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Pluma, lápiz y cicuta
Por América Pacheco
Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarr... Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarraya, 2018). Handle with care. Síguela en Twitter: @amerikapa. (Leer más)
El último avatar
Por América Pacheco
24 de marzo, 2011
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Cuando leo el Baghavad Ghita, me pregunto cómo creó Dios el universo. Entonces todo lo demás se vuelve superfluo.

-Albert Einstein

 

La búsqueda que lleva al ser humano a buscar la autorrealización, la fe que se ajuste a su medida, al cada vez más esquivo “dios”, puede arrojarlo al más estrambóticos de los caminos. El tema viene a cuento, porque mi hermano –arquitecto de profesión y estudiante de filosofía– inmerso en esa búsqueda, decidió avanzar por terrenos desconocidos y entregarse al estudio y práctica del vaisnava como su nueva forma de vida. Siendo ambos el producto de un hogar ateo recalcitrante -además, destacando que considero a mi hermano una persona sobradamente lúcida e inteligente- muy intrigada le pregunté qué razones lo habían motivado a ese cambio tan radical. Su respuesta es el motivo de este texto: “porque este tiempo que he dedicado al estudio de la filosofía, encontré en los vedas y en libros de Srila Prabhupāda, la mejor herramienta filosófica y científica para entender mi misión, mi tiempo en este mundo”

 

El juicio anterior, emitido por una persona que la última vez que tuvo contacto con algún acto litúrgico fue a los 3 años, cuando en un descuido de su nana caminó cuatro cuadras desde nuestra casa hasta el atrio de la iglesia del barrio (mientras todos pensaban que dormía) atraído por el repicar de las campanas que llamaban a misa como una vergonzosa rata hamelinesca y provocando con ello el envejecimiento prematuro de mi madre, así como el linchamiento público de mi padre a la pobre nana, no puede ser menos que dejar estupefacto a cualquiera.

 

Nuestra brutal e impía educación hogareña, nos provocó una repulsión casi enfermiza por todo aquello que tuviese el tufo de “iglesia” “fe” “gurú”, “entidad mística” “yogui” y más aún si el visado provenía de la India. Sin embargo, en mi casa, desde mi adolescencia se han adoptado los VEDAS como libros de estudio indispensables de nuestra humilde biblioteca.

 

La “conversión” de mi hermano a cualquier tipo de creencia, es un tema de agenda prioritaria entre nuestro círculo, sin embargo, el tipo de “fe” que ahora él ha abrazado con todo su corazón, merece un poco de detalle y cuento a parte. Para entenderlo, quisiera explicar qué es el vaisnava y quién fue Śrīla Prabhupāda.

 

El vaisnava no sólo es una corriente religiosa monoteísta proveniente de la India (cuya deidad es Krishna o Vishnú) sino también, la práctica de ciencia trascendental-espiritual mediante el estudio de la medicina, arte, historia, filosofía, organización social, economía y meditación. Todo lo anterior, tiene sus bases en los VEDAS. Los cuatro libros que integran los Vedas (Rigveda, Yajurveda, Samaveda y Atharvaveda) no son únicamente la obra literaria –como tal– más antigua que la humanidad tiene registro (su aparición data del año 6000 A.C.) además fueron escritos en uno de los lenguajes más complejos y antiguos: el sánscrito. Los vedas en la India no son sólo un histórico, sagrado e invaluable trabajo literario, además de ello, simbolizan su ley, devoción y su civilización entera. Aunque para Occidente, su mayor valor estribe en su extraordinaria composición poética.

 

Ahora bien, “avatar” es un vocablo que en occidente se le ha dado un uso que no tiene concordancia alguna con su significado etimológico original. “Avatar” proviene del sánscrito अवतार avatāra “el que desciende” y significa la encarnación terrestre de dios o de alguna de sus reencarnaciones. De acuerdo a la creencia vaisnava, Śrīla Prabhupāda proveniente de una cadena de sucesión discipular milenaria, se le conoció como la entidad que representaba la última reencarnación de Krishna en la tierra,  es decir, el último avatar.

 

Abhay Charan nació en Calcuta el primero de septiembre de 1896, pero el nombre con el que se ganó un lugar en la historia y con el que es venerado por millones de personas en toda la urbe, fue por el de Śrīla Prabhupāda. Proveniente de una familia acomodada, vivió una vida de acuerdo a su clase y posición. Sin embargo, a los 69 años abrazó el orden de vida de renuncia para dedicarse al estudio, enseñanza y divulgación literaria. Abhay poseía capacidades tan notables, y una extraordinaria erudición del conocimiento de los vedas, que en 1947 la Sociedad Gaudiya Vaishnava le otorgó el título de «Bhaktivedanta» en agradecimiento a sus aportaciones al estudio y difusión de los manuscritos antiguos.

