica. Buscamos aportar a la discusión de los temas más importantes para la agenda del país así como coordinar los esfuerzos realizados por los diferentes actores para maximizar el impacto de las políticas públicas. Estamos convencidos que debatir y dar seguimiento a los temas que se consideran fundamentales para el país contribuirá a lograr el crecimiento y los empleos que todos queremos. (Leer más)
La inflación y las limitaciones de la política monetaria
Las altas tasas de inflación observadas recientemente son resultado, en parte, del reacomodo de la oferta y la demanda agregadas, pero también de los bajos niveles de precios observados hace un año como consecuencia de los confinamientos.
Por Daniel Castañón y Paulina Agudelo
8 de junio, 2021
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El debate sobre la importancia de la inflación ha cobrado cada vez más relevancia en medio de una trayectoria de la inflación por arriba de la meta del Banco de México de 3% (+/-1%).

Con una variación anual de casi 6% del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI en la primera quincena de mayo de 2021, el segundo nivel más alto desde diciembre 2017, los bienes y servicios en la economía mexicana se han vuelto evidentemente más caros. Pero ¿qué es la inflación? y ¿por qué nos debe importar a todas y todos los ciudadanos?

La inflación en México se obtiene de calcular la variación anual del INPC, indicador que mide los precios de un grupo seleccionado de bienes y servicios. A este conjunto de bienes se le conoce como “canasta básica”, en la cual se agrupan los productos seleccionados en conceptos genéricos representativos como vivienda, transporte, educación, alimentos y bebidas, energéticos entre otros y se le asigna una ponderación. La ponderación corresponde al peso que tiene cada bien al hacer el cálculo del índice.

No obstante, no todos los precios de los bienes seleccionados en el INPC se mueven en la misma magnitud y dirección. De hecho, existen precios de bienes que suelen ser muy volátiles y responden con facilidad a distorsiones en la demanda y oferta en el mercado tanto por shocks nacionales como internacionales. Por ejemplo, los del jitomate, que en la primera quincena de mayo del año en curso registraron una variación anual de (-)34.22%, pero la variación de los precios de esta fruta en los primeros quince días de mayo respecto al cierre de abril 2021 fue de 15.68%. Lo anterior se explica, en gran medida, por la temporada de cosecha. Otro ejemplo de esto es el precio de la gasolina, el cual también ha mostrado una evolución inestable sobre todo en el último año, donde dada la baja demanda de transporte a raíz de las medidas de confinamiento los precios del petróleo se ubicaron en niveles cercanos a cero durante los meses de mayor afectación por la pandemia. En particular, la gasolina magna registró una inflación anual de (-)23.84% y (-)20.20% en las primeras quincenas de abril y mayo 2020. En la 1Q mayo de 2021, el precio de la gasolina de bajo octanaje aumentó 29.63% anual. Esta variación responde a condiciones de mercado internacionales observadas hace un año, ya que los precios de los hidrocarburos en México son los que se fijan a nivel global. La elevada tasa de inflación un año después es resultado de la baja base de comparación utilizada para el cálculo.

En ese tenor, la elevada inflación general de 5.80% anual observada en los primeros quince días de mayo de 2021 responde a dos fenómenos. El primero es justamente el punto de comparación que se utiliza para hacer el cálculo, ya que la inflación de la primera quincena de mayo 2021 se calcula respecto a los precios que había en la primera quincena de mayo del año pasado. El segundo responde a alteraciones en el intercambio de bienes y servicios en la economía nacional ante la “nueva normalidad”, dado que los patrones de consumo en el país y el mundo han cambiado. Y ante el fuerte aumento generalizado en los precios de los bienes y servicios, el #SemáforoEconómico de inflación de México, ¿cómo vamos? se pintó de rojo por tercera ocasión consecutiva. El color rojo es una alerta e indica que este desempeño no está evolucionando en el sentido deseado, pues si todo se vuelve más caro en el mercado, pero los ingresos y salarios de los trabajadores y trabajadoras mexicanos se mantienen igual o, como es el caso de este periodo de reactivación parcial y desempleo y subempleo en sectores productivos específicos, una elevada inflación se resiente directamente en sus bolsillos y su capacidad de mantener su calidad de vida.

Dada la importancia que tiene la volatilidad de precios en la vida de mexicanos y mexicanas, el Banco de México tiene por mandato mantener el poder adquisitivo de la moneda nacional. Por este motivo, para mantener una trayectoria estable de esta variable, estableció como meta una inflación general de 3% (+/- 1%). Asimismo, la relevancia de este objetivo responde a la necesidad de identificar los costos económicos y sociales que resultan de periodos de alta volatilidad que podrían repercutir directamente en los precios de los bienes y servicios.

