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Migraciones
Por Pedro Gerson
Pedro Gerson es abogado migratorio y penal en el Bronx, Nueva York. Trabajó en el IMCO, el gobie... Pedro Gerson es abogado migratorio y penal en el Bronx, Nueva York. Trabajó en el IMCO, el gobierno federal y fue profesor universitario en México antes de irse a trabajar en pro de los migrantes en Estados Unidos. Extraña a México todos los días, así que si lo van a ver llévenle tortillas y queso Oaxaca. (Leer más)
Buscando la empatía
Tenemos que luchar proactivamente en contra de la ceguera hacia el sufrimiento ajeno, sin importar lo rutinario que este parezca, hay que humanizar a todxs lxs migrantes y exigir una respuesta gubernamental a la crisis.
Por Pedro Gerson
27 de junio, 2019
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En 1916, un texto publicado en The Blast, una pequeña revista californiana comentaba la reciente muerte de un niño en Nueva York y la crisis en China en ese entonces donde morían millones de personas por hambre. La revista argumentaba que la gente tenía más compasión por el niño que por los millones de chinos y explicaba:

“No es que la distancia desdibuje la terrible imagen del terror chino, o que los sentimientos de unidad nacional con el niño nos genere más empatía con él. Es meramente que el cerebro no puede captar el sufrimiento masivo. El sufrimiento es tan íntimamente personal que tiene que ser explicado por una ecuación personal, si es que puede siquiera ser explicado”.

Retomo estas palabras pensando en cómo nos afecta (o no) el embate continuo de la crisis humanitaria que llamamos migración que en tan solo la última semana cobró 9 vidas. El lunes se publicó una de esas fotografías que usamos para darle forma, y en ocasiones nombre, a una tragedia. Me refiero a la desgarradora imagen de Óscar Alberto Martínez Ramírez, y su hija Angie Valeria de un año y 11 meses ahogados por las corrientes del Río Bravo.

Para muchos, la imagen puede servir como catalizador de empatía y -ojalá- de acción. Y sí, espero que esto suceda, pero la experiencia con este tipo de imágenes me hace pensar que no será el caso. Solo hace falta recordar el ciclo de indignación, reacción y eventual desinterés tras la publicación de la foto del niño turco Alan Kurdi quien murió ahogado en el Mar Mediterráneo en el 2015.

Si la fotografía genera empatía es justamente porque explica el sufrimiento de las personas migrantes en términos de una “ecuación personal”. Sin embargo, la crisis no es personal ni uniforme. La gente está migrando por una serie compleja de factores, desde miedo del crimen organizado, hasta falta de oportunidad económica, pasando por la crisis climática y la discriminación, entre otros. La gente también migra por diferentes vías, en distintos niveles de precariedad y, por ende, se expone a riesgos muy diversos. Pretender que una fotografía simboliza todo esto es ignorar una realidad más compleja.

Entiendo que la foto se trata de generar empatía, no comprensión; pero si la empatía no lleva a la comprensión, ¿de qué sirve? Sé que el fenómeno de la migración puede ser inconmensurable. El tema, creo, no es solo que la rutina de la crisis la haya normalizado, o que el anonimato de la mayoría de las víctimas nos aleje de ellas, sino que la misma magnitud de la tragedia nos ciega de lo que está ocurriendo. Pero recordemos que la foto que circula es memento del momento más doloroso de una familia. Viralizar ese contenido sin hacer más puede parecer solidario, pero me parece que más bien es pornografía de protesta. Espero equivocarme, pero no creo que la foto de Oscar y Valeria Martínez será suficiente para resistir la inercia de la ceguera y el desinterés.

No obstante, tenemos que luchar proactivamente en contra de la ceguera hacia el sufrimiento ajeno, sin importar lo rutinario que este parezca. Digo proactivamente porque no se trata de compartir una foto en redes y listo, sino de constantemente humanizar a todxs lxs migrantes y exigir una respuesta gubernamental a la crisis. Recordemos, el sufrimiento de tanta gente no es casualidad, es consecuencia directa de las acciones de nuestras autoridades (y las de los estadounidenses). Entiendo que la migración es un tema complicado, y que no hay soluciones sencillas -especialmente en un contexto donde la política pública xenofóbica es redituable– pero un estatus quo en el que la muerte figura cotidianamente tiene que ser inaceptable. Las personas migrantes merecen más dignidad que eso.

@elpgerson

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