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Por Martha Cristiana
Bruja madre de 4 y abuela de 1. Actriz (Casa del Teatro, STI, NYU y The Barrow Group-NY). Ha prod... Bruja madre de 4 y abuela de 1. Actriz (Casa del Teatro, STI, NYU y The Barrow Group-NY). Ha producido, dirigido y escrito cortometrajes. Pinta. Da pláticas acerca de equidad de género a través de sus historias y tiene un TEDTalk. Rufiana -su alterego- es opinóloga. (Leer más)
Cornucopia de obsesiones
Por Martha Cristiana
8 de agosto, 2011
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Los Angeles no es lo mío. Por más que le echo ganitas, es una ciudad que no capto y me parece que es mutuo. Mi semana fue –to say the least– poco ordinaria. Pérate que te cuento cómo empezó “todo”.

Nos ubicamos en 2006.

Me despierto y lo primero que se me ocurre es poner en papel una idea que cada día iba tomando proporciones más que nada tiradas a la obsesión. Era la historia de una mujer que tenía comportamientos obsesivos/compulsivos, empezando por el amor enfermizo que le profesaba a su pez. ¿De dónde salió? No lo sé, supongo que era una forma de mostrar cómo nos comportamos algunas mujeres con respecto a las relaciones amorosas, y se me ocurrió hacer la analogía del pez para retratar una realidad serio-cómica por la que pasamos, cuando no queremos darnos cuenta de que el sujeto en cuestión no tiene ningún interés real en nosotras.

 

O algo así. El chiste es que yo en segura busco papel y lápiz (literal) y me pongo a escribir este cuento que ocurre en uno de esos munditos que tanto me gustan. Un mundito raro con seres extravagantes y condiciones emocionales ordinarias. Según yo era un guión. Cabe aclarar que nunca había estudiado cine y que aunque había escrito ridiculeces propias de una niña desde muy pequeña- mayormente porque mi papá me había regalado un ejemplar de “Mi libro en blanco”- jamás estuve ni siquiera cerca de un guión (ni de escribirlo, ni de leerlo).

 

Y así con toda ingenuidad, lo acabé en una sentada. No te exagero si te digo que máximo habré borrado dos palabras. Puse movimientos de cámara (eso sí lo aprendí trabajando con Rodrigo Prieto cuando hacíamos comerciales). Dicha “naturalidad” la atribuí a que estaba en el camino correcto. A que tenía que filmarlo inmediatamente. Encima me quedó un papel obsesivo-compulsivo como el que nunca me había ofrecido ningún director, así que decidí actuarlo. Emocionada, empecé de preguntona con quién se pudo a.k.a Mauricio Meléndez. No tenía idea de nada. ¿Cine? ¿Producir? ¿Equipo? NPI.

 

Decidí hacer una lista enumerando lo que hacía falta.

Primero que nada un director que se animara, un fotógrafo, una productora de línea , cámara, lentes, luces, una locación y cinco mil etcéteras. Sinónimo: Lanas. Se me hizo fácil salir a la calle a pedir favores. Llevaba yo mi “guión” original (a lápiz porque no sabía ni meterlo en la computadora). Me sentaba frente a los cineastas, dueños de productoras, gente que rentaba equipos, amigos con tíos que estaban en la industria, e inocentemente les leía mis líneas con “actuación” integrada y toda la cosa .

 

Un amigo hasta me organizó una comida en su casa (Guadalajara) para que les leyera a sus cuates “pudientes” mi cuentito y me cooperaran. Los cuates no entendieron nada, y muy monos declinaron. Toda la demás gente sí me apoyó con equipo, post, locación, revelado, descuentos en Kodak, en fin. Un gran amigo de la infancia/adolescencia hasta lana me dio, lo mismo que dos cuates más y #MiGüeris. Conseguí a un director y toda la cosa. Total lo hice en HD y no necesité la cinta.

 

Me encantaría decirte que nos quedó de impacto, pero la verdad era la peor mierda que jamás hayas visto. Me sentía devastada. Tanto esfuerzo para nada. Ni media lágrima, pero lo tiré a la basura. Con la gente que puso recursos se me caía la cara de vergüenza.

 

No se lo quise enseñar a nadie y le dí carpetazo al asunto. Me surgieron proyectos de noveluki, y dado que para hacer pelis no servía, acepté hacer televisión again.

 

Un día en que la frustración de estar en una industria maquilera (con la que estoy agradecida) me rebasaba porque todo se salía de control y se repetían ciclos -se daban cambios en la historia, se corrían a los productores, en fin, todo normal en el negocio de la tele- decidí que la única forma de hacer una diferencia en mi vida era ponerme a hacer mis cosas simultáneamente. Me propuse pues repetir mi corto. A todo el mundo le pareció una pendejada. Me decían que no me obsesionara que mejor escribiera otra historia (mana como si se dieran en maceta y uno fuera Arriaga) que no volviera a perder el tiempo, que mejor siguiera haciendo telesnovelas, etc. Terca/obsesiva como es uno, no paré hasta formar un nuevo equipo de trabajo.

