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Plata o Plomo
Por Alejandro Hope
Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedi... Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedios. No es legalizador, pero tampoco prohibicionista. Cree en racionar el castigo, pero no se le ocurre que la inseguridad se arregla nada más con escuelas y hospitales. Cuando no bloguea, dirige el Proyecto MC2 (Menos Crimen, Menos Castigo\\\", iniciativa conjunta en materia de seguridad pública del IMCO y MéxicoEvalúa. Síguelo en @ahope71 (Leer más)
Las diez de 2011
Por Alejandro Hope
9 de diciembre, 2011
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Con las nochebuenas y el ponche y los regalos y la fiestas oficinescas, ha llegado el momento cuando a algunos les entra la manía de revisar el año. Y como yo respeto mucho las tradiciones, aquí les va mi lista de los diez hechos notables de 2011 en los temas que obsesionan a este humilde bloguero:

  1. El frenón de la violencia criminal: como ya les he comentado en ocasiones previas, el ritmo de crecimiento de la violencia se desaceleró notablemente en 2011. Para todo el año, es probable que se registre un incremento de aproximadamente 10% en el número de homicidios: esa es una tasa de expansión notablemente menor a la experimentada en los tres años previos (25% en promedio, de acuerdo a la base de datos del SNSP). Y si se observa la serie mes a mes, el cambio es más significativo: la desaceleración ha sido continua y en octubre, se registró una tasa de crecimiento negativa en comparación con el mismo mes del año previo. Por algunos datos preliminares, no me sorprendería si en el trimestre que corre, tenemos, por primera vez desde 2007, un decrecimiento con respecto a los últimos tres meses de 2010. Nota: esto no significa necesariamente que vayamos a tener pronto una caída acelerada, pero si puede implicar que ya llegamos al pico de la violencia.
  2. La paz relativa de Ciudad Juárez: hacia finales de 2009, los homicidios en Ciudad Juárez llegaron a representar casi una tercera parte del total nacional. El mes pasado, el porcentaje probablemente no pasó de 6%. Eso es resultado en parte de que la violencia aumentó en otras regiones, pero también del hecho innegable de que el número de homicidios disminuyó notoriamente en Juárez. Para todo el año, es probable una caída de aproximadamente 33% y en noviembre, se registró el menor número de homicidios en 31 meses. Por supuesto, la situación no es buena: los homicidios siguen siendo cinco veces más numerosos que en 2007, y la extorsión y los carjackings siguen a la orden del día. Pero la ciudad ha recobrado alguna dosis de normalidad.
  3. La cambiante geografía de la violencia en el noreste: en 2010, Tamaulipas fue el corazón de conflicto entre los Zetas y el cártel del Golfo, mientras que Nuevo León fue un escenario relativamente secundario (auqnue muy violento): según la base de datos de fallecimientos por rivalidad delincuencial que se encuentra en la página de la Presidencia de la República (y que por alguna razón, no se ha actualizado en todo el año), Tamaulipas registró dos veces más homicidios vinculados a la delincuencia organizada. En 2011, según datos del SNSP, Nuevo León va a tener dos veces más homicidios que Tamaulipas. Eso puede ser resultado de mayor presencia federal en Tamaulipas a partir del descubrimiento en abril de las narcofosas en San Fernando, así como del debilitamiento relativo y posible división del cártel del Golfo, pero no hay una explicación plena. El hecho es que Monterrey y su zona metropolitana se volvieron el centro de la disputa.
  4. El trópico se vistió de rojo: Acapulco y Veracruz se convirtieron en focos serios de violencia criminal. Acapulco ya lo era, pero en 2011, tuvo su peor año (aunque parece haber registrado una disminución del número de homicidios en semanas recientes). Veracruz (incluído Boca del Río) tuvo también un ascenso importante (aunque desde niveles mucha más bajos)  y fue escenario de uno de los peores incidentes del año: la masacre de 35 personas por parte de los llamados Matazetas en Boca del Río en septiembre pasado.
  5. Un año sin golpes espectaculares: hubo múltiples detenciones de personajes importantes de la delincuencia organizada (mencioné varias en mi entrada de hace algunos días), pero no fue capturado o abatido ningún capo de primer nivel. Esto contrasta marcadamente con los doce meses previos, cuando cayeron no menos de cuatro de los principales cabecillas de las bandas del narcotráfico.
  6. El año de las masacres: si bien la violencia ya no creció al mismo ritmo que en años previos, 2011 resultó particularmente traumático por la multiplicidad de eventos de altísimo impacto: las narcofosas masivas de San Fernando, Tamaulipas y de Durango (ambas con más de 200 víctimas); la tragedia del Casino Royale; las masacres de Boca del Río, Guadalajara y Culiacán (entre otros eventos). Es casi seguro que, en términos de percepción, esos hechos hayan nulificado el efecto de la mejoría relativa que se observo en algunos indicadores.
  7. El declive de la cocaína: en 2010, se decomisaron apenas nueve toneladas de cocaína, el menor volumen capturado en un año desde los ochenta. 2011 apuntaba a ser similar: a julio, según datos obtenidos en el V Informe de Gobierno, se habían decomisado 6.3 toneladas. No está claro porque se ha dado esa reducción, pero lo más probable es que sea un reflejo de la caída en el consumo de cocaína en Estados Unidos (comenté el tema aquí y aquí). También, aunque esto es más especulativo, podría ser un indicador de una reapertura parcial de la ruta del Caribe.
  8. El atorón legislativo: si bien hubo algunas modificaciones legislativas importantes (en particular en lo referente al fuero militar), 2011 fue el año en que no se aprobaron las reformas a la Ley de Seguridad Nacional ni las modificaciones en materia de lavado de dinero ni la Ley de Cadenas Delictivas (entre otros temas). Esa falta de acción habla por supuesto de las disfuncionalidades del sistema político, pero también de la ausencia de un consenso básico sobre la naturaleza de los retos de seguridad y la mejor manera de enfrentarlos.
  9. Rápido, furioso y estúpido: en enero pasado, se destapó el escándalo por Fast and Furious, la operación encubierta de ATF para descubrir redes de tráfico de armas  y que culminó con más de 800 armas “perdidas” en manos de delincuentes. El escándalo le costó la cabeza al director de ATF, pero sobre todo, contribuyó a deslegitoimar el combate al tráfico de armas en Estados Unidos. Por si fuera poco, en fecha reciente, nos enteramos que la DEA ha realizado operaciones similares en materia de lavado de dinero ¿Le habrán perdido también ellos el rastro a la carnada?
  10. El surgimiento político de las víctimas: uno de los hechos más notables de 2011 fue el intenso activismo de los movimientos de víctimas de la violencia, en particular el encabezado por Javier Sicilia. Por supuesto, han existido desde hace varios años múltiples grupos que representan a víctimas del delito, pero probablemente en ningún año previo el tema había tenido un perfil tan alto. Las caravanas al norte y al sur, así como los encuentros con el Presidente Calderón en el Castillo de Chapultepec, le inyectaron un dramatismo inusual al debate nacional sobre la seguridad y el combate a la delincuencia organizada.

Bueno, pues allí está mi lista ¿Algo falta? ¿Algo sobra? ¿Alguno de mis tres lectores tiene alguna sugerencia.

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