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Phronesis
Por Luis González Placencia
Luis es psicólogo de formación, sociólogo de profesión y filósofo de vocación. Los últimos... Luis es psicólogo de formación, sociólogo de profesión y filósofo de vocación. Los últimos treinta años, la vida le ha permitido construir una aproximación vivencial de los derechos humanos. Es académico, presidente fundador de ConectaDH, primer Think Tank especializado en política pública y derechos humanos en México, y Director Ejecutivo del Centro para el Desarrollo de la Justicia Internacional A. C. Actualmente es Rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Phronesis (Φρόνησις), que hace referencia en Aristóteles a la sabiduría práctica, a la comprensión necesaria para pensar y actuar para cambiar las cosas, virtud ausente en la política de hoy. (Leer más)
Constitución: el Estado al servicio de los derechos
Por Luis González Placencia
8 de febrero, 2016
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El viernes pasado se dio a conocer al grupo de ciudadanas y ciudadanos que tendrá como propósito redactar el proyecto que propondrá el jefe de Gobierno como base para la nueva Constitución Política de la naciente Ciudad de México (CPCDMX). Sin duda, hay que reconocerle a Miguel Mancera que, por la altura moral de la mayoría de quienes lo conforman, este cuerpo redactor constituye un contrapeso necesario para equilibrar las desventajas que han quedado establecidas en la manera en la que se conformará la Asamblea Constituyente en junio próximo y donde el peso de los partidos es de un abrumador 94 %. La diversidad del grupo combina la experiencia de notables y muy reconocidos nombres, con las ganas de jóvenes activistas que, como es el caso de Lol Kin, Carlos Cruz o Aidé García, han consagrado sus vidas por las agendas que representan y que dan cuenta de la diversidad identitaria y de estilos de vida cuya armonización tendrá que garantizar la CPCDMX.

Sin embargo, esta tarea va mucho más allá de lograr sólo la inclusión de una agenda ciudadana.

El grupo redactor tiene el desafío de lograr un documento jurídicamente robusto que defina una constitución que, por una parte, facilite la incorporación permanente de derechos, garantice su permanencia y, al mismo tiempo, dificulte la inclusión de normas que los limiten. No basta, por tanto, con el diseño de una estructura constitucional con un articulado sólido, es necesario garantizar una fisiología que la haga funcional. Esta fisiología debe conectar a la CPCDMX con las normas secundarias, pero también y de modo fundamental, con los sistemas de protección nacional, regional e internacional de los derechos humanos; esta fisiología debe vitalizar la interdependencia de los poderes como garantes de una soberanía reconocida solamente a la Constitución y, en ese sentido, articular al Estado para que esté al servicio de los derechos humanos, lo que significa en concreto, estar al servicio de las y los ciudadanos. Será necesario pensar el diseño institucional para incorporar órganos de control -por ejemplo un tribunal constitucional local- que garantice esa fisiología de modo tal que no sólo la interpretación, sino la elaboración y aplicación de normas se dé siempre en un sentido que potencie los derechos y no en uno que los limite.

Un trabajo técnicamente riguroso en este punto dará perspectiva de derechos humanos a los regímenes que la constitución establezca en todas las materias que serán competencia de la CDMX, y la seguridad jurídica necesaria para procurar estabilidad política y social para los próximos cincuenta años.

Por ello, del grupo redactor -que es por ahora quien nos representa en el proceso- debemos exigir un elevado rigor técnico, una apuesta clara porque los derechos dominen la política, como garantía de que lo que logren no se venga abajo cuando el proyecto se discuta en la Asamblea Constituyente por criterios decisionistas, oportunistas, populistas o de cualquier otra índole que desafíe la estricta racionalidad que cabe a un Estado Constitucional de Derechos.

En otras palabras, así como a Miguel Mancera tocó integrar un grupo redactor con elevada solvencia moral, al grupo le toca lograr un proyecto cuyo rigor técnico sea tal que limite en lo posible la discusión política en la Asamblea Constituyente sólo a decisiones que respondan a un criterio pro derechos.

Miguel Mancera ha dicho que quiere una Constitución ejemplar y en una cuidad como la nuestra, con una sociedad civil que ha sido portadora de múltiples vanguardias, ello no puede significar otra cosa que una Constitución mejor que la mejor constitución del país, lo que significa superar, por la vía de los derechos, los límites actuales de la Constitución General de la República y sortear con inteligencia y creatividad los candados que a ésta le han puesto los criterios jurisprudenciales que en sospechosa abdicación del derecho a favor de la política, la Suprema Corte de Justicia de la Nación le ha impuesto.

 

@LGlzPlacencia

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