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Nosotrxs es el lugar en donde todxs resolvemos lo que unx no puede. Nos concentramos en la iguald... Nosotrxs es el lugar en donde todxs resolvemos lo que unx no puede. Nos concentramos en la igualdad derivada de los derechos sociales y en el combate a la corrupción, a través de las leyes que protegen la distribución equitativa, el uso transparente y la aplicación honesta de los recursos públicos. Nuestra columna concentrará la atención en reportar, analizar o llamar a la acción en casos donde existan patrones de vulneración de derechos (como el desabasto de medicamentos o el acceso a la seguridad social para las trabajadoras del hogar). La intención del espacio es debatir y proponer acciones políticas desde la sociedad civil organizada, basados en evidencia. Twitter: @NosotrxsMx (Leer más)
La agenda viva del trabajo en el hogar
El 30 de septiembre de este año termina el programa piloto y, a partir de esa fecha, el legislativo –a propuesta del IMSS– tendrá seis meses para hacer el diseño obligatorio de inscripción a la seguridad social de trabajadores y trabajadoras del hogar.
Por Luis F. Fernández
25 de febrero, 2020
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Mientras escribo estas líneas no dejo de pensar en Fátima. Tenía 7 años. Qué tanto está mal en nuestra sociedad para que tal nivel de violencia exista. Justicia para ella y para todas.

La desigualdad duele. Duele más cuando por nuestras características físicas o socioeconómicas se nos niega el ejercicio de algún derecho. Una de cada cuatro personas en México considera que se le negó el ejercicio de algún derecho en los últimos cinco años. Sí, leyó bien, una de cada cuatro personas cuyos derechos fueron negados por su tono de piel, manera de hablar, peso, estatura, forma de vestir, clase social, creencias religiosas, sexo, edad o por su orientación sexual. Ése fue uno de los resultados más alarmantes de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) de 2017 que presentó el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) en alianza con otras instituciones.

Ese no fue el dato más doloroso que nos espetó la encuesta. La ENADIS arrojó también que al 39.1% de las trabajadoras del hogar en el país se les negó al menos uno de los siguientes derechos: la atención médica o medicamentos; la atención o servicios en alguna oficina de gobierno; la entrada o permanencia en algún negocio, centro comercial o banco; recibir apoyos de programas sociales; la posibilidad de estudiar o seguir estudiando; la oportunidad de trabajar u obtener un ascenso; algún crédito de vivienda, préstamo o tarjeta. El 57.1% de las trabajadoras del hogar opinó que sus derechos se respetan poco o nada en el país, y el 87.7% aseguró no contar con prestación laboral alguna (aguinaldo, vacaciones, seguro médico o social).

Esta desigualdad, combinada con una discriminación profunda, una precarización laboral y con un 91.8% de la población que reconoce el trabajo en el hogar como un empleo poco valorado, es la que nos movió a cambiar esta realidad. En agosto de 2017, Nosotrxs convocó a trabajadoras del hogar e instituciones con varios años de lucha para construir una estrategia de acción colectiva que nos permitiera alcanzar el reconocimiento pleno de sus derechos laborales. La aspiración más grande: el reconocimiento del derecho a la seguridad social y la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que elevaría a rango constitucional los derechos laborales para las trabajadoras del hogar. A esa primera reunión asistieron nuestra incansable luchadora social Marcelina Bautista, en representación de CACEH y de las colegiadas del SINACTRAHO; Inés González de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung; Aram Barra, integrante de la Comisión Ejecutiva de Nosotrxs; Andrea Santiago, cofundadora de Nosotrxs y quien coordinaría más adelante la agenda, y quien escribe estas líneas.

Fue el cimiento de una colaboración que creció y que semanas y meses más tarde sumaría a otras organizaciones como Hogar Justo Hogar, que lucha desde la organización de empleadores responsables por los derechos de las trabajadoras del hogar; a organizaciones con una larga trayectoria en el tema como el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB), WIEGO o Fondo Semillas, así como instituciones como CONAPRED, organismos filantrópicos como Nacional Monte de Piedad y organismos internacionales como ONU Mujeres y la OIT. Rápidamente nos encontramos, fijamos agendas en común, acordamos algunas metas estratégicas e iniciamos un camino largo de colaboración que nos ha dejado grandes victorias colectivas, mucho cariño y, sobre todo, una red de exigencia colectiva de derechos inigualable en México.

