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Phronesis
Por Luis González Placencia
Luis es psicólogo de formación, sociólogo de profesión y filósofo de vocación. Los últimos... Luis es psicólogo de formación, sociólogo de profesión y filósofo de vocación. Los últimos treinta años, la vida le ha permitido construir una aproximación vivencial de los derechos humanos. Es académico, presidente fundador de ConectaDH, primer Think Tank especializado en política pública y derechos humanos en México, y Director Ejecutivo del Centro para el Desarrollo de la Justicia Internacional A. C. Actualmente es Rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Phronesis (Φρόνησις), que hace referencia en Aristóteles a la sabiduría práctica, a la comprensión necesaria para pensar y actuar para cambiar las cosas, virtud ausente en la política de hoy. (Leer más)
Criminalidad organizada y crony capitalism, en la banda de Möbius
¿Hay relación entre Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingan y el eje León-Guadalajara-Colima, con los fenómenos que han enriquecido a Elba Esther Gordillo, a Carlos Romero Deschamps y tantos otros funcionarios que se han aprovechado del conflicto de interés?
Por Luis González Placencia
11 de mayo, 2015
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La banda de Möbius es una figura que demuestra la continuidad de dos planos aparentemente independientes. Para saber de qué hablamos, basta con imaginar una de esas ligas anchas cuya forma natural presenta una superficie exterior, la cara de arriba digamos, independiente de la superficie interior, o cara de abajo. De hecho, si uno pasa el dedo por la parte de afuera, jamás toca la de adentro y viceversa. No obstante, si la liga se tuerce, entonces el exterior se convierte en interior y lo interior se exterioriza, tal como se ve en las imágenes que enseguida se muestran.

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En todo caso, la cuestión viene a cuento porque me la sugirió un argumento que presenté recientemente en un congreso de criminología, donde sostuve a grandes rasgos la idea de que en nuestro país la criminalidad organizada es una expresión radicalizada del modo en el que las élites mexicanas adoptaron y desarrollaron esa forma del capitalismo conocida como crony capitalism o capitalismo de cuates. Para decirlo de modo sencillo, esta metáfora pone en cuestionamiento la idea de que las economías legal e ilegal son independientes una de otra, de que no se tocan y más bien plantea que, como en el caso de la banda de Möbius, una y otra son la misma cosa.

Los escándalos recientes alrededor de las distintas formas en las que hemos visto presentarse al conflicto de interés en las relaciones aparentemente legales entre políticos y empresarios, el enriquecimiento inexplicable de personas que han acumulado fortunas en pocos años -luego de asumir liderazgos sindicales o puestos públicos-, así como los múltiples actos de corrupción que sugieren arreglos de distinta índole entre precandidatos, candidatos y funcionarios electos, permiten trazar como hipótesis una línea de continuidad que explicaría por qué, no obstante el elevado costo en vidas, desapariciones, desplazamientos, ejecuciones, detenciones, encarcelamientos y aseguramientos, el fenómeno de la criminalidad organizada no sólo no se detiene, sino que se incremente, se intensifica, se extiende y se enraíza como lo ha hecho en México en los últimos treinta años.

El hecho mismo de que los negocios criminales requieran de personas que no forman parte de los cárteles y que desarrollan funciones legales —abogados, contadores y artistas, por ejemplo— el uso de puertos y buques legales, e incluso de espacios públicos y abiertos como las calles y plazas, todo ello para mover importantes cantidades de mercancía y dinero ilegales, apoyan esta idea. En el mismo sentido habría que preguntarse por el modo y circunstancias en las que discretos capi han logrado formar parte de las nuevas élites mexicanas, ingresar a sus hijos e hijas en las escuelas más caras y de algún modo permanecer impunes.

Sin duda, la hipótesis requiere de mayor estudio, pero en ausencia de explicaciones que permitan interpretar mejor los múltiples datos y descripciones que algunos han aportado —en especial el trabajo valiente que reporteras y periodistas están haciendo en torno al tema— un cuestionamiento serio sobre la naturaleza misma de las formas en las que quienes se ubican en los centiles más altos de la sociedad mexicana han forjado sus posiciones y fortunas, bien podría ayudar a entender mejor si existen relaciones que liguen Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingan, el eje León-Guadalajara-Colima y un largo etcétera con los fenómenos que han enriquecido a Elba Esther, a Carlos Romero Deschamps y tantos otros funcionarios que se han aprovechado del conflicto de interés.

También podría aportar para entender cómo la simulación, la corrupción y la impunidad juegan como variables independientes que explican la continuidad entre lo legal y lo ilegal. De verificarse esta hipótesis, la consecuencia más radical implicaría que el único modo de enfrentar con éxito el crimen organizado dependería de la posibilidad real de desmantelar el crony capitalism mexicano. Si en cambio la hipótesis resulta falseada, igual nos ayudaría a comprender cómo y por qué es que hemos construido una sociedad tan desigual. Un gana/gana que tenemos el deber moral de explorar.

 

@LGlzPlacencia

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