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Newyoxican
Por Martha Cristiana
Bruja madre de 4 y abuela de 1. Actriz (Casa del Teatro, STI, NYU y The Barrow Group-NY). Ha prod... Bruja madre de 4 y abuela de 1. Actriz (Casa del Teatro, STI, NYU y The Barrow Group-NY). Ha producido, dirigido y escrito cortometrajes. Pinta. Da pláticas acerca de equidad de género a través de sus historias y tiene un TEDTalk. Rufiana -su alterego- es opinóloga. (Leer más)
Carta a Frida
Justo ayer retomé la tradición de presentarte con mis seres más queridos a través de la lectura en voz alta. Ayer le leí a Lorenzo mi nieto de siete años, un libro que describe quién eras. También se enamoró de tu historia, como nos ha pasado a la inmensa mayoría.
Por Martha Cristiana
8 de julio, 2019
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Me llamo Martha Cristiana.

Soy madre de cuatro hombres. Uno de ellos me hizo abuela (muy) joven.

Fui modelo de pasarelas y editoriales en México, NY y Europa principalmente. Soy actriz. He producido, dirigido y escrito cortometrajes. También pinto, aunque soy autodidacta.

Escribo en donde me den chance. Emprendí en el 2010 un camino dentro del activismo político/social y doy pláticas de equidad de género pues me gusta motivar a otras mujeres a través de mis historias.

Soy bruja. 

Querida Frida,

Me gustaría compartir contigo algunas cosas que han dado un contexto y un sentido a mi vida. Son el pensamiento mágico, la alquimia mental y lo más importante, la contribución.

Creo firmemente que son valores medulares que, aplicados puntualmente por la mujer del siglo XXI, nos pueden brindar tierra más fértil para generar conversaciones más cercanas, que nos permitan implementar cambios más realistas, sobretodo, por tratarse de ajustes a nivel individual. Reprogramar el subconsciente es una herramienta poderosa, pero el exceso de ofertas holísticas han devaluado su aportación a la mente humana y por tanto a la sociedad.

El escepticismo crece y las opciones adelgazan considerablemente, dejándonos en un limbo inútil, pues a pesar de encontrarnos –ocupadas- resolviendo demasiadas cosas a la vez, no nos regalamos -a veces- ni un segundo para hacer una reflexión que vaya más alineada con nuestro interior. Con lo que REALMENTE somos. Tener un exceso de opciones y vivir en esta –atareada- era digital, nos ha ido vaciando de lo verdaderamente esencial que es nuestro propio yo. Cada vez creemos menos en la magia, cada quién por sus propios razonamientos personales supongo. Con este fallido intento de tangibilización, nos hemos vuelto víctimas de la literalidad. No dejamos espacio para nada que se aleje de las famosas probabilidades.

Es triste.

Mi experiencia es todo lo contrario en este aspecto, Frida querida.

La magia ha estado muy presente en mi vida siempre; no es una verdad interpretada por mi mente simplemente porque yo quiera verle el lado positivo o místico a las cosas.

No.

Es un hecho comprobable: Soy prueba viviente de lo que afirmo y este es sólo un ejemplo.

Mi padre aplicó –no sé si con conocimientos técnicos o no- la ley de la atracción.

Las leyes Herméticas.

Él creó un universo mental que pudo materializar con mi nacimiento. Medidas extraordinarias se tomaron para que yo estuviera aquí. Para él, era importante que yo naciera, y no solamente eso, sino que naciera con ciertas características muy puntuales: quería que fuera niña, para que me pudiera llamar Cristiana como su abuela (una mujer fuerte que desde su modesta tribuna aportó al pensamiento limitado de su época y a la que él admiraba), quería que fuera Aries como su padre Aarón Merino Fernández, líder nato, voluntarioso e inteligente (que como servidor público fue impecable y justo). Quería que midiera más de 1.75 (porque las Miss Universo más bellas medían -como mínimo- eso de estatura)…

Pero existía el inconveniente de que era gay, así que no sentía ni una mínima atracción sexual por mi madre, de tal suerte que la inseminó de forma casera.

Nací niña, me llamaron Martha Cristiana, soy Aries con ascendente Aries, mido 1.78 -aunque mis padres y mis hermanos miden entre 1.60 y 1.68- y soy producto de una inseminación artificial casera llevada a cabo -ahora sí que pues- “a ojo de buen cubero” en el año de 1969.

Esto para mí, es magia pura.

