Mi muy personal México - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Plata o Plomo
Por Alejandro Hope
Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedi... Alejandro Hope es un investigador obsesionado con las drogas, el delito y varios puntos intermedios. No es legalizador, pero tampoco prohibicionista. Cree en racionar el castigo, pero no se le ocurre que la inseguridad se arregla nada más con escuelas y hospitales. Cuando no bloguea, dirige el Proyecto MC2 (Menos Crimen, Menos Castigo\\\", iniciativa conjunta en materia de seguridad pública del IMCO y MéxicoEvalúa. Síguelo en @ahope71 (Leer más)
Mi muy personal México
Por Alejandro Hope
17 de septiembre, 2013
Comparte

México, 16 de septiembre. Día de asueto obligatorio. Todo cerrado. Pocas ganas de escribir sobre crimen y castigo, violencia o drogas. Más ganas de hacer algo personal, una lista de lo que quiero y odio de este país nuestro.

De México odio:

  • La inmovilidad social, el hecho aborrecible de que la gran mayoría de los mexicanos vamos a morir en el mismo escalón donde nacimos.
  • Los mafiosos de Michoacán y Tamaulipas y Sinaloa y tantos lugares más.
  • La ausencia de nuevos ricos (salvo entre la clase política), de dinero recién hecho, de historias a la Steve Jobs.
  • La solemnidad al viejo estilo posrevolucionario.
  • Casi todo lo relacionado con el sistema de justicia: la indiferencia del ministerio público, la desidia de muchos jueces, la tortura en los separos, la incompetencia de los defensores de oficio, el infierno de las prisiones.
  • La Liga MX y, en general, todo lo conectado con el futbol nacional.
  • Las ciudades planas, expansivas, inhumanas.
  • La indiferencia ante la muerte, la tolerancia ante la violencia, la estadística de homicidios, saber que un mexicano es asesinado cada 25 minutos.
  • La falta de respeto al conocimiento entre las élites, la ausencia de un Oxford, un Harvard o una grande école.
  • Los títulos imbéciles en español que los distribuidores le ponen a las películas de Hollywood.
  • El racismo, embozado o manifiesto, el clasismo, la misoginia rampante, tuits como éstos o como éste.
  • El Monumento a la Raza, la Fuente de Petróleos y, en general, el arte escultórico del alto priísmo.
  • El desprecio por los consumidores, el mal servicio como política sistemática de demasiadas empresas.
  • La depredación a gran escala de nuestro patrimonio natural y cultural.
  • La pancita.
  • La mayoría de los conductores de automóvil (me incluyo en ese número).

De México amo:

  • La impresionante generosidad de millones y las historias maravillosas como ésta.
  • Las jacarandas en marzo y las calles pobladas de morado.
  • La capacidad para reírse de sí mismo, para no tomarse demasiado en serio, para producir a un Jorge Ibargüengoitia, un Carlos Monsivaís o un Germán Dehesa.
  • El olor de la masa en el comal y de los frijoles en la olla.
  • La valentía de Alejo Garza Tamés y Marisol Valles.
  • Palenque envuelto en neblina y Teotihuacán inundado de sol.
  • El heroísmo de Ciudad Juárez, Tijuana y Monterrey.
  • La alucinante capacidad para el trabajo de la mayoría de sus habitantes.
  • Bellas Artes, a la luz de una tarde de octubre.
  • Todo lo que nos queda del barroco, con un lugar especial para Santo Domingo en Oaxaca y la Capilla del Rosario en Puebla.
  • Los problemas que sí se resuelven, casi sin darnos cuenta.
  • La casi total inexistencia de extremismo político.
  • El espíritu abierto, tolerante, experimentador de millones de jóvenes.
  • La calle de Madero, peatonalizada y revivida.
  • Las tlayudas con asiento en un mercado de Oaxaca.
  • El tozudo idealismo de muchísimos.
  • El misterioso proceso de volverse mexicano, mi hija de diez años, cantando el Himno Nacional, y mi hijo de siete, recorriendo fascinado el Castillo de Chapultepec.
  • El hecho sorprendente de que, a pesar de todas nuestras miserias, somos un pueblo irremediablemente feliz.

Tengan un feliz septiembre. Se lo merecen (como dice el buen Leonardo Curzio).

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.