El trabajo se diversificó y sumamos esfuerzos. Los siguientes dos años, mientras una parte del grupo impulsó la extraordinaria campaña #EmpleoJustoEnCasa para que empleadores promovieran y reconocieran los derechos laborales de las trabajadoras del hogar, desde Nosotrxs y CACEH construimos la comunidad virtual más grande de trabajadoras del hogar en México que hoy suma a más de 30 mil trabajadoras del hogar: Mi Trabajo Cuenta. En colectivo, más distintas personas que se sumaron -académicas extraordinarias como Mary Goldsmith y Marta Cebollada- y en conjunto con la entonces Presidenta de CONAPRED, Alexandra Haas Paciuc, y el Coordinador Nacional de Nosotrxs, Mauricio Merino Huerta, impulsamos durante varios años y, con mayor fuerza, en 2017 y 2018 la ratificación del Convenio 189. Acudimos a muchas reuniones con tomadores de decisión: desde subsecretarios de la Cancillería, funcionarios del IMSS, de la Secretaría del Trabajo o de la Secretaría de Hacienda, hasta la reunión con el Jefe de Oficina de la Presidencia de la República, aún del entonces presidente Enrique Peña Nieto. Todas estas reuniones estuvieron llenas de buenas intenciones, pero la voluntad política brilló por su ausencia.

Nada prosperaba. La entonces subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio, argumentaba en contra por “insuficiencia presupuestal”; el Instituto Mexicano del Seguro Social dejó la responsabilidad en Hacienda y la esperanza de que ratificaran el Convenio 189 antes de que terminara su sexenio desapareció por completo. La fortuna llegaría por el Poder Judicial, ya que la segunda semana de octubre de 2018 la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvería un caso sobre la relación entre el trabajo en el hogar y la seguridad social, de una trabajadora que duró más de 50 años trabajando con la misma familia sin prestación laboral alguna y que, al momento de despedirla, quedó en el desamparo total y pidió su liquidación por los años trabajados y la protección social de los años que pasó trabajando.

Cuento la siguiente anécdota por su relevancia y porque cuando los valores encuentran la convicción por construir una sociedad de derechos y el arrojo, no hay obstáculo que pueda con una lucha colectiva. CONAPRED tomó la decisión en septiembre de 2017 de presentar una opinión sobre dicha sentencia, que estaba pública en la página de la SCJN. CONAPRED se expresó en favor del reconocimiento pleno a los derechos laborales consagrados en la Constitución para cualquier trabajador. Días después la SCJN publicó el proyecto de sentencia resolviendo en contra de la trabajadora del hogar y con la posibilidad de dejar un precedente discriminatorio y una violación explícita al derecho humano a la seguridad social tutelado por el artículo 123. CONAPRED, ante el riesgo por las implicaciones sociales, el antecedente discriminatorio y la relevancia para terminar con la desigualdad estructural de tantos años, conversó con distintas organizaciones al respecto. Desde Nosotrxs decidimos, en coordinación con integrantes del movimiento y en conjunto con el colectivo, iniciar una campaña contundente en contra de dicho proyecto de sentencia. Publicamos una serie de textos de nuestros cofundadores: de Melissa Ayala en Nexos, de Mauricio Merino y de Jesús Rodríguez Zepeda en el Universal, de Andrea Santiago en Animal Político y en el Sol de México; además de una serie de entrevistas en diversos espacios con mucha fuerza y campañas en redes sociales. Ante la presión pública, el ministro a cargo del proyecto de la sentencia, bajó el proyecto y propuso una redacción nueva.

Siguieron casi dos meses de silencio. Como movimiento festejamos, pero no cantamos victoria. No sabríamos cómo vendría el nuevo proyecto. La sorpresa nos encontró cuando el 4 de diciembre de 2018, a cuatro días de haber tomado protesta Andrés Manuel López Obrador, el ministro publicó su nuevo proyecto de sentencia: uno de los proyectos más progresistas en la historia de la Corte. No sólo reconocía el derecho a la seguridad social para las trabajadoras del hogar, sino que pedía al poder Legislativo corregir las leyes discriminatorias de Trabajo y de Seguridad Social, y pedía también al Ejecutivo diseñar un programa piloto que pusiera en marcha durante 18 meses para después hacerlo obligatorio. Tanto el Legislativo como el Ejecutivo acataron. Fue una de las victorias más grandes del colectivo y nos llenó de orgullo como movimiento. Tras el éxito, vino una coyuntura adicional que amplificó la victoria a niveles inesperados: se estrenó ROMA a finales de noviembre y pocas semanas después Alfonso Cuarón se sumó a la agenda.

