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Nosotrxs es el lugar en donde todxs resolvemos lo que unx no puede. Nos concentramos en la iguald... Nosotrxs es el lugar en donde todxs resolvemos lo que unx no puede. Nos concentramos en la igualdad derivada de los derechos sociales y en el combate a la corrupción, a través de las leyes que protegen la distribución equitativa, el uso transparente y la aplicación honesta de los recursos públicos. Nuestra columna concentrará la atención en reportar, analizar o llamar a la acción en casos donde existan patrones de vulneración de derechos (como el desabasto de medicamentos o el acceso a la seguridad social para las trabajadoras del hogar). La intención del espacio es debatir y proponer acciones políticas desde la sociedad civil organizada, basados en evidencia. Twitter: @NosotrxsMx (Leer más)
Convivencia en paz: la paz de la convivencia
Es momento de dejarnos de excusas y emprender decididamente el bienestar de las personas y comunidades como la única forma de lograr, de construir, la paz.
Por Carlos González Martínez
16 de mayo, 2022
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La paz no es la ausencia de guerra. O no sólo. La paz es bien estar, estar bien: bienestar. Las personas y las sociedades que están bien, que están en bienestar, están en paz. Las personas y las sociedades que no están bien, que no tienen bienestar, no están en paz, no viven en paz, no construyen paz: tienen malestar y por ello son violentas e intolerantes con su circunstancia y entorno, de hecho, consigo mismas y con las demás personas. No están bien, ni procuran el estar bien. En cambio, las personas y sociedades en bienestar conviven bien, en paz.

Además, la paz no es un dato, ni un fenómeno de generación espontánea. La paz es una construcción, una construcción personal en el plano individual, pero sobre todo colectiva, comunitaria, en el plano social, que es al que nos referimos aquí. Es una voluntad, un designio. Una voluntad comunitaria de construcción, de entendimiento y acción de convivencia. Por eso la paz no es sólo la ausencia de guerra o de conflicto: es sobre todo la construcción de condiciones personales y sociales para vivir con bienestar, para vivir en paz. La paz es, por tanto, conciencia, responsabilidad, compromiso, convivencia. Bienestar y paz son, así y a su vez, los dos componentes del binomio que conforman la convivencia civilizada y civilizatoria que también solemos llamar democracia.

Este es el puerto de embarque para llegar hoy, 16 de mayo, a una conmemoración más del Día Internacional de la Convivencia en Paz, establecido como tal por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la resolución aprobada por la Asamblea General el 8 de diciembre de 2017, “reconociendo que convivir en paz es saber aceptar las diferencias, ser capaces de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a los demás, así como vivir juntos pacíficamente” y promulgándolo como “una vía para movilizar periódicamente los esfuerzos de la comunidad internacional con miras a promover la paz, la tolerancia, la inclusión, la comprensión y la solidaridad, y expresar su apego al anhelo de vivir y actuar juntos, unidos en las diferencias y la diversidad, a fin de forjar un mundo de paz, solidaridad y armonía”.

Por eso, hoy Nosotrxs nos sumamos a esta conmemoración y convocatoria para movilizarnos una vez más por esa vía civilizada y civilizatoria de conducirnos ante nosotros mismos y entre las demás personas en paz y en convivencia democrática. Y al hacerlo, expresamos desde aquí una vez más y siempre, nuestro llamado, nuestro compromiso y trabajo militante por construir, en bola organizada, en exigencia y ejercicio de nuestros derechos, las condiciones de vida necesarias para el bienestar de las personas, de nuestra sociedad y de nuestro país.

Más ahora, en medio del siniestro espectáculo que el malestar genera en el clima de violencia, agresión y guerra, muerte, que prevalece en el mundo y en nuestro país. Malestar y violencia física, en contra de las mujeres y las personas desamparadas, pero también malestar y violencia, agresión y guerra simbólica, psicológica e incluso política contra lo diferente, lo diverso, lo distinto, lo divergente. No hay bienestar y no hay paz, en su lugar se está imponiendo el malestar y la violencia, la sinrazón, las ganas de aniquilar y no de convivir.

La situación es grave. Límite y casi irreversible y se palma en los ámbitos internacionales y nacionales, pero también y muy dolorosamente, en los individuales y personales. Los llamados de la ONU a la convivencia en paz no deberían ser tomados como los llamados a misa o a la mesa, donde cada quien sabe si los atiende o no. Este llamado a la convivencia en paz, al compromiso con el bienestar y la democracia, deber ser atendido con toda energía y convicción: aquí y ahora, sin dilación ni reparo, por todas y todos.

El malestar que produce la pobreza, la desigualdad, la marginación y exclusión, significado del maltrato de las personas y las comunidades, pero también el malestar de la intolerancia, el abuso de autoridad, la ilegalidad, la corrupción y la impunidad, como expresión del maltrato a las instituciones y el entendimiento democrático, están poniendo en serio riesgo no solo la convivencia sino la vivencia misma de nuestras sociedades. Las guerras en Ucrania o Siria y las intolerancias en Nicaragua o México son expresión de ese mismo malestar en el que anida la violencia y la destrucción. No es broma, es urgencia.

Por eso vale la pena insistir una y otra vez y hacer uso del eco que implica un Día Internacional como éste: es momento de dejarnos de excusas y emprender decididamente el bienestar de las personas y comunidades como la única forma de lograr, de construir, la paz. Aquella que, a su vez, lleva a la convivencia civilizatoria: la que nos permite con-vivir y con-vivir bien y de buenas con lo diverso, lo diferente, la otredad de Octavio Paz en la circunstancia de Ortega y Gasset. Es la única vía que nos permite construir la convivencia en paz y lograr la paz de la convivencia.

* Carlos González Martínez (@CGMXRedes) es investigador del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset de España en México.

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