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Por Martha Cristiana
Bruja madre de 4 y abuela de 1. Actriz (Casa del Teatro, STI, NYU y The Barrow Group-NY). Ha prod... Bruja madre de 4 y abuela de 1. Actriz (Casa del Teatro, STI, NYU y The Barrow Group-NY). Ha producido, dirigido y escrito cortometrajes. Pinta. Da pláticas acerca de equidad de género a través de sus historias y tiene un TEDTalk. Rufiana -su alterego- es opinóloga. (Leer más)
El matrimonio no tiene que ser aburrido... Ni siquiera en México
Por Martha Cristiana
28 de febrero, 2011
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Ayer nos fuimos a Casa Lever, un restaurante delicioso aquí en Nueva York. Cenamos cuatro parejas de mexicanos, de las cuales tres, ya vivimos en Manhattan. Contamos historias de todo tipo, unas MUY personales, otras de análisis social, pusimos la queja de personajes apócrifos y situaciones Kafkianas. En fin todo con hashtag de #CarcajadasLocas

En algún momento de la noche, ya en el antro me puse como la Emilia cuando le tira netas feministoides a Desdémona. Alborotando el gallinero nomás por que no me puedo callar el hocico, según mi vieja costumbre… #MarthaRufiana.

Y es que me desespera la actitud monólitica que tenemos las mujeres con respecto a la infidelidad masculina. En eso sí que nos ponemos de acuerdo las viejas.

Infinidad de veces me han expuesto lo que harían en el hipotético caso de que llegaran a ser unas cornudas (todo en el sendero de lo dejo, le hago las maletas, le pido el divorcio, lo dejo en la calle, etc.) Siempre contesto lo mismo: mejor un día de estos con unos vinos, le dices que tu no vas a fragmentar a la familia por un resbalón, que ojalá nunca le pase y que si sí, tú lo perdonas, luego sonríes, le dices que lo amas y ya que casi dé por terminado el tema, agregas: – sólo recuerda: anything you can do, I can do better… – #PutizaGarantizadaDealgúnAgraviado.

¿Valores grotescos? Puede que sí, pero también muy prácticos. Emilia le dice a Desdémona que el espasmo del placer, está al alcance de cualquiera, y que el mundo está poblado de mujeres que si bien poseen gracia, también tienen sentimientos de ardor y de venganza. Esa Emilia, tan vanguardista y tan puntual.

Obviamente es el monólogo clásico en el que estoy trabajando para mi clase con Seth. Me viene bien. Le entiendo y me identifico. #YoEnSeguraMana

Yo no vine a Nueva York a repetir patrones que una sociedad adulterada ha heredado de generación en generación: una postura ambigua y débil respecto a su sexualidad y sus derechos para ejercerla con fuerza y determinación.

En la soltería sí, pero más en el matrimonio.

Me queda claro que no quiero estar con nadie que no sea mi esposo, pero tampoco me voy a conformar con una relación de “primos”, tan común en nuestra sociedad mexicana. El matrimonio no tiene que ser aburrido. En ningún lado. Ni siquiera en México…

O le entras con fe al bailazo y aprendes dos que tres trucos de cirquera alegre, o se te anda distrayendo el susodicho.

Ahora que, no todo es color de rosa por acá, que Nueva York deglute el joy de mucha gente es un understatement. Nueva York se puede convertir fácilmente en el desierto de la gracia divina. Es una ciudad que pese al debate que hay en torno a si es o no un mito la soledad urbana, sí tiene entre sus curiosidades demasiados casos de personalidades “esquizoides” y psicóticas deambulando por sus calles. Desoladores personajes dejados de la mano de todos los Dioses.

No hay negación de mi parte. Si veo el mutismo dantesco en el que cientos de personas se van sumiendo en esta ciudad. Crece ante la adversidad un teorema de lo absurdo en varios sentidos (entre ellos el “fenómeno zoofilia” a falta de lazos reales con seres vivos que demandan entre otras cosas, diálogo).

Se arrastran en soledad, de la mano del aislamiento, el desamparo, el abandono, la orfandad y por último la clausura emocional.

En Nueva York uno de cada dos departamentos tiene un solo ocupante. Pero levante la mano el que nunca se haya sentido solo, aunque tenga una familia Burrón… por eso digo que lo extraño en lo familiar.

Hay fotos de esta ciudad que son bien cabronas, como en todos lados. Pero qué intensidad visual. La expresión vernácula de esta ciudad me narra historias de gran precisión emocional. El metro es autor de profundos análisis y divertidas crónicas para mí.

Aquí el nivel de neurosis alcanza picos altísimos, pero entre convertirme en una Woody Allen cualquiera y formar parte del juego de las apariencias… it´s a no brainer.

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#YoSoyAnimal
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