Nosotrxs y el colectivo no se frenaron ahí: avanzamos en bola con el proceso de integración de las leyes, con la apertura y colaboración muy estrecha de Patricia Mercado, de Xóchitl Gálvez, de Alejandra Lagunes, de Martí Batrés y de otras y otros senadores que impulsaron las reformas con fuerza. Integramos grupos de trabajo y acompañamos el proceso legislativo tan cerca como nos fue posible. La reforma a las leyes de Trabajo y de Seguridad Social sin duda fue otra victoria colectiva, que ahora sumaba a legisladores y legisladoras al colectivo. El paso siguiente era y sigue siendo el más importante: ya que el derecho está reconocido en la legislación, debemos garantizar su ejercicio pleno y, en este caso, asegurar el mayor número de inscripciones posibles a la seguridad social. Así, inició el acercamiento a las instituciones del Ejecutivo: a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y al IMSS, no sólo para contribuir con el diseño al programa piloto sino para acompañar y sumar esfuerzos en las estrategias y esfuerzos de comunicación que implican la implementación de una política pública que debe llegar a 2.4 millones de trabajadoras del hogar en el país.

2019 fue un año de mucha construcción colectiva y de afrontar cambios institucionales en el IMSS que significaron curvas de aprendizaje institucional para entender cómo funcionaría la prueba piloto y qué cambios debería tener. La conversación que siguió entre funcionarias e integrantes del colectivo fue la ratificación pendiente del Convenio 189, la meta más ambiciosa del colectivo. Sumado a la agenda pública, Cuarón y su equipo, a través de Emilio Lezama, ofrecieron un spot como donación para impulsar la inscripción de trabajadoras el hogar. Entregaron un spot extraordinario hacia finales del año que el Presidente presentó públicamente el 5 de diciembre acompañado de Marcelina Bautista. Ese mismo día, y en respuesta a la presión colectiva y al reconocimiento de décadas de lucha de las trabajadoras del hogar, se informó sobre la ratificación del Convenio 189 que elevaría a rango constitucional los derechos laborales y humanos de las trabajadoras del hogar.

La euforia invadió al colectivo. Festejamos en bola. No lo podíamos creer. Lloramos un poco y nos dimos unos días para acuerparnos de nuevo. El reto seguía ahí: ¿cómo incentivar e incrementar la inscripción de trabajadoras del hogar a la seguridad social? Después de campañas intensas y mucho esfuerzo, se han registrado poco más de 15 mil trabajadoras del hogar. ¿Qué hacer? Para construir soluciones en colectivo, después de una serie de conversaciones sobre los esfuerzos desperdigados y duplicados en el país, entre Nosotrxs y el IMSS decidimos convocar a una mesa interinstitucional que permitiera identificar los proyectos en marcha de distintas instituciones públicas y organizaciones nacionales e internacionales, con el fin de alinear esfuerzos en una sola dirección: incrementar el número de trabajadoras del hogar inscritas a la seguridad social.

Hoy esta mesa se reúne una vez al mes con el fin de revisar, actualizar y proponer estrategias de acción colectiva para lograr dicho objetivo. La integran funcionarios del IMSS, de la STPS, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, de CONAPRED, de la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México, así como los organismos internacionales ONU Mujeres y la OIT, el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar, Nacional Monte de Piedad, y las organizaciones Hogar Justo Hogar, el ILSB, Fondo Semillas y Nosotrxs. El 30 de septiembre de este año termina el programa piloto y, a partir de esa fecha, el legislativo –a propuesta del IMSS– tendrá seis meses para hacer el diseño obligatorio de inscripción a la seguridad social de trabajadores y trabajadoras del hogar. Aquel 87.7% de las trabajadoras que no contaba con ninguna prestación laboral ahora sólo podrá reducirse. Espero que la próxima ENADIS, antes de que termine el sexenio, refleje uno de los cambios estructurales más importantes de las últimas décadas en contra de la desigualdad.

Nuestro reconocimiento pleno al compromiso con la agenda de Zoé Robledo, director general del IMSS, y de su equipo: Norma Gabriela López Castañeda, directora de Incorporación y Recaudación; David Razú, director de Vinculación Institucional y Evaluación de Delegaciones; Álvaro Velarca, coordinador de Seguimiento Interinstitucional e Internacional; de Antonio Attolini, coordinador Técnico de Vinculación Internacional; de Adriana Pedroza, coordinadora de Afiliación; y, sobre todo, de Rocío Ruiz del equipo de Seguimiento que ha hecho posible la convocatoria y el trabajo en colectivo con el IMSS.

Por lo pronto, nos mantenemos organizadas y en exigencia colectiva.

 ¡#EnBola es posible!

* Luis F. Fernández (@luisffernandez) es Director Ejecutivo de @NosotrxsMx.

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