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Pacto por la Primera Infancia
Por Pacto por la Primera Infancia
El Pacto por la Primera Infancia es una iniciativa de incidencia e impacto colectivo cuya visión... El Pacto por la Primera Infancia es una iniciativa de incidencia e impacto colectivo cuya visión es hacer de México un país en el que todas las niñas y niños menores de 6 años alcancen su desarrollo pleno e integral, mediante el goce efectivo de todos sus derechos. El colectivo está integrado por más de 440 miembros en toda la República Mexicana, entre los que se encuentran organizaciones de la sociedad civil, academia, empresas e instituciones. (Leer más)
Las buenas, las malas y las peores: avances y descalabros en materia de educación inicial
Hoy mismo está en manos de la Cámara de Diputados la posibilidad de recuperar 700 millones de pesos que le fueron cortados al programa de Educación Inicial, Básica Comunitaria del CONAFE.
Por Magdalena de Luna Flores
11 de noviembre, 2020
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El cerebro de las personas aprende desde el vientre materno y nunca deja de hacerlo; pero es en los primeros años de la vida cuando se desarrollan las áreas y funcionalidades del cerebro que servirán de cimiento para todo lo que aprenderemos después, a lo largo de nuestra vida, tanto los aprendizajes en el terreno del conocimiento como los aprendizajes que modelarán nuestro carácter en términos de empatía, solidaridad, y sociabilidad. Estos son los tipos de aprendizaje que se adquieren a través de la Educación Inicial.

La buena noticia es que tenemos la evidencia que demuestra que es un periodo de gran oportunidad para la construcción de las habilidades de los nuevos mexicanos, la mala es que también es un periodo de máxima vulnerabilidad en que, si no lo hacemos o lo hacemos mal, ha huella permanecerá a lo largo de la vida de estos nuevos mexicanos.

La Educación inicial, por tanto, no debe ser pensada ni estructurada en los términos escolares que tradicionalmente asociamos con la palabra “Educación”. La educación inicial pasa por la promoción del desarrollo de las diferentes habilidades y capacidades cognitivas, motrices y socioemocionales del ser humano, que ocurre de manera acelerada en este periodo de la vida y pasa, desde luego, por la promoción del desarrollo de habilidades y capacidades de los padres, las madres y los cuidadores primarios de las niñas y niños de 0 a 3 años, para que cuenten con orientación respecto a mejores prácticas de salud, alimentación, mejores métodos de crianza y que puedan brindar oportunidades de estimulación y aprendizaje temprano para las niñas y los niños.

En México tenemos aún mucho camino por recorrer. El pasado 9 de noviembre el Instituto Nacional de Salud Pública presentó los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018 -2019. La buena noticia es que, por primera vez, presenta datos sobre el desarrollo infantil temprano. La mala noticia es que no son nada alentadores. De acuerdo a este estudio, a nivel nacional, la asistencia de niños/as de 0 a 2 años a algún programa de cuidado o educación inicial es tan solo del 9.99% y la falta de desarrollo de habilidades de crianza en los padres, madres y cuidadores resulta en que el 59% de los niños menores de 5 años son sometidos a métodos de disciplina violenta. Aunado a lo anterior, 14.2% de las niñas y los niños menores de 5 años tienen desnutrición crónica.

La buena noticia es que en México hay avances importantes para proveer de Educación inicial a las niñas y niños de 0 a 3. Por un lado, la reforma Constitucional aprobada por el Congreso en mayo de 2019 y las siguientes reformas a la Ley General de Educación modificaron el marco normativo relacionado a la educación inicial, al dotar la garantía del derecho a la educación y al aprendizaje temprano a los más de 6 millones de niños y niñas de cero a tres años que existen actualmente en el país.

En ese mismo tenor, de las buenas noticias, la Secretaría de Educación Pública ha trabajado de forma exhaustiva para desarrollar una Política Nacional de Educación Inicial que se basa en la generación de ambientes de aprendizaje enriquecidos y desafiantes, sea en centros de atención infantil, en centros comunitarios o en los hogares.

Hoy por hoy, en la Secretaría de Educación Pública existen dos programas que atienden Educación Inicial: el Programa de Educación Inicial Básica y Comunitaria del CONAFE y el programa de Expansión de la Educación Inicial. Aquí vienen las malas…

Mucha tinta ha corrido ya acerca del recorte sistemático de recursos que ha sufrido el programa de CONAFE, dedicado a dar acceso al derecho a la educación a las niñas, niños y adolescentes en situación de mayor pobreza y vulnerabilidad. Del presupuesto para 2018 al proyecto de presupuesto para el 2021 este programa ha sufrido recortes por más de 1,000 millones de pesos que representan más del 20% acumulado; algo que no se explica si el propósito de esta administración es no dejar a nadie a fuera y no dejar a nade atrás o bien, por el bien de todos, primero los pobres, que dicho sea de paso, de acuerdo con datos del CONEVAL, los pobres entre los pobres son las niñas y los niños y de éstos los más pobres son los que están en primera infancia.