En algunos aspectos no puedo comparar tu sufrimiento físico y emocional con lo que me ha ocurrido mi admirada Frida, pero como uno de mis puntos de identificación contigo está que mis piernas han sido también fuente de dolor y aprendizaje por partes iguales, pues como a mi padre no le gustaba que las tuviera chuecas, mandó a hacer unos aparatos con varillas de metal y arneses de cuero, muy parecidos a los que usaste tú por la poliomielitis. Dormí con ellos puestos diario durante 7 años a pesar de estar perfectamente sana.

De los tres a los 10 años para ser exactos.

Como consecuencia, tengo una escoliosis aguda, dolores fuertes en mi cuello y zona lumbar diario.

Cierto que mis piernas siguen chuecas, aunque mi espíritu está más erguido que nunca gracias a las oportunidades que he tenido de contribuir, modestamente, a partir de experiencias que me han marcado. Las locuras de mi padre me acercaron a ti. Incluso diría que en algún lugar me hermané contigo, pues cuarenta y tantos años más tarde, cargo con cicatrices emocionales que han determinado tanto decisiones caóticas, como definido un contexto de ausencias y huidas constantes por mi parte, pero también me dieron la materia prima para crear.

Igual que a muchas mujeres a través de nuestra historia, me ha costado trabajo encontrar mi lugar en el mundo.

La imposición de perfección y belleza por parte de mi progenitor han sigo una fuerte carga sicológica que me orilló a buscar respuestas; a escribir al principio acerca de experiencias personales y más tarde alarmada por las injusticias sociales, de política interna y externa -sin ser ninguna experta en la materia- pero sí con muchas ganas de aportar una mirada fresca a temas que desmenuzan las elites políticas hasta el cansancio y que el ciudadano de a pie rara vez comprende por complicados. Así que me di a la tarea de tratar de explicar -a través de colaboraciones semanales en mi blog “Newyoxican” de Animal Político punto com- (mi humilde tribuna) temas sofis, a la gente que no tiene las herramientas educativas para comprender lo que eructan los tecnócratas en sus insulsos discursillos, ni lo que debaten las “mentes brillantes y entrenadas” (politólogos, opinólogos, egresados de Ivy League Schools con 4.0 de GPA, Itamitas “honorables” y demás) acerca de temas que son públicos y que, por tanto, deberían de ser más comprensibles y accesibles para todos los mexicanos. El ciudadano de a pie, igual que en tu época, necesita todavía voces que traduzcan de forma coloquial los “grandes conceptos” que rigen este mundo capitalista que está en pleno colapso, porque el sistema educativo sigue roto y tanto las grandes corporaciones, como las cúpulas políticas, continúan cimentando sus intereses en la ignorancia de nuestro pueblo. Si supieras en lo que se ha convertido la izquierda que tanto defendiste en nuestro país, te volverías a morir pero del coraje…

Ahora soy tu vecina. Vivo a dos cuadras de esa casa hermosa que les construyó Juan O’Gorman a ti y a Diego y varias veces viajo en el tiempo imaginando tu paso por estas calles empedradas. La ironía de apenas poder caminar por ellas con mis dos piernotas sanas y tú transitándolas en tu silla de ruedas es bien grande. Porque –efectivamente- a pesar de los impedimentos físicos que tenías, tú a diferencia de mí, volabas bien alto. Esto es lo que más te admiro: que ni esa silla, ni las ideologías machistas que imperaban en tu juventud, te amarraron –en un plano espiritual- a la pata de tu cama. Aunque estuvieras tendida en ella sin poder caminar, ponías manos a la obra –literalmente- y encontrabas formas de expresar tu lucha, de denunciar las causas sociales que movían tu conciencia y tu corazón, de exponer tu dolor, que -además- es el dolor de todas las mujeres que en algún momento hemos sido expuestas -por contexto o circunstancia- a injusticias y humillaciones de todo tipo. Es tu lucha humana más que la política lo que representa un ejemplo para mí de supervivencia y búsqueda incansable. Para mí y para millones de mujeres Frida. Esa capacidad tuya de ser tal como eras. De abrazar tu negrura más potente y exhibirla sin miedo a juicios limitados provenientes de mentes pequeñas.

Sin tener realmente una conciencia o un manejo preciso de las herramientas que supuestamente ayudan –hoy- al desarrollo humano, tú creciste salvajemente y nos marcaste una pauta a todas las demás mujeres que aspiramos a un México más sereno, más alegre, mejor repartido. Un México más sano, más dueño de sí mismo, con mayor apertura, más humano, más sencillo, más espiritual.

