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Hablando de suicidio… ¿pero a qué costo?
Es importante colocar, por encima de cualquier cifra o probabilidad, la experiencia de cada una de las personas que han pensado, planeado, intentado e incluso consumado un intento de suicidio.
Por Claudia Machuca
5 de septiembre, 2022
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El suicidio jamás se reunió con la colectividad y para ser sinceros, a la colectividad jamás le interesó el suicidio; hasta hoy.

¿Es posible hablar de personas organizadas y de un fenómeno tan complejo como el suicidio en una sociedad donde prevalece el estigma, la apatía y la poca participación ciudadana?

Cada año, al iniciar septiembre, diversas organizaciones civiles, instancias de gobierno, incluso marcas comerciales e influencers empiezan a prepararse para lanzar campañas para la prevención del suicidio; bombardean de estadísticas, diagnósticos y probabilidades, pero ¿y las personas?

Cuando hablamos de suicidio hablamos de un acto en el cual una persona de manera voluntaria decide terminar su vida (Leenaars, 1999), pero también hablamos de personas con historias y contextos difíciles intentando evitar y escapar de un malestar intenso que pareciera nunca terminar. Entre tantos trastornos mentales y probabilidades de sufrirlos en el mundo actual, olvidamos que el dolor y la tristeza se pueden compartir y que expresar lo que sentimos nos acerca, nos hace vulnerables y personas plenas.

Es importante colocar, por encima de cualquier cifra o probabilidad, la experiencia de cada una de las personas que han pensado, planeado, intentado e incluso consumado un intento de suicidio. Hablar de suicidio sin hablar de colectividad nos pone en riesgo, pues no hay nada más inhumano que no darle valor a lo que en común tenemos, lo que sentimos. Cuando encontramos y compartimos la alegría, el dolor, el éxito y el enojo, se vuelve esperanzador darse cuenta de que, independientemente de lo que pudiéramos llegar a sentir, lo estamos conteniendo, reflexionando y solucionando en colectivo.

La prevención del suicidio solo se podrá lograr desde una colectividad, reconociendo que hay emociones que podemos compartir y responsabilidades que debemos de tomar. Por lo tanto, las autoridades e instancias de salud deben ofrecer los recursos necesarios: desde las estrategias de prevención, atención y de tratamiento para el suicidio, hasta políticas públicas aplicables para cada uno de los contextos en el que las personas se encuentren.

Hablar del suicidio desde una perspectiva social es darnos cuenta que no todas las personas con ideación suicida contarán con personas organizadas para depositar lo que sienten y piensan, por lo que replantear el enfoque en el que intervenimos en salud mental es indispensable para contar con mejores espacios para el alcance de todas y todos.

Seguir implementando estrategias individualistas a un fenómeno tan complejo como el suicidio es seguir otorgándoles a las personas la responsabilidad de problemáticas estructurales que no les corresponden. Exigir nuestros derechos mientras nos acompañamos en el proceso puede ser la estrategia ideal para poder transformar el país en el que queremos vivir.

La vulnerabilidad es una oportunidad de conectar con personas cada vez más desconectadas, construyendo espacios que permiten validar y construir, aceptando que por más estrategias que implementemos hay opresiones que solo se resuelven mediante la exigencia de derechos y la lucha por el acceso a una mejor calidad de vida para todas y todos.

Prevenir el suicidio es un trabajo colectivo, sin embargo, hablar de política también es necesario y obligatorio, pues en ella se organizan y gestionan los recursos que de manera directa forman parte de los factores de riesgo cuando estos no se gestionan de manera correcta; la economía, el acceso a la educación, la violencia y los servicios médicos deficientes forman parte de una mala gestión política que afectan todos los días a las personas.

La exigencia de derechos en temas de Salud Mental empieza creando consciencia de que la Salud Mental es un derecho al que todos deberíamos de tener acceso y que existen mitos y estigmas que impiden que sea vista como tal; sin embargo, eso no inhibe la deuda histórica que tienen las autoridades de brindar estrategias adecuadas y hacerlo realidad.

Preguntémonos si en realidad estamos dispuestas y dispuestos a organizarnos para hablar desde la vulnerabilidad sobre el suicidio y exigir de manera directa a nuestras autoridades sobre el cumplimiento de cada una de las propuestas planteadas en materia de salud mental.

* Claudia Machuca (@claudiamachuca_) es cofundadora del colectivo X Salud Mental (@xsaludmentalmx)  y egresada del Programa LID de Nosotrxs (@NosotrxsMX).

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