 

Estaba decidida, aunque esta vez, sería con lana que yo ganara en mi chamba comercial, no quería volver a pedir ni un peso. Una amiga me presentó a Manolo Caro (sí people “No sé si cortarme las venas…”) e hicimos química inmediatamente. Me dijo que dirigía mi cortito y me presentó al mejor fotógrafo del mundo mundial (El Cocol).

 

Ninguno cobró honorarios y nos lo echamos en 35mm que era mi sueño en primer lugar (e infinitamente más caro). Te evito los pormenores, pero el chiste es que  filmamos “Lulú la del Pez” y aunque me quedé sin un baro, valió la pena tan chingona experiencia #ArreLulú

 

Estos chicos elevaron mi idea. Cuando lo vi quedé satisfecha, aunque nunca falta la Rufiana que me grita el precio al oído y me mete mierda en la cabeza al más puro estilo del famoso “hubiera” (Bajé el brazo muy rápido, recargué mal la cabeza, vacié la bolsa quién sabe cómo, en fin ya sabes).

 

Como sea yo quería quedar en Cannes y en el Festival de Morelia (mi vidita). Lo mandé a los dos segura de que lo seleccionaban y en los dos lo rechazaron. Debo agregar que estrenó en el Festival de Guadalajara con bombo y platillo, también lo seleccionaron en la Costa Brava, estuvo en Australia, está en un catálogo del IMCINe y ahora en una selección especial de cortos de venta en DVD. Las críticas fueron buenas, pero como no era Cannes y no era Morelia, estaba devastada again.

 

Me volvieron a ofrecer una noveluki, y ¿qué crees? Pos volví a aceptar ¡a huevo! Pero esta vez iba con premeditación alevosía y ventaja: Haría la novela, el pelo (cabello para ti, mana) sería el punto focal de mi “actuación”, me darían un contrato millonario de una marca de shampoos y con esa lana haría otro corto mejor que el anterior. Pinche necia, pinche obsesiva, pinche lo que tu quieras ¡sí¡ pero ¿qué crees? Me dieron un contrato (Lóreal) de seis meses que se convirtieron en 4 años.

 

Porque mira, si ya de todas formas me “esnobeaban” por ser artistilla de la tele ex modelo “dizque” actriz pues dije: I’m gonna fucking own it, total ¿qué podía perder?

 

Me dí a la tarea de escribir una “nueva” historia, que en realidad era parte de un cuento corto que  escribí para un taller de redacción que había tomado quince años antes con mi amada Ana Terán #ANovelInTheOven.

 

Era un cuento que tenía cierta relación con algunos conflictos entre mi mamá y yo. Le dí vueltas y  más vueltas, y lo boté porque no sentía que estuviera listo para filmarse. Traía otros proyectos en el pipe line y quería consultar con algún chingón todas mis obsesiones. El chingón en cuestión -objeto también de mis obsesiones profesionales-: Guillermo Arriaga.

 

Yo necesitaba sentarme con él para hacerle quinientas preguntas solamente, porque como ya estaba en la estratósfera, sabía perfectamente que ni de chiste me iba a escribir nada de lo que me traía entre manos.  El problema es que no lo conocía, ni tampoco conocía a nadie que fuera su amigo #GoCuddleWithAUnicorn dirás tu, sin embargo Nelly -mi agente en ese entonces- me consiguió un café en Sanborns con el joven.

 

Llegamos las dos muy puntualitas. Guillermo fue muy amable. Me dijo que me iba a ayudar. Al cabo de un tiempo y algunos mails, me presentó a David Barraza, su discípulo estrella. Invité pues a David a desarrollar conmigo y con otro amigo productor una idea que traía yo para Internet, que al final no se hizo, pero que  a su vez, me dio la oportunidad de presentarlo con otro productor con el que desarrolla –hasta la fecha- varios proyectos, y total que entre junta y junta, le dí a leer mi cuentito. Muy generoso me hizo comentarios muy valiosos, que me confundieron más, pero que me ayudaron a tomar decisiones. Tenía que dirigirlo. Nadie iba a captar lo que yo quería decir, mayormente por que yo no sabía ni cómo explicarlo #It’sAllInTheHead

 

No paré de escribir tratamientos hasta que sentí que estaba listo para hacerse. Fui formando un nuevo equipo y -sin entrar en detalles- se cayó dos días antes de grabar. En el instante en que se cayó, le llamé a Alex –mi publicista- para contarle, y me dio el dato de una productora muy picuda que aunque no tenía tiempo de colaborar en él, me recomendó a una chava  (Ana Hernández) quién en 48hrs me levantó el proyecto de nuevo. Invité a Rodrigo Mariña  “ElCocol” (mismo fotógrafo de Lulú) e inmediatamente se apiadó de mí y se sumó. Lo mismo con Pedro Pablo  Etienne (Director de Arte) y La Lola (Imagen). Cada persona del crew sabía que íbamos por Morelia. Lo grabamos en dos días y al mes me vine a vivir a NY (por eso la urgencia de levantarlo a la brevedad, pues una vez en los Niuyores las probabilidades de aterrizarlo, adelgazaban considerablemente).

