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Plata o Plomo
Por Alejandro Hope
Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedi... Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedios. No es legalizador, pero tampoco prohibicionista. Cree en racionar el castigo, pero no se le ocurre que la inseguridad se arregla nada más con escuelas y hospitales. Cuando no bloguea, dirige el Proyecto MC2 (Menos Crimen, Menos Castigo\\\", iniciativa conjunta en materia de seguridad pública del IMCO y MéxicoEvalúa. Síguelo en @ahope71 (Leer más)
AMLO responde a los preguntones
Por Alejandro Hope
8 de junio, 2012
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Mis cinco lectores habituales saben que he venido comentado las respuestas que los diversos candidatos presidenciales han venido dando a las preguntas formuladas por un grupo amplio de personalidades (entre dos de mis colegas del IMCO, Jana Palacios y Juan Pardinas). Sólo me faltaba Andrés Manuel López Obrador, ya que, hasta ayer, no había hecho públicas sus respuestas. Hoy ya las conocemos y con eso, puedo hoy concluir la serie.

En contraste con Josefina Vázquez Mota, las respuestas de AMLO destacan por ser escuetas (tal vez las más cortas de todas). Como lector y comentarista, agradezco la brevedad, pero extraño los detalles y las justificaciones. Aquí van algunos comentarios:

Pregunta: ¿Estaría de acuerdo en mantener al ejército haciendo tareas de seguridad pública mientras no haya policías capaces de cumplir adecuadamente esta función, y en crear una policía nacional que sustituya gradualmente a las policías estatales y a las municipales?

Respuesta AMLO:

Mi propuesta es retirar de manera gradual al Ejército y la Marina del combate al narcotráfico y no utilizarlos para resolver conflictos de orden social, o para suplir la incapacidad de la autoridad civil.

Planteamos sustituir a la policía federal actual, caracterizada por las denuncias de corrupción en su contra, para crear una nueva policía nacional que en un máximo de 6 meses, permita el retiro total de las fuerzas armadas de las calles.

Durante ese periodo de transición, se fortalecerá la coordinación permanente entre el Ejército, la Marina y los cuerpos policiales.

Eso no implica desaparecer las policías locales, las cuales deben atender los delitos del fuero común, sino fortalecerlas con el apoyo de la policía nacional en el ataque a los grupos del crimen organizado que más afectan a la sociedad.

Comentario: me parece que en este tema, AMLO fue el único que tuvo la intuición correcta. Fue el único que se atrevió a poner un límite temporal explícito a la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública. En ese sentido, parece reconocer la necesidad de trasladar la responsabilidad primaria por la seguridad pública al lugar donde lógica y jurídicamente corresponde: los gobiernos estatales y municipales. Eso, a mi juicio, es aplaudible.

Sin embargo, no estoy muy seguro de que la fórmula de transición propuesta sea la adecuada.  En seis meses, los gobiernos de las entidades donde hay operativo federal no van a estar listos para hacerse cargo del problema ¿Qué pasa entonces? ¿Se retiran las fuerzas armadas de cualquier forma? Lo dudo ¿Se mantiene el operativo, pero trasladando el costo a los gobiernos estatales y municipales? Ojalá así fuera, pero no está explícito y no estoy muy seguro de que ese tema forme parte de la reflexión de López Obrador ¿Los militares serían sustituídos por policías federales? No alcanzan.

Eso me lleva al siguiente tema. La noción de que se puede construir una nueva policía nacional (o reconstruir la existente) en seis meses es, por decirlo gentilmente, algo voluntarista. Construir la que tenemos tomó más de una década  (incluyendo un sexenio de tremendo incremento presupuestal). No hay manera de que el instrumento requerido para cumplir el compromiso de regresar a las fuerzas armadas a los cuarteles esté listo en medio año. No es creíble por tanto el calendario.

Siendo generoso, me parece que hay en el trasfondo una visión, insuficientemente articulada, de distribución de responsabilidades entre niveles de gobierno, donde las policías locales seguirían siendo la piedra de toque de la seguridad pública en México, con una policía nacional que sólo entraría de complemento donde hubiese una amenaza clara de la delincuencia organizada. No es en si misma una mala visión, pero se requerirían muchos más detalles para emitir un juicio informado: ¿permanecería el mismo número de policías municipales? ¿Cómo se modernizarían las que perduraran? ¿Cómo se financiarían? ¿Cuál sería el rol de las policías estatales? ¿Habría mando único? Es una lástima que no haya respuesta a esas preguntas, porque una visión localista hubiese servido de buen contrapunto a las tendencias centralizadoras de las propuestas de los otros candidatos.

