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Plata o Plomo
Por Alejandro Hope
Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedi... Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedios. No es legalizador, pero tampoco prohibicionista. Cree en racionar el castigo, pero no se le ocurre que la inseguridad se arregla nada más con escuelas y hospitales. Cuando no bloguea, dirige el Proyecto MC2 (Menos Crimen, Menos Castigo\\\", iniciativa conjunta en materia de seguridad pública del IMCO y MéxicoEvalúa. Síguelo en @ahope71 (Leer más)
Más muertos, más números
Por Alejandro Hope
22 de agosto, 2012
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Hace dos días, INEGI publicó sus estadísticas sobre homicidios en 2011. En varios medios, se ha comentado ya sobre el número central (27,199 homicidios en 2011), pero me parece que el tema merece más tinta y más bits. Van a continuación algunos comentarios rápidos:

  • Vale la pena destacar que los números de INEGI son preliminares, lo cual hace muy probable que sean revisados hacia arriba en los próximos meses. En julio de 2011, la agencia de estadísticas ubicó en 24374 el número de homicidios registrados en 2010. En diciembre, la cifra subió a 25,757. No me sorprendería si algo similar sucede este año y el número oficial de asesinatos en 2011 acaba rebasando la barrera de los 28,000.
  • En algunos casos, las revisiones son muy importantes: hace un año, INEGI reportó 4,747 homicidios en Chihuahua durante 2010.  Ahora nos enteramos de que en realidad fueron  6,407 (un incremento de 35%). En cambio, a Guerrero y a Sinaloa les restaron entre 80 y 100 homicidios en ese año.
  • Es probable que se hayan registrado más homicidios que los anunciados esta semana. Para una explicación a profundidad, les recomiendo las reflexiones de Diego Valle-Jones sobre el tema (aquí, aquí y aquí).
  • Las cifras de INEGI confirman algo que ya sabíamos desde hace varios meses: la violencia se desaceleró en 2011.  En la serie de INEGI, la tasa de crecimiento anual en 2011 (5.9%) es similar a la que registra el SNSP (8.7%) y muy por debajo de los incrementos porcentuales de dos dígitos registrados en los tres años previos (ver tabla).  Eso me sugiere que es posible seguir a grandes rasgos el fenómeno (como lo he venido haciendo todo el año) con los reportes mensuales que publica el SNSP. También sugiere cuando salgan los datos de INEGI sobre 2012, van a mostrar la disminución gradual en el número de homicidios de la que he venido hablando desde hace varios meses (es más, voy a aventurar un pronóstico: INEGI va a reportar aproximadamente 25,600 homicidios en 2012).

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  • Tengo cada vez mayores sospechas de que INEGI subestimaba los homicidios antes de 2008 (más que ahora, pues). Como se observa en la tabla adjunta, hasta 2007 los números del SNSP eran sistemáticamente más altos que los de INEGI, pero la relación se invierte de manera abrupta a partir del segundo año de este sexenio. Mi intuición es que hubo un cambio metodólogico y algunas actas de defunción que entraban en otras categorías se empezaron a incluir en el conteo de homicidios, pero no se realizó el ajuste hacia atrás. De ser cierto, eso tendría dos implicaciones: a) los sexenios previos fueron más violentos de lo que creíamos, y b) el incremento de la violencia ha sido algo menos pronunciado en esta administración que lo asumido hasta ahora  (aunque sin duda hay un ascenso muy importante).

  • Las cifras de INEGI desnudan las carencias o manipulaciones de los números que entregan algunos estados al SNSP. Por ejemplo, en Zacatecas, sólo se registraron en averiguaciones previas 41% de los homicidios que se reportaron en las estadísticas de mortalidad de INEGI. En Veracruz, apenas se llegó a la mitad. En Chihuahua, el Estado de México y el Distrito Federal, se comieron 1417, 1101 y 322 asesinatos, respectivamente. En el otro extremo, hay siete estados que reportaron más homicidios dolosos al SNSP de los que recopiló INEGI por la vía de actas de defunción. Aquí podría tratarse de problemas de registro de los sistemas de salud (o del registro civil) de esas entidades o bien, de que se estén inventando homicidios (o alguna combinación). El caso extremo es Chiapas, donde se reportan tres veces más homicidios intencionales en las estadísticas judiciales que en las de salud (ignoro como le hicieron, pero está muy raro).

  • Algunos datos más sobre la evolución regional de la violencia: el campeón nacional de homicidios fue Chihuahua de nueva cuenta, pero con una dinámica descendente (registró una caída de 30%). El segundo lugar se lo llevo en esta ocasión el Estado de México y allí los homicidios fueron al alza (24%). En términos de crecimiento anual, la primera posición se la llevó Nuevo León, con 129% de incremento sobre 2010, seguido por Veracruz, Zacatecas e Hidalgo. Vale la pena poner el dedo en el renglón en esos casos: como se observa en la gráfica adjunta, el INEGI y el SNSP cuentan historias radicalmente distintas en esos tres estados. En Veracruz, INEGI muestra un incremento de 118% y el SNSP una caída de 12%: una diferencia de 130 puntos porcentuales. En Zacatecas, la diferencia entre ambas series es de 104 puntos y en Hidalgo de 95. En ningún otro estado, hay algo que se le asemeje. No quiero especular sobre las razones de estas diferencias, pero está chistoso, ¿no?

  • Por último, la violencia homicida siguió estando altamente concentrada, pero con tendencia a dispersarse gradualmente. Los seis estados más violentos concentraron 56% de los homicidios, mientras que en 2010 el top 6 tenía 59% del total. En el cuadro de “honor”, estuvieron Chihuahua, el Estado de México, Guerrero, Nuevo Léon, Sinaloa y Jalisco (en ese orden). Salieron de los primeros lugares Baja California y Durango. Chihuahua, en particular, vio disminuir su “participación de mercado” de 25 a 16%

En resumen, los datos de INEGI confirman que vivimos un año terrible en 2011. En términos absolutos, fue probablemente el año con más homicidios de la historia del país (fuera de periodos de guerra civil) y en términos relativos, hay que remitirse a finales de los setenta o principios de los ochenta (por lo menos) para encontrar una tasa de homicidio similar a la del año pasado. Sin embargo, es de notar que la curva se aplanó, como ya lo veíamos venir con los datos del SNSP y probablemente apunte hacia abajo en 2012.

Por otra parte, estas estadísticas nos muestran de nueva cuenta la importancia radical de realizar una auditoría pública externa a las cifras de incidencia delictiva. Si con el homicidio, el más duro de los delitos, donde la cifra negra debería de ser casi inexistente, las procuradurías se pueden comer centenares y hasta miles de casos (o bien sacárselos de la manga), no me quiero ni imaginar lo que sucede con otros crimenes. Ahora que se habla tanto de transparencia, ¿no se podría incorporar eso al paquete? No sé si alguien más, pero yo y mis cinco lectores habituales lo agradeceríamos enormemente.

PD: por favor, señores de INEGI, coloquen ya la información en su base de datos. Es una flojera trabajar con un pdf  y urge ver los datos con mayor nivel de detalle.

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