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Migraciones
Por Pedro Gerson
Pedro Gerson es abogado migratorio y penal en el Bronx, Nueva York. Trabajó en el IMCO, el gobie... Pedro Gerson es abogado migratorio y penal en el Bronx, Nueva York. Trabajó en el IMCO, el gobierno federal y fue profesor universitario en México antes de irse a trabajar en pro de los migrantes en Estados Unidos. Extraña a México todos los días, así que si lo van a ver llévenle tortillas y queso Oaxaca. (Leer más)
La terca realidad
Una política migratoria no es acabar con la migración. No solo porque no va a acabar, sino porque tiene que haber algo en lo que se acaba.
Por Pedro Gerson
3 de junio, 2019
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En mi columna pasada mencioné brevemente que el Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno actual era caracterizado por tener una visión poco realista de lo que puede lograr en materia migratoria. En resumen,* el gobierno federal se pone como meta -muy loable claro está- terminar la emigración forzada del país; el lema es: “no más migración por hambre y violencia”. Esto no preocupa por lo utópico que es creer que esto sea posible en seis años, sino porque refleja una comprensión profundamente simplista del fenómeno migratorio.

El proyecto anunciado por el PND es congruente con la visión Materialista de la 4T (la mayúscula es adrede). Una vez resueltas las necesidades materiales de la población y garantizado su seguridad entonces la migración solo será “optativa” y por lo mismo mínima. Esto no es así. La migración es un fenómeno complejo motivado por un sinnúmero de factores (culturales, sociales, religiosos y un largo etcétera) y que no deja de existir aún cuando los países son seguros y ricos. No es que crea que mejorar los problemas estructurales -pobreza, seguridad, desigualdad- del país no sea importante o no tendrá un impacto en cuánta gente decida emigrar o regresar (de hecho podría impactar esto bastante), sino que una política migratoria no es acabar con la migración. No solo porque no va a acabar, sino porque tiene que haber algo en lo que se acaba.

Claro está que el papel de México en materia migratoria es complicado. Como dice el propio PND, “México cuenta con las cuatro dimensiones o ciclos del fenómeno migratorio: origen, tránsito, destino y retorno”. Pero precisamente por eso no podemos contar con una visión tan reduccionista del fenómeno.

Pensé en esto este fin de semana mientras la diarrea verbal de Tr*mp se materializaba en Twitter. El presidente estadounidense amenazó con una guerra comercial si México no detiene el movimiento de “narcotraficantes, carteles, tratantes de blancas, coyotes e inmigrantes ilegales”, algo que por cierto podemos “hacer muy fácilmente”. El domingo, Tr*mp siguió diciendo lo mismo y probablemente seguirá durante la semana. Dejaré que otros aborden el tema de cómo estas medidas son un suicidio económico para Estados Unidos, o por qué no van a pasar, para mí lo angustiante es lo ingenuo que es Tr*mp.

No dice que sea fácil acabar con el flujo ilegal de personas y bienes aunque sabe que no lo es, lo dice porque lo cree. Es congruente con su visión autocrática del gobierno. Para un autócrata no hay problemas complejos, sino gobiernos y personas incompetentes o sin voluntad de hacer las cosas. Por eso, la primera misión es borrar todos los obstáculos que entorpezcan el accionar del gobierno, o sea los contrapesos. Ya con eso, el autócrata -en su mente- logrará todo lo que se proponga. Eso es justo lo que Tr*mp ha tratado de hacer y de lo que se queja sin parar cuando habla del deep state. Según él, su gobierno no es eficaz porque hay burócratas que lo obstaculizan, no porque cambiar la realidad con políticas públicas es complicado.

AMLO no es un autócrata, pero sí tiene una visión fantástica de Estado. López Obrador, por lo menos en su discurso y en su postura pública, reduce la complejidad de los problemas y anuncia soluciones fáciles y redituables políticamente. La política pública de la sobremesa. Hay más violencia: aumentemos la prisión preventiva. Hay corrupción: implementemos la austeridad rampante. Hay migración: eliminémosla. Muchos en lo que va del sexenio han apelado a la metáfora del machete en vez del bisturí, pero el tema va más allá de que las medidas implementadas para el diagnóstico son equivocadas, sino que el diagnóstico mismo también rehúye de reconocer que los problemas son extremadamente complejos y lo que puede lograr el Estado es limitado. Admitir que el gobierno no puede resolver todo no debería ser algo particularmente novedoso o controversial. Esto no es que AMLO debería ser menos ambicioso -claramente es su sed de hacer cosas es lo que lo llevó al poder- sino que ahora que está en el poder debe entender qué sí puede hacer y qué no. Esto llevará quizá a la adopción de medidas de política pública reales y alianzas redituables con el tercer sector o la iniciativa privada.

Haga lo que haga el gobierno (de aquí o de allá), la gente continuará consumiendo drogas y cruzando fronteras. Esa es la terca realidad. Nuestras políticas se deben adecuar a esta terca realidad, no creer que ésta mágicamente va a cambiar.

@elpgerson

*El PND también se enfoca en cómo tratar a los migrantes que pasan por México, pero dejemos eso a un lado.

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