¿Justicia para qué? - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
No hay derecho
Por Catalina Pérez Correa
Abogada, socióloga y antropóloga del derecho. Profesora - Investigadora de la División de Estu... Abogada, socióloga y antropóloga del derecho. Profesora - Investigadora de la División de Estudios Jurídicos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Preocupada por las formas en que las normas, las estructuras y los procesos legales discriminan. En contra de los fundamentalismos. A favor de una sociedad más equitativa, libre, y sustentable. Contacto: [email protected] (Leer más)
¿Justicia para qué?
Por Catalina Pérez Correa
3 de noviembre, 2011
Comparte

Estos últimos meses, he estado trabajando, junto con dos estudiantes de derecho, en un estudio sobre delitos contra la salud e instituciones de procuración de justicia penal. Algo que muestran los datos preliminares sobre la guerra contra las drogas es que más de la mitad de los recursos de la justicia penal federal se destinan al combate de delitos contra la salud, principalmente al combate de delitos por consumo y posesión de mariguana y cocaína. No se trata de peligrosos narcotraficantes, acusados también de homicidios y secuestros, sino de narcomenudistas, mulas y jóvenes usuarios de drogas. ¿Qué implicaciones tiene esto?

 

La federación tiene la responsabilidad de prevenir, investigar y perseguir todos los delitos del orden federal. Entre el largo catálogo de delitos están los delitos contra la seguridad pública (como la evasión de presos, armas prohibidas y la asociación delictuosa); los delitos contra el libre desarrollo de la personalidad (como son la trata de personas y la pederastia); los delitos cometidos por servidores públicos (como el enriquecimiento ilícito de servidores públicos y el tráfico de influencia); los delitos contra el medio ambiente; algunos delitos electorales, etc. Los delitos contra la salud -que incluyen la siembra, producción, tráfico, comercio y posesión de narcóticos- constituyen sólo una parte del largo catálogo de delitos del orden federal.

 

En 2010, se iniciaron en el fuero federal un total de 132,227 averiguaciones previas. (Para quienes no son abogados(as), la averiguación previa es la forma en que el ministerio público inicia la investigación de un delito). De estas, 55,122 fueron por delitos contra la salud (IFAI, folio 1700136211), lo que representó el 41.6% de las averiguaciones previas iniciadas por la PGR ese el año. El 78.9% de las averiguaciones iniciadas por estos delitos fueron por posesión y consumo (SESNSP); es decir, se trataba de pequeños comerciantes y de usuarios, no de grandes traficantes. El mismo año, el 60% de las sentencias dictadas por tribunales federales fueron en materia de narcóticos (INEGI). Es relevante señalar que de las sentencias dictadas en materia de narcóticos (condenatorias o absolutorias), 17, 762 (81.5%) eran delitos sin concurso; es decir se trató de delitos en los que la persona no estaba acusada de otros delitos, además del delito en materia de narcóticos. En otras palabras, tenemos un sistema de justicia penal federal principalmente dedicado a investigar, perseguir y condenar delitos menores en materia de narcóticos, casos en los que los infractores son hombres y mujeres jóvenes consumidoras o vendedoras de pequeñas cantidades de cocaína o mariguana.

 

Uno de los problemas que implica el uso de los limitados recursos federales para perseguir y sancionar casos menores de delitos contra la salud es que queda poco para perseguir y sancionar otros delitos federales como la portación de armas prohibidas, la trata de personas, la corrupción de servidores públicos, los delitos ambientales, etc; delitos que producen mayores daños sociales y que socialmente resultan más costosos. Cuando comparamos con los recursos destinados a otros delitos, vemos que el segundo delito más resuelto por tribunales federales en 2010 fue por armas de fuego. Estos casos representaron el 27% del total de las sentencias dictadas ese año. El tercer delito más resuelto fue el de tráfico de indocumentados, representando el 1.6% del total de sentencias dictadas ese año.

 

La justicia federal no es barata. En 2011 el gasto público propuesto para la función de seguridad pública fue de 39 mil 523.9 millones de pesos para el Poder Judicial Federal, 12 mil 070.0 millones de pesos para la PGR, 10 mil 897.58 millones de pesos para prevención y readaptación social y, para la Policía Federal se propusieron18 mil 495.02 millones de pesos (Presupuesto Público Federal para la FUNCIÓN SEGURIDAD PÚBLICA, 2010-2011 de la Cámara de Diputados). Tendríamos que desagregar estos montos para saber cuánto se destina a gasto corriente y cuánto en perseguir, investigar y procesar delitos. Pero el hecho es que la justicia federal funciona hoy para lograr lo que ya se dijo: perseguir poseedores o consumidores de drogas que, no sólo tienen poca relevancia social sino que además se podrían resolver usando tratamientos y campañas de prevención.

 

Una pregunta que me hago cuando veo estos datos es ¿por qué destinamos tantos recursos a perseguir un tipo de delito que tiene en sus bordes tintes de moral y que, además, tiene como principales infractores  jóvenes que han sido sistemáticamente excluidos de los procesos sociales?

Otra pregunta es sobre cómo reenfocar a las instancias federales para que destinen su recursos a resolver casos de mayor importancia social. Podemos pensar que con la entrada en vigencia de las leyes de narcomenudeo (que hacen de competencia local los delitos de posesión y consumo), se liberarán recursos de las instancias federales. El problema claro es que las procuradurías y tribunales locales ahora corren el riesgo de saturarse con estos casos y se enfoquen en perseguir estos delitos, dejando aun menos recursos para resolver los delitos (como robo, homicidio, etc) del orden común.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.