Pregunta: ¿Qué en concreto haría realmente distinto de lo que se hace hoy?

Respuesta AMLO:

Proponemos un cambio de estrategia, que no esté sometida a la lógica de la guerra; una política de seguridad que se centre en la prevención del delito, la reducción del número de muertos y desaparecidos, el castigo a la impunidad y, principalmente, la protección de la integridad de las personas y el respeto a sus derechos humanos.

Para enfrentar a los cuadros del crimen organizado debe utilizarse toda la fuerza del Estado, castigando severamente la corrupción interna.

Se perseguirá y castigará de manera ejemplar a quienes cometan los delitos que más afectan a las personas, como la extorsión, el secuestro, la violación, el robo con violencia y el homicidio.

Aumentaremos los sueldos y prestaciones de los agentes de todas las corporaciones y se castigarán las violaciones a los derechos humanos.

Habrá una sola oficina de inteligencia, y se le seguirá la pista al blanqueo de dinero en la red financiera de México y el mundo. Se solicitará con firmeza al gobierno estadounidense que se abstenga y que por ningún motivo realicen labores de inteligencia e introduzcan armas o dinero a nuestro país

Estableceremos un sistema nacional de salud para la atención de las adicciones que actúe contra el grave problema de drogadicción, con énfasis en la prevención, rehabilitación y reincorporación fraterna a la familia y a la sociedad.

Impulsaremos leyes para adecuar la penalización y castigo de la desaparición forzada de personas y hacer efectivo el mecanismo para la sanción de dicho delito.

Comentario: los dos primeros párrafos no son más que rollo voluntarista (¿exactamente como combatiría la corrupción interna?). Como los demás candidatos, propone concentrarse en los delitos más violentos y lesivos. Eso está muy bien, pero, tal como lo propone, no parece haber una intención de focalizar mucho que digamos: en 2011, se registraron 285,211 denuncias de los cinco delitos citados (17% del total). Considerando la cifra negra, estaríamos hablando de un par de millones de delitos “prioritarios”.

Me parece muy bien que le quiera subir el sueldo a los agentes de todas las corporaciones: en general, es una vergüenza lo que le pagamos a los policías (sobre todo a los municipales). Pero hay un problema: casi 95% de los policías del país son municipales o estatales. La decisión de subirles el sueldo no depende del gobierno federal ¿Piensa transferir más recursos a los gobiernos estatales y municipales para financiar el incremento en las percepciones? ¿O supone que el dinero provendrá de recursos propios? Misterio no resuelto.

Está bien lo del castigo a las violaciones a los derechos humanos, pero hubiera estado mejor con algo más de detalles ¿Qué mecanismos de control y rendición de cuentas establecería?  ¿Unidades de asuntos internos? ¿Un auditor policial, como ha propuesto Ernesto López Portillo? No sabemos.

La propuesta de crear una sola oficina de inteligencia es una salvajada monumental. Primero, significa una incomprensión de los diferentes ámbitos de la inteligencia: no es lo mismo inteligencia civil que policial o militar. No tienen los mismos objetivos ni las mismas facultades. Segundo, si se concentran todos los recursos de inteligencia, los tomadores de decisión (empezando por el Presidente de la República) no tendrían posibilidad de contrastar visiones y hacer las confirmaciones necesarias: quedarían a merced de un órgano de inteligencia extraordinariamente difícil de controlar. Tercero, como ya he comentado en diversas ocasiones, hay maneras de resolver los problemas de coordinación entre agencias sin necesidad de moverle al organigrama (p.e., centros de fusión de inteligencia).

El asunto del lavado de dinero es un cliché sin mucho contenido (sobre el cual ya he comentado anteriormente). Sobre la inteligencia estadounidense, me parece que no tiene idea de lo que está hablando: una cosa es oponerse (con plena justificación) a operaciones unilaterales del tipo Rápido y Furioso, y otra muy distinta negarse a que las agencias estadounidenses “por ningún motivo realicen labores de inteligencia…en nuestro país. Eso, además de imposible sin provocar un serio conflicto diplomático con Washington, sería darse un tiro en el pie: en ausencia de la colaboración y el intercambio de información con las agencias estadounidenses, la inteligencia mexicana se quedaría, en muchos temas, si no ciega, tuerta al menos.