Sí laico el Estado, pero espiritual.

Con herramientas chingonas que nos permitan expandirnos, para poder tener ese brillo radiante que se requiere para salir de todo tipo de circunstancias, fortalecidas, sabias y con aprendizajes que nos permitan una mayor libertad en la toma de decisiones, primero como individuos, para que finalmente se traduzcan en cambios en un plano macro que derive en un impacto a nivel país.

Por eso es que insisto: los principios que para mí son fundamentales en el día a día, y que han tenido efectos expansivos a mi alrededor son: pensamiento mágico, alquimia mental y contribución.

El pensamiento mágico permite que la mente deje de tener limitaciones racionales y crea el espacio para que cualquier cosa sea posible. Es generador de posibilidades inagotables. Es el pensamiento del lóbulo frontal. Es la aplicación de la neurociencia, no de esoterismos pendejos: pensamiento negativo versus positivo. Es nuestro director de orquesta que permite que podamos elegir, planificar y tomar decisiones voluntarias y conscientes de forma más asertiva. Es el que sabe discernir, y elige la integridad como forma de vida. ¿Te maginas lo que sería México hoy, si cada una de nosotras se manejara con absoluta integridad todos los días?

De entrada no habría esa absurda diferencia de clases… y de ahí todo lo bueno proliferando ad nauseam.

La alquimia mental es el arte o ciencia de conocer los mecanismos de nuestra mente para dominarlos aplicándolos para nuestro provecho y –de ese modo- poder cambiar esos pensamientos que nos dañan, en pensamientos que nos sirvan en la cotidianidad para lograr una calidad de vida. La alquimia mental aporta criterios positivos para edificar en nuestras relaciones personales y laborales. Al desmantelar estructuras de pensamiento desarrollamos la capacidad para reprogramar el subconsciente a nivel celular. Oye, está comprobado científicamente aunque te suene increíble. Es como si viniera una sabia a la conciencia y desarmara a la hija de la chingada que todas tenemos dentro, para que se potencialice lo que es constructivo en cada una de nosotras.

Una puta belleza…

Por último la contribución me parece medular por varias cuestiones; puede servir como inductora de desarrollo y cohesión social, también tener un papel relevante de intercambio que se puede generar ante la cuestión de la diversidad cultural o para ayudar a integrar las comunidades minoritarias (mujeres entre otras) y aportar a los procesos de igualdad de género en comunidades urbanas y rurales marginadas. En el rubro de contribución no sólo entra el intercambio como elemento cotidiano o como mero concepto de generosidad, sino también como manifestación cultural pues a través de tener la capacidad de percibir y reconocer que la cultura juega un papel mucho más importante de lo que las instituciones le han dado (comenzando por el bajísimo presupuesto que históricamente se ha designado al rubro) y constatar ante su manifestación, que las decisiones políticas, las reformas sociales y las iniciativas económicas, tienen muchas más posibilidades de avanzar con éxito, si simultáneamente se tiene en cuenta la perspectiva cultural para atender las aspiraciones e inquietudes de la sociedad. La cultura es un catalizador y un termómetro social; la actividad de la creación requiere de un espacio más amplio y más serio en nuestro día a día también, para que haya una profundidad sustancial en el interior de cada una de nosotras. Es por eso amada Frida, que tu quehacer artístico, es una aportación sin precedentes para mí y para tantas mujeres a nivel global. Pues más allá de técnicas y formalismos críticos (misóginos), está la expresión de tu espíritu que siempre luchó por la justicia, y el anhelo –alcanzado- de ser siempre honesta y aguda.

México necesita más como tú.

Gracias por tu aportación a mi vida y a la vida de tantas de nosotras.

Justo ayer retomé la tradición de presentarte con mis seres más queridos a través de la lectura en voz alta. Ayer le leí a Lorenzo mi nieto de siete años, un libro que describe quién eras. También se enamoró de tu historia, como nos ha pasado a la inmensa mayoría. Ahora venden tarjetas, playeras, calcomanías, y hasta imanes de bigotes o cejas, que se convirtieron en parte de tu identidad, en cada esquina de México y del extranjero. No sé si te gustaría ver este fenómeno, si siguieras viva, pero te puedo asegurar que la comercialización de ti en términos de cool-tura pop, no es importante. Lo que sí es muy importante, es que sigas contagiando a todas las mujeres de la humanidad, a que tengan la capacidad de expresión, de amor, de convicción, de lucha y acción humanitaria como la que tú me contagiaste desde que te conocí.

Con amor y agradecimiento,

MC

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