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Migraciones
Por Pedro Gerson
Pedro Gerson es abogado migratorio y penal en el Bronx, Nueva York. Trabajó en el IMCO, el gobie... Pedro Gerson es abogado migratorio y penal en el Bronx, Nueva York. Trabajó en el IMCO, el gobierno federal y fue profesor universitario en México antes de irse a trabajar en pro de los migrantes en Estados Unidos. Extraña a México todos los días, así que si lo van a ver llévenle tortillas y queso Oaxaca. (Leer más)
¿Cuál es nuestra política migratoria?
El gobierno de AMLO está atrapado entre sus convicciones ideológicas y el pragmatismo de gobernar. Por un lado otorgan más visas humanitarias que sus antecesores, y, por el otro, ha sido el primer gobierno en aceptar que EU regrese a migrantes que solicitan asilo.
Por Pedro Gerson
14 de mayo, 2019
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¿Qué está pasando con los migrantes en México? En lo que va de la nueva administración hemos recibido señales y noticias contradictorias. A principios de abril, el New York Times publicó una nota que afirmaba que: “las detenciones y las deportaciones han disminuido desde que comenzó gobierno , y ha buscado incorporar a más migrantes en la sociedad mexicana siendo más generoso con las visas humanitarias y los permisos de trabajo”. Por otro lado, distintos medios la semana pasada reportaron declaraciones de las autoridades guatemaltecas que aseguran que con AMLO ha habido más deportaciones que con Peña Nieto.

Estas (y otras) notas contradictorias pueden ser un reflejo de que aún es muy temprano para dibujar un panorama muy claro de qué está pasando, y mientras haya presión para la primicia noticiosa, saldrán reportajes que pinten realidades distintas. Esta lectura es parcial y, me parece, incorrecta. En realidad, los medios reflejan las contradicciones que vienen desde el propio ejecutivo.

La administración de AMLO está atrapada entre sus convicciones ideológicas y el pragmatismo de gobernar. Es por esto que, por un lado, el gobierno federal ha otorgado más visas humanitarias y de trabajo temporal que sus antecesores, y, por el otro, ha sido el primer gobierno mexicano en aceptar que Estados Unidos envíe de regreso a migrantes que han solicitado asilo e incluso limitado el número de personas que pueden cruzar la frontera norte a solicitar asilo. AMLO sabe que una confrontación con Trump sería muy costosa para México especialmente en lo que seguimos negociando el tratado de libre comercio con Estados Unidos. Además, confrontar a Trump por los migrantes, un grupo que o es irrelevante (o, peor aún, desdeñado) para la gran mayoría de los mexicanos, no tiene ningún sentido político para el presidente.

No obstante, la esquizofrenia continuará. AMLO no solo seguirá con un discurso garantista mientras implementa medidas restriccionistas, sino que también impulsará políticas pro-migrantes al mismo tiempo. Más visas de este lado, pero más deportaciones de este otro.

El problema más de fondo es que nunca hemos verdaderamente discutido ni decidido en una política migratoria congruente en nuestro país. Si bien México tiene una historia de recibir a refugiados, desde judíos de europa del este en los veinte hasta chilenos en los setenta, pasando por españoles en los treinta y cuarenta, nuestro país ha sido en general uno de más emigrantes que inmigrantes. Esto significa que hasta hoy la política migratoria en México ha sido reactiva, no proactiva. No nos hemos formulado las preguntas clave en torno a la asimilación de poblaciones entrantes o de nuestras prioridades para el sistema. No estoy diciendo que no hay un sistema migratorio, claramente lo hay. Sin embargo este no está diseñado con ningún objetivo en mente y no está articulado con otros. Por ejemplo, podemos querer recibir a migrantes profesionistas, pero esto no servirá de nada a menos de que cambiemos la kafkiana revalidación de estudios.

Todo parece indicar que el gobierno federal no hará el trabajo de iniciar este debate o generar esta política. El Plan Nacional de Desarrollo anuncia que el plan del gobierno es básicamente evitar la migración. Es decir, generar riqueza local para que la gente deje de irse de sus hogares, tanto en México como en Centroamérica. Más allá de la (no) viabilidad de este plan (en mi próxima columna abordaré este tema), es una oportunidad perdida para prepararnos – tanto institucional como socialmente – a los flujos migratorios que irán en aumento.  

@elpgerson

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