 

Siguiente odisea: La post producción. Aquí no conocía a nadie.

Alguien amigo de alguien me refirió con alguien que era el amigo del ex esposo de esta chava que –decían- era una pistola editando… (Espacio destinado para refrendar que las repeticiones de “alguien” no son casuales). And here we go again.

 

Cita/Pitching del Proyecto/Explicación de Morelia/Solicitud de Precio “Friends and Family”…

Lo tomó y nos tardamos -por cambio de chambas de ella- seis o siete meses en tener el primer corte. Valió la pena la espera por que efectivamente es una pistola y la edición es clave. En el inter nos hicimos las mejores amigas del mundo mundial la Geraldine García Esquivel y yo. Ya instalada en la nueva casa post productora que la contrató (FLUID) peregrinamos  -sin un clavo again– para pedir favores y TODOS nos volvieron a decir que sí. Les fascinaba la imagen que habíamos levantado en México y la historia les gustaba por rara (mis munditos).

 

Lo terminamos y lo envié ¿a  dónde crees? Pos a Morelia lelo, qué no pones atención?

Esta vez me quedé tranquila. Nuevamente habíamos dado –todos- nuestro 110%. El resultado me gustó cabrón y después de tanta vuelta, aprendí que esto es lo único que importa. Hacerlo sólo por el gusto de seguir haciendo cosas. Acto seguido me inscribí en un seminario que organiza el Sundance Festival en LA.

 

Llegué a un hotel de terror que estaba lejos del lugar a donde serían las conferencias y me cambié. Terminé llegando a las 12 . A las 12.10 me llega un mensaje de Ana (Productora): “Felicidades señora directora” y una liga. Le dí click y salió la lista de seleccionados oficiales de Morelia (FICM). “Alterego y la máscara del miedo” estaba en dicha lista.

 

Morelia es un espacio serio, respetado por las personalidades más importantes y más galardonadas del Cine en México. El hecho de haber sido seleccionados no me coloca a mí en ningún lugar especial, pero sí es una gran oportunidad para que el trabajo y la generosidad de mi crew se vea recompensada y al mismo tiempo representa una motivación para seguir adelante.

 

Emoción indescriptible e indescriptible se quedó, porque no había con quién celebrar. En NY/México eran las 3 y 2 de la mañana respectivamente. Toda mi familia y mis amigos dormían. Nunca me había pasado sentirme tan feliz y tan sola al mismo tiempo. Ni creas que me hago la víctima. Me quité los aretes y yo #SinPendientes me fui a tomar un mezcal solita al restaurante del hotel ¿eh?. (La cara de algunas personas por verme sola es memorable, pero es que LA no es como Los Niuyores, aquí la gente siempre trae chorcha, chichis, pelo güero, uña manicurada y estado civil alegre por eso digo que no capto los angelitos).

 

Luego me dormí. Luego sonó la alarma para incendios a las 3am, luego me volví a acordar de mi felicidad, luego volví a recordar que no tenía con quién celebrar #YAsí (Espacio destinado para refrendar el hecho de que los “luegos” son a propó).

 

Al día siguiente llegué al lugar del evento y me formé en una fila interminable de chavos (y no tan chavos) que como yo, quieren saber qué de qué o por qué.  Es la primera vez que dizque interactúo con cineastas. La primera vez que me siento horas a escucharlos hablar de su experiencia en este bisne y es que mira, tampoco es fácil que los chipocludos se sienten así como si nada con uno a explicarle al ABC del cinito profesional ¿tu crees? Con ésta cara de que por fin encontré el castaño que buscaba? #CommonPeople  #CommonPlaces

 

Pero mira mana esta pinta que #Dior me dio, es el mejor detector de pendejos que hay en el mundo mundial porque sólo los pendejos se van con la finta de que uno es pendeja nomás por que tiene esta cara (y ésta voz que tampoco ayuda) #AnuncioSubsidiadoPorMiMentalidad

 

El chiste es que para cuando llegué al dichoso seminario – que sí estuvo muy chingón- yo instalada en Judi Dench, dije para mis adentros. “Too late” (Como en Shakespeare in Love) porque el común denominador fue:

1.- Never stop doing things.

2.- What other people think doesn´t matter.

3.- Follow your intuition.

4.- There are things that only experience is going to teach you.

5.-You don´t need a lot of money, you just need a good story to make it happen.

y eso people ya me lo había enseñado la vida  hacía cinco minutos a chingadazos gracias a esta cornucopia de obsesiones…

 

Obsesión:

“Perturbación anímica producida por una idea fija, que con tenaz persistencia asalta la mente…”

Con respecto a ti querido LA, toca hacer #MeaningfulDiscretionaryCuts nada personal pero la vida es corta y I’m Newyoxican boetch.

 

Atte.

 

#Rufiana

 

 

 

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#YoSoyAnimal
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