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Pluma, lápiz y cicuta
Por América Pacheco
Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarr... Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarraya, 2018). Handle with care. Síguela en Twitter: @amerikapa. (Leer más)
Carrefour AMLO
Por América Pacheco
22 de junio, 2012
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Para la República de Uganda, mi próxima patria.

Andrés Manuel López Obrador

Candidato de la coalición Movimiento Progresista.

 

Es preciso señalar que usted y yo no nos conocemos. Lo anterior es lógico, porque soy una simple cronista de mi propia vida, escribo exclusivamente de temas que oxigenen y doten de plenitud mis días de furia; sin embargo, en mi carácter de representante legal de la irregular existencia que me pertenece, levanto la voz y entinto mi pluma para escribirle esta carta a la que puede darle el tratamiento que le pegue en gana. No soy un analista político ni mucho menos un sagaz opinólogo de izquierda; sencillamente soy madre de dos, y amiga de un puñado de personas infinitamente más valiosas que usted y yo juntos.

Quizá le tenga sin cuidado, pero debe saber que gracias a su candidatura presidencial, he perdido más afectos en los últimos tres meses que en diez años de disfuncionalidad social. Aunque reconozco que la sentencia: “por su culpa” es un exceso, claramente; pero no deja de extrañarme que por la ferviente lealtad política a su movimiento, personas a las que siempre admiré por su capacidad de análisis, lucidez, ecuanimidad, imparcialidad e inteligencia, hoy día son irreconocibles para mi (lo cuál no significa que estén mal). “Es el clima electoral” intentan tranquilizarme algunos, “ya pasará, recuerda el 2006”, argumentan otros; pero para mí –a título personal- no basta. El encono irreconciliable entre cercanos jamás será justificable, peor aún, si es motivado por ridículas diferencias políticas.

He leído hasta el hartazgo los pronunciamientos de aqueos y troyanos. Me he sumergido en argumentos que barajean con habilidad de prestidigitador, las  contundentes razones que existen para votar por usted, o no hacerlo ni bajo el influjo de estupefacientes. Mi naturaleza escéptica/apartidista, me ha permitido apreciar el enfoque de todos los juicios, sin que el mío propio se advierta agredido por ninguna descalificación, a cambio, todo lo ganado, ha sido colocarme durante semanas en un inquietante carrefour.

Amante que soy de las palabras, le presento una de mis favoritas: carrefour.  Este bello vocablo francés es más que el nombre de una extinta cadena de supermercados (en México, claro), también significa encrucijada: lugar donde se cruzan dos o más calles y caminos, o situación compleja en la que no se sabe que conducta seguir. No encuentro una definición más precisa y fonéticamente perfecta para describir lo que su personaje ha representado los últimos meses: carrefour.
Elegir a un presidente no es tarea sencilla, en ninguna nación, colonia o grupo universitario. Factor determinante para muchos, es el origen partidista, la raíz ideológica, el equipo de trabajo que rodea al candidato, el historial político, la autoridad moral, etc. En mi caso, debe saber, la justa medida de confianza que otorgo a cualquier persona en mi entorno, depende del tamaño de probidad que ostente. Es desolador que en nuestra clase política, éste sea el activo escandalosamente ausente en su capital, en su mísero estado de cuenta.


RAE: Probidad honorabilidad, honradez, integridad, rectitud, decencia, moralidad

Conozco a muchos ciudadanos que confiesan con pesar, que le entregarán a usted su voto porque representa la única opción viable para evitar que el PRI regrese triunfante a ¿gobernar? nuestro país. Ayer escribí que “Votar por el menos peor, es la equivalencia cuántica a casarse sin amor” y lo creo fervientemente. Nosotros debemos analizar, desmenuzar cada átomo de las opciones, con nuestra vectorial conciencia crítica y humana, y claro, salir a votar por quién resulte ganador de la ecuación final. La primera contienda, comienza dentro de nosotros: con nuestro propio criterio. El no acudir a las urnas podría interpretarse como un artero golpe a nuestra democracia, a nuestra incipiente democracia que aún se encuentra en pañales. Y lo digo sin ánimo de pontificar, me pronuncio porque es lo que llama mi conciencia, que me pertenece a mí y a nadie más.

Su candidatura no es la única opción y lo sabe. No discutiré este tema, ya no más, menos con usted. Me limitaré a declarar públicamente que espero que finalmente gane las elecciones este primero de julio. Espero que lo haga por muchas razones, una de ellas, porque deseo recuperar a mis amigos. Ojalá lo consiga Andrés Manuel, espero que haga uso de toda la PROBIDAD que encuentre en su memoria, en sus bolsillos, en su portafolio. Cuando junte toda la que encuentre, gástela sin ningún tipo de temor, porque ¿sabe? es un recurso inagotable. La probidad de un político tendrá mayor peso que un recurso energético como el petróleo, en esta cruenta odisea de sacar a un país de la miseria, de la ignorancia y la corrupción. Alguna vez escribí –influencia de mi hermano- que “ningún político nos exige que pensemos, que dejemos de tener miedo, que seamos mejores personas o que luchemos por un alma. La vida es algo serio, trascendemos a través de los individuos que cambian nuestra vida, los que cambian su curso. Yo por eso, apuesto por mis amigos, jamás por un delincuente o un político”, así que mis auténticos deseos de victoria a su candidatura, no son atribuibles a razones deshonestas, ni poca cosa, apuesto por el criterio de mis amigos, ellos bien valen una misa.

También espero su contundente triunfo que le permita a mi viejo tan enfermo y cascarrabias, irse de este mundo con una pizca de luz en sus ojos celestes. Él también está harto de verlos empañados de desilusión, del único desencanto inoperable del que cada sexenio se contagia ad nauseaum. Y él cree en usted.

Pero sobre todo, me gustaría ver que acciones ejecutará su gobierno ante la barbarie de violencia que ha nutrido al borde del colapso a nuestra nación que no puede más con tanta sangre, alimento preferido del horror. Hace 18 años, mientras amamantaba a mi hijo recién nacido, miré con pasmo la transmisión en vivo, de un evento proselitista en una desconocida colonia llamada Lomas Taurinas, ubicada en el municipio de Tijuana, Baja California Norte. Confieso que aún no supero el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Decidí asociar compulsivamente el nacimiento de mi chico, a la arrogante y violácea cascada de flores que en marzo brota de la Jacaranda, para alejar el recuerdo groseramente salpicado de sangre. Ese, es el perenne recuerdo que tiene mi primogénito del PRI, y él no merece semejante efemérides. Mi hijo merece no menos que la Jacaranda.

 

 

En fin, espero que mi carta tenga el destinatario y la lectura deseada. De cualquier manera, estaré al pendiente de sus acciones y decisiones. Recuerde que no le tengo fe, nací desprovista del gen congénito del culto; para mí no es el mesías tropical, ni le veo por ningún lado atributos de súper héroe o cualidades propias de logrado estadista. Mis ojos lo han visto durante todo este tiempo, como una incógnita, como el carrefour político del 2012.  Gobierne con probidad y confianza. Nosotros lo vamos a ayudar, vigilando.

 

América Pacheco.

Blogger, Animal Político.

 

 

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