El asunto de las adicciones está bien, pero no es particularmente nuevo: desde hace varias décadas, existen los Centros de Integración Juvenil, a los cuales se han añadido los Centros Nueva Vida en la actual administración. Tal vez sea necesaria una reestructuración del modelo de atención a las adicciones, pero ciertamente no hay que crearlo de cero.

Ditto para el tema de la desaparición forzada. Ese delito está incluído en el Código Penal Federal desde el año 2000 (en el Título Décimo, Capítulo III bis, artículos 215-a, 215-b, 215-c y 215-d). Tal vez se necesiten ajustes y una mejor aplicación de la norma, pero no hay nada muy nuevo en la propuesta.

En resumen, AMLO se lleva tache en pensamiento original. No hay realmente nada que sea al mismo tiempo útil, viable e innovador.

Pregunta: ¿Estaría de acuerdo en crear una secretaría de las fuerzas armadas bajo mando civil, y una secretaría de Estado que se ocupe de todas las fuerzas civiles y tareas de seguridad sin funciones políticas?

Respuesta AMLO:

No, lo que proponemos es conformar un gabinete de seguridad, integrado por personas honestas y comprometías con México, el cual se reunirá diariamente para darle seguimiento a los principales problemas y colaborar de manera coordinada con las autoridades estatales y municipales.

Como se mencionó con anterioridad, habrá una sola oficina de inteligencia, pues el combate al crimen organizado requiere de más inteligencia que fuerza.

Además se homologarán los sistemas de indicadores de información de delitos a nivel nacional.

Se conformará una eficiente policía nacional, sin dejar de lado las policías municipales, las cuales deberán capacitarse permanentemente. Para ello, se creará la Escuela Nacional Policial.

Comentario: como los demás candidatos (con la excepción parcial de Josefina Vázquez Mota), López Obrador eludió olímpicamente el tema de la reforma a las fuerzas armadas. Es más, ni siquiera se molestó en mencionar el asunto. Ni modo: sigue siendo tema huérfano.

Me parece bien que no quiera resolver los problemas de coordinación entre dependencias creando una supersecretaría, pero las dificultades no se resuelven tampoco con reuniones diarias y un cambio de titulares en las dependencias. La tensión estructural entre la Policía Federal y las fuerzas armadas, por ejemplo, no va a desaparecer sólo porque los jefes se ven las caras a diario. Para eso, se requiere crear espacios de colaboración a otros niveles (p.e., unidades conjuntas, centros de fusión, etc.) y cambiar múltiples procesos cotidianos.

Ya comenté sobre el tema de la inteligencia, así que no los aburro. La homologación de los sistemas de indicadores de información sobre delito es un tema muy importante y aplaudo que el candidato López Obrador los incluya en su propuesta (es el único candidato que lo ha hecho, según recuerdo): sigue existiendo una gran disparidad (que viene desde la definición de los delitos en los códigos penales de las entidades federativas) en la forma y frecuencia en la que los estados reportan su incidencia delictiva. Eso da lugar a que, por ejemplo, el Estado de México no haya reportado una sóla extorsión desde 1999 y a que Veracruz no haya registrado un sólo secuestro durante 18 meses. En esas circunstancias, es muy difícil analizar y comparar la situación de seguridad en las entidades federativas. Así que bienvenida sea la propuesta de homogeneizar la información.

Sobre la capacitación de policías, no hay nada nuevo bajo el sol. Ya existen academias de policía de alcance nacional o regional (la de la PF en San Luis Potosí y la recién inaugurada en Puebla). Ignoro cual sería la diferencia entre lo existente y la Escuela Nacional Policial de la propuesta.

Pregunta: ¿Estaría de acuerdo en consolidar la autonomía de la PGR, nombrando a su titular por un plazo fijo y cediendo la potestad presidencial para removerlo libremente, así como establecer la autonomía de gestión del Ministerio Público en todos sus niveles?

Sí, garantizaremos la plena autonomía del Ministerio Público sustrayendo sus funciones de la esfera de competencia del poder ejecutivo, imposibilitando así la acción penal por consigna.

Así mismo, dotaremos de autonomía a la PGR para evitar su uso discrecional, enmascarado hoy como parte de la lucha contra la inseguridad y la violencia.

El nombramiento de sus titulares y su remoción estará determinado por su desempeño y la sociedad podrá exigir su remoción a través de sus representantes en el Congreso.