Uno de los instrumentos más importantes para atender la inflación es la política monetaria, que consiste en bajar, mantener o subir la tasa de interés de referencia con el objetivo de influir en todas las demás tasas de interés en el mercado y con ello aumentar o disminuir la cantidad de dinero disponible en circulación1. Por ejemplo, un mayor nivel de las tasas de interés en la economía vuelve más atractivo el ahorro y menos atractivo el consumo de la población, con lo cual se puede controlar los precios hasta cierto punto.

Existen, además, factores adicionales que limitan el grado y la eficacia con la que la tasa de interés de referencia puede influir sobre el resto las tasas de interés que se fijan en el mercado, y así, sobre la producción y la inflación.

Entre esos factores, destacamos tres. Primero, la política monetaria solamente es eficaz para influir sobre el producto y la inflación cuando se trata de un exceso de demanda agregada sobre la oferta agregada; se dice entonces que la economía está sobrecalentada. La crisis actual ha sido resultado de choques tanto en la oferta como en la demanda agregadas: en la oferta por las restricciones sanitarias implementadas y por el cierre de negocios, y en la demanda por las condiciones de incertidumbre, la caída en el empleo y el ingreso de las familias, y también las medidas de confinamiento. Dado que son choques simultáneos en oferta y demanda agregadas pero de diferentes magnitudes dentro cada sector, la política monetaria como instrumento para controlar la inflación queda en cierta medida rebasada.

Segundo, las condiciones en el mercado financiero limitan la capacidad para influir de la tasa de interés de referencia (que acuerda la Junta de Gobierno de Banxico) en las tasas de interés que se ofrecen al público. El problema central es la falta de competencia efectiva en el mercado entre bancos comerciales. Consecuencia de ello es que la banca comercial en México obtiene un amplio margen de intermediación de créditos otorgados a empresas ya consolidadas o por operaciones de muy corto plazo, lo cuál ocasiona condiciones muy desfavorables para las personas o empresas que buscan pedir créditos ya que los bancos comerciales no se ven en la necesidad de mejorar las condiciones para ganar participación en el mercado.

Además, la baja inclusión financiera en el país se traduce en un mercado relativamente pequeño. Solamente 51% de los municipios en México tiene una sucursal bancaria, el 59% tiene acceso a cajeros automáticos, en el 74% hay puntos de atención bancarios (en el 26% restante, las personas  tienen que desplazar para llegar a una sucursal), y hay 125 mil contratos bancarios -equivalente a 0.4% de los hogares suponiendo que cada hogar tiene una sola cuenta-. Por lo tanto, la acotada escala se suma al mercado incompleto de créditos, incrementando la complejidad de precios, de información y riesgos que enfrentan tanto consumidores como oferentes de servicios bancarios y crediticios.

Un tercer factor que limita a las decisiones de política monetaria de Banxico es el diferencial que existe entre la tasa de interés de Estados Unidos y la de México, que determina en gran medida las fluctuaciones en el tipo de cambio, lo cual vuelve costoso desviarse de las decisiones de la Reserva Federal. Por ejemplo, si la Reserva Federal decidiera aumentar la tasa de interés de referencia y en la tasa en México permaneciera sin cambios, dados los niveles de riesgo asociados a cada país, se vuelve más atractivo para los inversionistas mantener o mover su dinero en Estados Unidos, ya que ahora la prima que ofrece México por el riesgo se vuelve menor. La salida de flujos de México hacia el exterior pueden ocasionar presiones de tipo de cambio, ya que si los inversionistas deciden vender pesos y comprar dólares, éstos se vuelven relativamente más escasos y por lo tanto aumenta su valor respecto al peso.

A pesar de que la Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido mantener la tasa de interés en un rango cercano a 0% como parte de las medidas de reactivación económica, el principal riesgo de la economía estadounidense en este momento son el sobrecalentamiento y la inflación que enfrentan del otro lado de la frontera, y que inevitablemente afectan el tipo de cambio y la inflación que enfrentamos en México. En la medida en que la actividad económica se siga recuperando y existan riesgos de una trayectoria al alza de la inflación de largo plazo en Estados Unidos, posiblemente la Reserva Federal empezará a elevar sus tasas de interés.

En resumen, las altas tasas de inflación observadas recientemente son resultado, en parte, del reacomodo de la oferta y la demanda agregadas, pero también de los bajos niveles de precios observados hace un año como consecuencia de los confinamientos. Aunque la política monetaria es un instrumento relativamente eficaz para mantener la inflación baja y estable en condiciones normales, aún con fallas dentro del mercado financiero mexicano, las consecuencias de la crisis por covid-19 limitan la velocidad y la eficacia con la que la política monetaria tendrá efectos sobre el nivel de precios en México. Seguiremos muy pendientes de la evolución de las discusiones al interior del Banco.

* Paulina Agudelo (@pauagudelo) es investigadora en México, ¿cómo vamos? Daniel Castañón  (@dancasta1) es investigador en México, ¿cómo vamos?

 

 

 

1 El largo y sinuoso camino de la inflación pandémica. Jonathan Heath.

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