Por otro lado, tenemos al Programa de Expansión de la Educación Inicial que es, hoy por hoy, la piedra angular de toda la Política Nacional de Educación Inicial ya que promueve las modalidades necesarias para cubrir a la población objetivo en diferentes circunstancias: instituciones de cuidado, modelos comunitarios, visitas domiciliarias para las familias más vulnerables y desarrolla contenidos para una verdadera universalización de la Educación Inicial en su modalidad a distancia para todas las niñas, los niños y sus padres, madres y cuidadores.

Para empezar, el problema fundamental de este programa radica en su modalidad como programa de subsidios. En sus orígenes, este programa se destinó a subsidiar los CENDIS del Movimiento Tierra y Libertad asociados con el Partido del Trabajo; su unidad responsable era la antigua oficialía mayor de SEP y sus indicadores eran de dispersión de gasto.

Desde 2017, este programa cambió sus indicadores incorporando los efectivamente relacionados con una política general de Educación Inicial y cambió su Unidad Responsable a la Dirección General de Desarrollo Curricular en donde se han diseñado e instrumentado desde ese año, acciones dirigidas a proveer contenidos especializados y capacitación para agentes de Educación Inicial en toda la república.

Finalmente, en mayo de 2019 se volvió una obligación del Estado brindar Educación Inicial Universal. El marco normativo cambió, el marco programático cambió, pero no así la modalidad del programa. ¿Por qué importa?

Bajo esta modalidad no se pueden definir reglas claras, población objetivo o mecánicas de operación que garanticen el cumplimiento del objetivo de expandir la educación inicial, ni garantiza la asignación de recursos ni la transparencia en el gasto.

En estas condiciones, este programa ha tenido que destinar en este 2020 hasta el 70% de sus recursos a los subsidios dirigidos a cubrir, en el mejor de los casos, las necesidades gasto de los CENDIS que tradicionalmente han hecho uso de los mismos, pero que presentan escasa cobertura con respecto a la población objetivo.

En datos duros, de los 800 millones que tuvo el programa en 2020, más de 500 millones fueron destinados a los CENDIS, que aplican modelos de altísimo costo, pero en beneficio de menos de 10 mil niños, cuando las poblaciones en edad de educación inicial son cerca de 6 millones. Es decir, la Política Nacional de Educación Inicial operó solo con 300 millones de pesos para la construcción de opciones educativas en favor de los otros 5, 995, 000 niñas y niños de 0 a 3 que no tienen oportunidad de ir a un CENDI.

No estamos señalando el modelo de los CENDIS, señalamos que es profundamente injusto que el 70% de los recursos del programa se destinen a 10 mil niñas y niños en estos planteles, mientras el 30% se apliquen para universalizar la oportunidad de Educación inicial para el total de los 6 millones restantes y que es profundamente retorcido que esto se lleve a cabo en la base de un partido político.

Importa señalar que los propios CENDIS han sido víctimas de la modalidad de subsidios, que por definición se fondean cuando han sido satisfechas otras prioridades. Ha habido años en los que este programa tiene recursos CERO. Por ello, una lucha histórica de los propios CENDIS es la regularización, acción que NO se soluciona con este modelo de programa.

La buena noticia es que aún es posible corregir la esquizofrenia en la que existe la Educación Inicial en México, con avances programáticos y retrocesos presupuestales.  

Hoy mismo está en manos de la Cámara de Diputados la posibilidad de recuperar 700 millones de pesos que le fueron cortados al programa de Educación Inicial, Básica Comunitaria del CONAFE. Esta propuesta fue avalada por las comisiones ordinarias de Derechos de la Niñez y de Educación y cuenta por tanto con el consenso de las fuerzas políticas ahí representadas.

Otra buena noticia es que el Dictamen que hoy se discute en la Cámara de diputados ya transfiere 200 millones de pesos del programa de Expansión de la Educación Inicial, a las previsiones salariales y económicas en el Fondo de aportaciones para nomina educativa y gasto operativo, con la etiqueta para que estos recursos se utilicen en plazas para primera infancia. Con ello inicia el proceso de regularización tan reclamado por los CENDIS y se libera al Programa de Expansión de la Educación Inicial de esta presión.

Corresponde ahora al Poder Ejecutivo, concretamente al Secretario de Educación, promover con la Secretaría de Hacienda el cambio de modalidad del Programa de Expansión de la Educación Inicial para que sea un Programa Sujeto a Reglas de Operación. Solo así, su presupuesto podrá ser asignado de forma regular por el Ejecutivo y sus reglas serán dictaminadas por CONAMER y publicadas en el Diario Oficial, su población objetivo y tipos de apoyo definirán el destino de gasto, dirigido a acciones y actores que aseguren la ampliación de la cobertura en Educación Inicial y posibiliten su progresiva universalización en todas sus modalidades.

Esto es imperante e impostergable. No hay restricción normativa ni técnica, es un tema de voluntad política. Esa es una noticia y pronto veremos si es buena o mala.

#LaNiñezImporta

* Magdalena de Luna Flores es Coordinación del Pacto por la Primera Infancia (@Pacto1aInfancia).

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