De esta forma, acabaremos con el monopolio de la acción penal a cargo del Ministerio Público, haciendo valer directamente ante el juez competente los derechos de la víctima, eliminando la discrecionalidad, la corrupción y la pérdida de tiempo durante el proceso.

Comentario: honor a quien honor merece. AMLO ha sido el único candidato en pronunciarse abiertamente por la autonomía plena del Ministerio Público (Josefina medio lo hizo, pero sólo para temas que no tuvieran que ver con delincuencia organizada). En ese sentido, se lleva el premio a la audacia, ya que su propuesta significaría un cambio radical (y positivo) en la materia. El aplauso sería aún más vigoroso si hubiera incluído en la respuesta a las procuradurías estatales (al fin y al cabo, 95% de los delitos son del fuero común).

En mi humilde opinión, el tabasqueño se lleva puntos adicionales al inclinarse igualmente por la eliminación del monopolio de la acción penal que hoy tiene el Ministerio Público. Sé que hay posiciones encontradas sobre el tema, pero a mí no me parece un mal método de facilitar el acceso de las víctimas a la justicia. De nueva cuenta, hubiera sido interesante aclarar si sólo se refiere al Ministerio Público federal o si incluiría igualmente a los estatales.

Pregunta: ¿Está de acuerdo con la despenalización de las drogas?

Respuesta AMLO:

La polémica está vigente no hay que eludirla. Yo estoy de acuerdo con que el tema se discuta, y que lo que prevalezca sea una perspectiva de salud pública; es decir, una en la que le marco regulatorio de las diversas drogas esté en función fundamental de los daños a la salud que producen. Pero me queda claro que no puede ser una decisión de un solo gobierno, tiene que ser un esfuerzo multinacional. Hay convenios internacionales que no pueden ignorarse. En el caso de México la situación es aún más compleja porque somos vecinos del mercado más grande de drogas ilegales y una decisión unilateral no parece ser la solución. Lo que me queda claro es que hay que diferenciar a cada una de las drogas ilegales porque sus daños a la salud que generan son muy desiguales. No es lo mismo hablar de marihuana de de la heroína. Además algunas de ellas tienen usos medicinales probados. Ahí también hay espacio para crear un marco regulatorio específico, para uso médico exclusivamente. Pero hay diversas maneras de ir avanzando al respecto. Yo le pediría a la Academia Mexicana de Ciencias, a la Academia Nacional de Medicina, que tiene muy buenos investigadores y que conocen a fondo estos temas, que nos hicieran un buen análisis y nos ayudaran a tener un juicio más certero y científicamente bien documentado. El prohibicionismo a ultranza tampoco ha mostrado ser la solución.

Comentario: no es una mala respuesta. Es matizada y reconoce las restricciones que imponen las convenciones internacionales. No es mala idea despejar la pelota hacia la academia (así se obtiene cobertura para cualquier decisión que se quiera obtener posteriormente) y está bien la insinuación sobre posibles usos médicos legales de algunas drogas. Dicho lo anterior, no hay nada particularmente creativo tampoco, ni nada que indique mucho sobre las preferencias personales del candidato.

En resumen, me quedo con la impresión de que AMLO no ha pensado mucho en los temas de seguridad y justicia, y que francamente no le importan demasiado. No hay reflexión seria sobre las policías ni mención alguna a asuntos fundamentales, como la reforma al sistema de justicia penal o el estado de las prisiones. Hay algunas ideas rescatables (como mencioné arriba, de los cuatro candidatos dio la mejor respuesta en el tema de la PGR), pero se pierden en un mar de clichés y ocurrencias. Exhibe además un voluntarismo que sorprende y hasta espanta, viniendo de alguien que ya tuvo que enfrentar problemas de seguridad serios en la Ciudad de México: parecería defender la tesis de que todo (o mucho) se arregla teniendo a personas honestas al frente de las dependencias, sin importar la calidad de las instituciones o las normas.

El desinterés proviene, a mi juicio, de un diagnóstico peculiar, según el cual el delito y la violencia no son sino subproductos de otras patologías nacionales (la pobreza, la desigualdad, la corrupción) y, por tanto, no vale la pena atacarlos directamente ¿Para que pensar demasiado en algo que no es sino síntoma de otros males? Ese diagnóstico puede o no ser correcto, pero, en el fondo, es profundamente desesperanzador: si la seguridad no puede venir sino hasta cuando llegue la justicia social y se imponga la honestidad pública, tenemos para un buen rato. Un muy buen rato

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