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Phronesis
Por Luis González Placencia
Luis es psicólogo de formación, sociólogo de profesión y filósofo de vocación. Los últimos... Luis es psicólogo de formación, sociólogo de profesión y filósofo de vocación. Los últimos treinta años, la vida le ha permitido construir una aproximación vivencial de los derechos humanos. Es académico, presidente fundador de ConectaDH, primer Think Tank especializado en política pública y derechos humanos en México, y Director Ejecutivo del Centro para el Desarrollo de la Justicia Internacional A. C. Actualmente es Rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Phronesis (Φρόνησις), que hace referencia en Aristóteles a la sabiduría práctica, a la comprensión necesaria para pensar y actuar para cambiar las cosas, virtud ausente en la política de hoy. (Leer más)
7JMX: reflexiones en torno al voto
Cada vez que creemos que al fin hemos tocado fondo, un nuevo escándalo de corrupción, una nueva matanza, una nueva violación a la ley por parte del Partido Verde —acompañados todos de esta sensación de desesperanza e impotencia que nos deja sentir la impunidad— demuestra que todavía queda abismo por donde caer y mucho que develar. Por eso este domingo 7 de junio, ciudadanas y ciudadanos acudirán a las urnas a manifestar su malestar anulando su voto.
Por Luis González Placencia
1 de junio, 2015
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El próximo domingo tendrán lugar las elecciones intermedias en nuestro país. En diversos estados se elegirán gobernadores, y en todo el país se renovarán los escaños de la Cámara de Diputados y de los congresos locales, así como las presidencias municipales. Alrededor de éste, que debería constituir un ejercicio ciudadano destinado a mostrar en la urnas nuestra voluntad en torno a quién queremos mandatar para que gobierne, hay fuertes debates que a muchas y muchos ciudadanos nos plantean no sólo por quién votar y por qué en caso de hacerlo, sino incluso si la opción es anular, o si de plano lo mejor es no votar.

Sobre la última posición no vale decir mucho, porque está claro que quien no vota no participa, y quien no participa pierde toda autoridad moral para exigir cuentas.

Entre los que de seguro votarán hay distinciones qué hacer. No me queda duda en torno a la inutilidad que para la democracia representa esa parte del llamado voto duro que no tiene que ver con la membresía de un partido político, sino más bien con su clientela, con frecuencia una multitud de personas para quienes votar siginifica cumplir una promesa hecha luego de recibir un beneficio que deberían tener por derecho, pero que en ausencia de las condiciones para que así sea, convierte un desayuno, una despensa, unas monedas, en la posibilidad de obtener algo concreto e inmediato, de cara a la experiencia que les dice que eso es lo que de seguro obtendrán de candidatos y candidatas, de quienes probablemente nunca más volverán a saber nada.

No juzgo esta posición que es mucho el resultado de la necesidad y poco de una decisión racional y malintencionada. Luego estarán quienes irán a votar porque saben que si llega el o la candidata que les conviene, tendrán posibidades de gozar de privilegios y prebendas, podrán presumir de que tienen amistad con el diputado, la delegada o el gobernador, y tendrán la esperanza de que ello les permita, asimismo, aprovechar para sí o para otros la posición de conecte que tal conocencia les otorga. Seguramente habrá también —deseablemente los más, pero probablemente los menos— quienes honestamente sepan o crean saber del potecial del o la candidata para incidir en la realidad actual, para transformarla, para actuar con independencia y con autonomía al servicio del bien público. No me queda duda de que entre todas y todos quienes pretenden ganar esta elección, hay hombres y mujeres que tienen un compromiso real con sus votantes y, en serio, queda esperar que esos votantes sepan vigilar a sus votados y sepan exigirles respeto por la ciudadanía que les está confiando el encargo —y también por quienes no les dieron su voto— erradicando la corrupción, el conflicto de interés y la particularización de lo público.

Pero sin duda hay otro grupo de ciudadanas y ciudadanos que asistirán este domingo a las urnas, y que harán de este ejercicio democrático una oportunidad para manifestar, anulando su voto, su malestar porque en este país, donde cada vez que creemos que al final hemos tocado fondo, un nuevo escándalo de corrupción, una nueva matanza, una nueva violación a la ley por parte del Partido Verde —acompañados todos de esta sensación de desesperanza e impotencia que nos deja sentir la impunidad— demuestra que todavía queda abismo por donde caer y mucho qué develar.

En todo caso, la magnitud del voto nulo dejará ver el tamaño del desencanto con nuestra abollada democracia, y aunque me temo que a pesar de esta importante iniciativa conoceremos en los próximos años nuevos casos de deshonestidad e incluso franca delincuencia política y de las y los políticos, será importante ocuparse para que en la elección de 2018 el voto nulo no sea una opción, para que las y los candidatos que no lo merezcan no se postulen, y para que los partidos políticos que violan la ley y fomentan el clientelismo, la instrumentalización del voto y el engaño, no tengan registro. Mucha gente esta trabajando en eso desde hace tiempo, y creo que es una responsabilidad ciudadana colaborar con esta tarea.

 

@LGlzPlacencia

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