De “nosotras” a “nosotres”
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Nosotrxs es el lugar en donde todxs resolvemos lo que unx no puede. Nos concentramos en la iguald... Nosotrxs es el lugar en donde todxs resolvemos lo que unx no puede. Nos concentramos en la igualdad derivada de los derechos sociales y en el combate a la corrupción, a través de las leyes que protegen la distribución equitativa, el uso transparente y la aplicación honesta de los recursos públicos. Nuestra columna concentrará la atención en reportar, analizar o llamar a la acción en casos donde existan patrones de vulneración de derechos (como el desabasto de medicamentos o el acceso a la seguridad social para las trabajadoras del hogar). La intención del espacio es debatir y proponer acciones políticas desde la sociedad civil organizada, basados en evidencia. Twitter: @NosotrxsMx (Leer más)
De “nosotras” a “nosotres”
De cara a este 8 de marzo, Día de la Mujer, bienvenidas a marchar a todas las mujeres (cis, trans, y quimeras) así como todes quienes luchan por erradicar la violencia, la desigualdad y la discriminación.
Por Marta Lamas
7 de marzo, 2022
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Las mujeres están movilizadas como nunca antes, y el feminismo ha sido una vía para encauzar sus reclamos por las distintas formas de exclusión, subordinación y violencia que viven. Y aunque todas las personas que nos asumimos feministas compartimos el impulso ético de la justicia social, a veces parece que algunas no forman parte del movimiento. ¿Por qué?

Un movimiento, según Rossana Rossanda, “es algo más y algo menos que un partido. Movimiento es una cultura, un quehacer de masas que se consolida dentro de la sociedad, la atraviesa y cambia su fisonomía, aún la institucional. No tiene los límites, ni las reglas ni la jerarquía del partido. Movimiento es un impulso, una oleada, una marea”.  Lo que vemos hoy en las calles de México son olas moradas y verdes que expresan la lucha contra la violencia y a favor de la libertad sexual y la legalización del aborto. Estas movilizaciones, que sobre todo han generado un sentido de pertenencia entre mujeres muy jóvenes, se caracterizan no solo por compartir ciertos objetivos y formular nuevas demandas, sino también por ciertas posturas controvertidas, que polarizan, y vale la pena reflexionar sobre ello.

Uno de los conflictos actuales es la disputa acerca de quién es “una verdadera mujer”. En el panorama actual del feminismo mexicano, hay feministas que reivindican que la condición de “mujer” radica en el sexo (tener útero) y no en el género (asumirse mujer), y rechazan a las mujeres trans. Este rechazo/exclusión proviene de un paradigma difícilmente sostenible a la luz de la ciencia: el de creer que existe una “esencia” biológica como mujer o como hombre. Obvio que existe una materialidad distinta en las anatomías de las hembras y los machos humanos, pero nacer con determinados cromosomas no es lo que nos hace asumirnos como “mujer” o como “hombre”, sino una compleja dinámica psíquica.

Sentirse “mujer” u “hombre” no está determinado por el sexo, aunque indudablemente ese elemento tiene un peso considerable, sino por la elaboración de la diferencia sexual que cada ser humano hace en su psiquismo. Todas las identidades, todas sin excepción, son resultado de procesos psíquicos con muchos componentes inconscientes. Quienes alegan que “lo natural” es que las hembras se sientan mujeres y los machos, hombres, se resisten a aceptar una realidad cada vez más pública y evidente: hembras humanas que viven como hombres, y machos biológicos, que lo hacen como mujeres. El conocimiento sobre la condición humana hace que resulte anacrónico hablar de “lo natural”, y lo que está en juego es mucho más que un desacuerdo conceptual: es un asunto clave de la lucha política concreta.

Hoy vemos a feministas que no conceptualizan la transexualidad como una variación psíquica, sino como una usurpación de identidad, y se indignan porque esos “hombres que se disfrazan de mujeres” están ocupando espacios y desbancando a las “verdaderas” mujeres. Así han construido una narrativa acerca de lo que llaman el “borramiento de las mujeres”.  También hay quienes generalizan incidentes aislados de hombres que se han hecho pasar por mujeres para cometer delitos, y utilizan esas escasas pero notorias acciones para alimentar el rechazo, incluso el miedo, lo que ha derivado en discriminación y/o exclusión de las mujeres trans.

Afortunadamente, varias tendencias feministas comparten un pensamiento anti-esencialista que pone el énfasis de la identidad en la construcción psíquica del género, o sea, en la subjetividad. De esta forma se visualiza el peso inmenso que tiene el orden simbólico en la construcción inconsciente de la identidad. Todas las identidades están atravesadas por los procesos de subjetivación que generan las representaciones de la cultura, y nuestra cultura ofrece a los seres humanos dos modelos con los cuales identificarse -“mujer” y “hombre”- asociados a la asimetría sexual de hembras y machos. Ante esas figuras cada ser humano va a realizar su propio proceso identificatorio, sin por eso renunciar a su condición humana.  De ahí que, independientemente de la identidad particular que se asuma, todas las personas deberíamos tener los mismos derechos humanos y ninguna persona tendría por qué ser discriminada y, mucho menos, agredida.

En la actualidad esta perspectiva incluyente se expresa también en el lenguaje. A principios de los años setenta, las feministas de la segunda ola que nos referíamos a nosotras mismas como “nosotros”, al tener internalizada esa regla del español por la que el masculino engloba a las mujeres, empezamos a esforzarnos en decir nosotras. Luego, en los noventa, apareció la “x”, cuyo objetivo era señalar la inclusión igualitaria de las personas con identidades disidentes de la norma: NOSOTRXS. Aunque yo empecé a escribir con la “x” – lxs compañerxs- se me complicaba pronunciarla y me cambié a usar la “e”: les compañeres. En mis clases en la UNAM casi todes mis alumnes hablan con la “e”, y hoy que participo en un movimiento ciudadano llamado “NOSOTRXS”, lo verbalizo con “E”: NOSOTRES.

De cara a este 8 de marzo, Día de la Mujer, ¡bienvenidas a marchar a todas las mujeres (cis, trans, y quimeras) así como todes quienes luchan por erradicar la violencia, la desigualdad y la discriminación! Pero, sobre todo, no solo hay que congratularse de que les feministas estemos en todas partes difundiendo nuestro anhelo de construir una dinámica política diferente, que incluya a todes les seres humanes, sino que es indispensable difundir también el conocimiento acerca de cómo se construye la identidad, para así combatir la exclusión de les diferentes.

* Marta Lamas es integrante del Consejo Asesor de Nosotrxs (@NosotrxsMX).

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