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Por Jacobo Dayán
Jacobo Dayán es especialista en Derecho Penal Internacional, Justicia Transicional y Derechos Hu... Jacobo Dayán es especialista en Derecho Penal Internacional, Justicia Transicional y Derechos Humanos. Se desarrolla como docente, investigador, conferencista, activista, analista, columnista y consultor tanto en México como en el extranjero. (Leer más)
México apuesta por la impunidad y el olvido
La clase política mexicana, de todos los partidos, se ha negado a la implementación de un sistema integral de verdad, justicia, búsqueda, reparación y no repetición. Continuamos apostando a resolver lo extraordinario con instituciones ordinarias.
Por Jacobo Dayán
4 de mayo, 2021
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Pasamos de una Fiscalía General de la República omisa a una abiertamente controlada por intereses políticos. Ni la entonces PGR ni la actual FGR han tenido entre sus prioridades la justicia, siempre se privilegia una estructura vertical alineada con lógica política. La reciente aprobación de la Ley Orgánica de la FGR eliminó, entre muchas cosas, la posibilidad de analizar fenómenos. Es más cómodo y es más fácil simular cuando la lógica es la del caso a caso. Se pueden dar “golpes mediáticos” pero nunca desmantelar redes de protección política, redes de corrupción y redes criminales. Pretenden crear una narrativa en la que el caso emblemático es todo el fenómeno.

Ante el desbordamiento de decenas de miles de casos de ejecuciones, desapariciones y tortura en las fiscalías resulta perverso pensar que la lógica del caso abatirá la impunidad. Estamos ante violencia y corrupción generalizada y sistemática. Ante escenarios similares, otros países, de manera responsable, han decidido la implementación de mecanismos extraordinarios de verdad y justicia que aborden los fenómenos.

Por ejemplo, en Colombia, a partir de los acuerdos de paz, se creó el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, compuesto por una Comisión de la Verdad, una unidad de búsqueda de personas desaparecidas y un mecanismo extraordinario de justicia: la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

La JEP ha abierto hasta hoy 7 investigaciones (fenómenos): rehenes y otras privaciones a la libertad, ejecuciones extrajudiciales presentadas como bajas en combate, victimización contra la Unión Patriótica (partido político), reclutamiento de menores y 3 situaciones de violencia territoriales.

La primera acusación de la JEP se dio hace unos meses contra antiguos líderes de las FARC. Responsabilizó a ochos miembros de esa dirigencia de crímenes de guerra y de lesa humanidad por los secuestros cometidos durante décadas. La investigación se sustenta en 21 mil casos. Asigna responsabilidad a los máximos responsables, por acción u omisión, de este brutal fenómeno y no se centra en los autores materiales de cada caso.

En un hecho histórico, hace unos días, el exsecretariado de las FARC aceptó los cargos por secuestro y crímenes de lesa humanidad. Reconocieron que lo realizaron para “financiar a la organización, lograr un intercambio humanitario, control territorial y de la población civil y en el marco de los enfrentamientos con la fuerza pública, para obtener ventaja militar”. Adicionalmente se comprometieron a colaborar para ubicar a personas desaparecidas y a “la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. Qué lejos estamos de esto en México.

Un mecanismo extraordinario trascendió el caso a caso y determinó crímenes internacionales como son los de guerra y lesa humanidad, además de que aportó una clara descripción del funcionamiento de las FARC como grupo armado y de sus políticas. En México esto hubiera requerido miles de investigaciones, que no se harán y que nunca se hubieran conectado entre sí dejando fuera el fenómeno, a sus máximos responsables, la narrativa que lo explica para poder diseñar políticas de no repetición y la colaboración de los perpetradores para búsqueda de personas desaparecidas.

La clase política mexicana, de todos los partidos, se ha negado a la implementación de un sistema integral de verdad, justicia, búsqueda, reparación y no repetición. Continuamos apostando a resolver lo extraordinario con instituciones ordinarias. Se han creado en México dos instituciones extraordinarias, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) y la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), que deben articularse con instituciones ordinarias que se niegan a operar bajo esa lógica. Es por ello que desde sociedad civil se ha insistido en la creación de una Comisión de la Verdad y un Mecanismo Extraordinario de Justicia que aborden fenómenos, trasciendan el caso a caso y puedan articularse de mejor manera con la CEAV y la CNB.

La estrategia en los últimos 3 sexenios ha sido la fuerza militar y en el actual se sumaron programas de asistencia. La violencia que vivimos alcanza umbrales de crímenes contra la humanidad y la pregunta qué debemos responder es cuánto Estado y sociedad civil requerimos. Los niveles de impunidad cercanos al absoluto no descenderán sin abordar el fenómeno, lo mismo ocurre con la corrupción sistémica.

Mientras tanto, la apuesta sigue siendo la impunidad y el olvido.

@dayan_jacobo

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