¿Existe el derecho al olvido? - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Phronesis
Por Luis González Placencia
Luis es psicólogo de formación, sociólogo de profesión y filósofo de vocación. Los últimos... Luis es psicólogo de formación, sociólogo de profesión y filósofo de vocación. Los últimos treinta años, la vida le ha permitido construir una aproximación vivencial de los derechos humanos. Es académico, presidente fundador de ConectaDH, primer Think Tank especializado en política pública y derechos humanos en México, y Director Ejecutivo del Centro para el Desarrollo de la Justicia Internacional A. C. Actualmente es Rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Phronesis (Φρόνησις), que hace referencia en Aristóteles a la sabiduría práctica, a la comprensión necesaria para pensar y actuar para cambiar las cosas, virtud ausente en la política de hoy. (Leer más)
¿Existe el derecho al olvido?
Que un personaje como Humberto Moreira pretenda que olvidemos y que no se dañe su imagen con opiniones que lo juzgan como servidor público resulta cínico de su parte.
Por Luis González Placencia
26 de julio, 2016
Comparte

En algunos países se ha planteado esta cuestión. Particularmente en un contexto en el que la World Wide Web ha transformado los alcances de la información a la que puede acceder el público, muchos quisieran que se olvidaran las fotos, los videos, las noticias y los relatos que en general dañan la propia imagen. Muchos deben ser quienes se arrepienten de haber subido a la red información que les exhibe por culpa de un click inoportuno o un momento de inconsciencia; para estos casos, más que un derecho al olvido, las redes han puesto a disposición de sus usuarios mecanismos de rectificación que ofrecen la posibilidad de no autoexhibirse.

Sin embargo, el tema se ha hecho relevante porque quienes apelan al derecho al olvido argumentan que la protección de la propia imagen debe considerar un mecanismo para retirar de la red información que, subida por medios de comunicación masiva, les produce algún tipo de daño. De hecho, se sabe ahora que hay empresas que ponen a disposición del público que se considera afectado, servicios para limpiar la propia imagen identificando y eliminando de internet cualquier información que sobre su persona estos usuarios consideren dañina.

Desde luego, hay casos y casos. Por una parte, están los que se refieren a personas que han sido injustamente afectadas, normalmente por abusos de autoridad que crean ficciones que los medios reproducen acríticamente como verdades, sin tener en cuenta el daño ulterior que pueden producir. Entre estos casos están los de quienes han sido presentados ante los medios de comunicación como delincuentes sin haber ido antes a juicio y que a la postre resultan absueltos; también entran aquí los casos en los que la exposición mediática tiene efectos de castigo, accesorio ilegítimo, para quien comete una infracción menor, como ocurrió con los videos que un funcionario de la delegación Miguel Hidalgo hace no mucho tiempo solía subir a las redes, además de arrestar o multar a las personas infractoras. En ambas situaciones, eliminar la información que con estos motivos se encuentre en la red forma parte, no de un derecho al olvido, sino de su derecho a la reparación de un daño que ha sido causado por una autoridad.

Sin embargo, muy distinto es el caso de un funcionario público que pretende que de la red se elimine todo rastro de información que los medios de comunicación den a conocer con motivo de su desempeño como tal. En este caso, las fotos, los videos, las opiniones, los relatos, las notas y todo lo que de tal persona hubiera en internet, así como en los medios impresos, forma parte, no de su derecho a la imagen, sino del derecho de la ciudadanía a estar informado de lo que los empleados públicos hacen con los recursos, también públicos, de los que disponen para el desempeño de su función. Si lo que los medios reportan es o no cierto toca juzgarlo al público, porque el derecho a acceder a esa información, a no tomarla en cuenta e incluso la decisión de olvidarla, corresponde únicamente a las ciudadanas y ciudadanos a las que dicha información está dirigida. Nadie puede argumentar un derecho a que se olviden sus actos negativos, especialmente si se trata de actos derivados del servicio público, en cuyo caso, ni siquiera pretender hacerlo es éticamente admisible. Es justo la relevancia pública de lo que hace un funcionario lo que exige transparencia y lo que convierte en deber de los medios su publicidad.

Humberto Moreira. // Foto: Cuartoscuro.

Humberto Moreira. // Foto: Cuartoscuro.

Por estas razones, que un personaje como Humberto Moreira pretenda que olvidemos y que no se dañe su imagen con opiniones que lo juzgan como servidor público resulta cínico de su parte. Más bien al contrario, si tenemos en cuenta que el olvido es una forma de perdón, en este país tenemos que obligarnos a recordar, a tener presentes los agravios, la corrupción y los hechos criminales de una clase política a la que sólo olvidaremos cuando haya dejado de ser impune; y no, por cierto, porque la hayamos perdonado, sino simplemente porque entonces ya no valdrá la pena recordarla.

 

@LGlzPlacencia

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.