 

La erudición no es un título fácil de ostentar, pero Prabhupāda lo vestía con toda dignidad: realizó la traducción al inglés de su obra maestra: el Srimad Bhagavatam y el Bhagavad-Gītā, tarea nada sencilla, puesto que simplemente el primero se compone de 18,000 versos (mismos que recitaba de memoria en ambos idiomas) divididos en tres tomos y el segundo, es nada más y nada menos, el libro espiritual más sagrado y leído de todo el universo literario vedístico. Escribió más de ochenta libros (traducidos en 40 idiomas) y a la edad de 70 años fundó la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna en Estados Unidos. Hoy día esta sociedad cuenta con más de 108 ashrams o templos de culto repartidos en todo el orbe.

 

Independientemente de lo anterior, que quizá sólo pueda reconocerse en su valía puramente espiritual, el mayor logro de Srila Prabhupāda consistió en haber enfrentado la mayor de las dicotomías (conseguir ser reconocido como un hombre de ciencia y un maestro espiritual) y salir avante de ello. Ha sido el único “hombre de dios” proveniente de Oriente, cuyo trabajo literario es reconocido por entidades académicas prestigiadas como Oxford, Yale, La Sorbona, Stanford, Universidad de Windsor y otras, así como por eclesiásticos, mandatarios, teólogos y científicos. Pasó a la historia como un filósofo, embajador cultural, crítico social, maestro de medicina, economía, idiomas, y como la personificación de toda una vasta cultura.

 

Fundó el Bhaktivedanta Book Trust, actualmente la mayor editora mundial de literatura védica y a mediados de los años setenta, sus publicaciones se convirtieron en libros de texto en prácticamente todas las universidades de Norte América y del resto del mundo. Y todo esto lo consiguió siendo un anciano.

 

 

Yo no sé si el Señor Prabhupāda haya pisado este mundo representando a ese hermoso dios de piel azulada. Ignoro por completo si fue el último avatar que pisó Occidente para darnos la llave que da acceso a la literatura más profunda de las que  yo tenga registro. Además, no me importa, lo que sí me interesa y le agradezco con la piel, con los labios, el pelo y las entrañas, es que mi hermano y yo -par de criaturas sin fe ni esperanza- podamos brillar como el sol cuando compartimos nuestra fascinación por la lectura de esos libros que llegaron a casa hace dieciséis años. . . .de esos versos fonéticamente perfectos, que no envejecen y que cuando observo la enternecedora devoción de mi hermano, cuando lo escucho cantar y recitar, se enciende una pequeña bengala en algún lugar no específico dentro de mí.

 

Ojalá. . .algún día, pueda iluminarme lo suficiente para distinguir cuando a un ateo lo visita furtivamente la fe.

 

América Pacheco.

 

Cuando las dudas me atormentan, cuando los desengaños me desafían, y no veo esperanza en el horizonte, acudo al Baghavad Ghita y encuentro un verso que me reconforta. Inmediatamente aparece en mi una sonrisa en medio de esa enorme tristeza. Todo aquel que medite en el ghita recibirá de él una fresca alegría y nuevos significados cada día”

Mahatma Ghandi

Los libros de Prabhupāda son para ser guardados con cuidado, Nadie cualquiera que sea su fe o creencia filosófica que lea estos libros con una mente abierta, puede dejar de ser impelido o impresionado.”

-Dr. Garry Gelade, Depto. de Psicología Universidad de Oxford, Inglaterra-

Cuando leo el Baghavad Ghita, me pregunto cómo creó Dios el universo. Entonces todo lo demás se vuelve superfluo.”

-Albert Einstein

El BG es una de las joyas más grandes de la literatura y la filosofía universal. Trata sobre los temas esenciales que interesan al hombre, cualquiera que sea su credo, su raza, la época en la que viva, el lugar que habite. Por ello cuando explico algún párrafo del Gita a mis alumnos, estos se sienten atraídos como las mariposas por la luz. El texto de Prabhupada presenta la más auténtica y profunda tradición de la India Védica.“

-Dra. Dora Bazón, prof. de lenguas clásicas y modernas, facultad de Letras, Universidad de Sn. Marcos, Lima, Perú-

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