Hay de izquierdas a “izquierdas”
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Por Jacobo Dayán
Jacobo Dayán es especialista en Derecho Penal Internacional, Justicia Transicional y Derechos Hu... Jacobo Dayán es especialista en Derecho Penal Internacional, Justicia Transicional y Derechos Humanos. Se desarrolla como docente, investigador, conferencista, activista, analista, columnista y consultor tanto en México como en el extranjero. (Leer más)
Hay de izquierdas a “izquierdas”
AMLO y Morena se han congratulado con la llegada de Gustavo Petro al poder, porque piensan que hay afinidades en sus proyectos. Es evidente que no. La versión mexicana es militarista, autoritaria y sin compromiso con la verdad, la justicia, la pluralidad y una vida democrática sana.
Por Jacobo Dayán
3 de agosto, 2022
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En campaña AMLO se presentó con una agenda propia de la izquierda. Entre sus compromisos se encontraban implementar una agenda de justicia transicional, abatir la impunidad, abrirse a la cooperación internacional en materia de verdad y justicia, regresar a los militares a sus cuarteles y fortalecer las policías civiles, entre otras.

Ni siquiera había tomado posesión cuando anunció la guardia nacional militarizada. A una semana como presidente, la Secretaría de Gobernación confirmó que en lugar de una agenda profunda de justicia transicional a la que se habían comprometido y trabajado junto con sociedad civil durante la transición, solo se crearía un mecanismo para el caso Ayotzinapa, abandonando el resto de cientos de miles de víctimas. Conforme avanzó el sexenio avanzó preocupantemente la participación de militares en seguridad y otras actividades propiamente civiles en una democracia. Nada de esto era a lo que se había comprometido en campaña ni mucho menos parte de una agenda de izquierda democrática y progresista.

Todo esto fácilmente contrasta con la llegada de la izquierda a gobernar en Colombia. Entre las primeras designaciones anunciadas por Gustavo Petro está la de Iván Velásquez como futuro ministro de Defensa. No solo se trata de un civil al frente de las fuerzas armadas, sino que el muy alto perfil de Velásquez muestra las intenciones del nombramiento. Ha sido investigador del paramilitarismo, fiscal, magistrado auxiliar de la Corte Suprema y estuvo al frente de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala. Entre las primeras decisiones que se han tomado en Colombia es la salida de la policía del Ministerio de Defensa. Con esto se pretende que la policía asuma su “naturaleza civil, verdaderamente civil, la defensa de los derechos fundamentales y la garantía de la convivencia”. A todo esto habría que añadir que desde hace años Colombia se encuentra en un proceso de justicia transicional en el que destacan dos mecanismos extraordinarios de verdad y justicia: una Comisión de la Verdad independiente y la Jurisdicción Especial para la Paz. Ayer Ernesto López Portillo escribió al respecto.

En entrevista (Primera entrevista de Iván Velásquez: “La salida de la Policía del Ministerio de Defensa es una decisión tomada” | Cambio Colombia), Velásquez ha dicho que se debe “evitar que la corrupción se esconda debajo de la etiqueta de seguridad nacional”, que “no habrá tolerancia ni con la corrupción, ni con la violación de derechos humanos”, “lo que se pretende es profundizar la democracia y que se puedan tener todas las discusiones políticas”.

Por su parte, AMLO se ha negado a un proceso de justicia transicional serio mostrando su rechazo a perder el control de la verdad y la justicia. Ha militarizado a la policía y ahora propone adscribir la Guardia Nacional a la Sedena. Una izquierda progresista nombraría a un civil al frente de las fuerzas armadas, nada más lejos para el actual gobierno que nombra militares en cargos civiles.

En México la opacidad de las fuerzas armadas es total y el eufemismo de “seguridad nacional” es utilizado hasta para obras civiles. Entre las mentiras reiteradas de AMLO se encuentra la de “se acabó la corrupción”, “no hay impunidad” y “no hay violaciones a derechos humanos”. La evidencia es contundente, todas estas afirmaciones son falsas. Adicionalmente, la presidencia entiende la discusión política como descalificación, se asume como la encarnación de la voluntad popular y su movimiento como el único “legítimo”.

AMLO y Morena se han congratulado con la llegada de Petro al poder. Lo hacen porque piensan que hay afinidades en sus proyectos. Es evidente que no. Hay de izquierdas a “izquierdas”. La versión mexicana es militarista, autoritaria y sin compromiso con la verdad, la justicia, la pluralidad y una vida democrática sana.

@dayan_jacobo

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