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Pluma, lápiz y cicuta
Por América Pacheco
Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarr... Especialista en negocios internacionales. Cronista salvaje. Autora de Pasajera en Trance (Mantarraya, 2018). Handle with care. Síguela en Twitter: @amerikapa. (Leer más)
Enter the U-GOD: Mi charla con Lamont Hawkins
“A mi madre no le gustó que contara de dónde vengo, pero al final lo superó. No le importó. Sabe que algún día todos moriremos y eso quedará atrás", cuenta Lamont Hawkins a América Pacheco.
Por América Pacheco
9 de septiembre, 2019
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Para Octavio Barón, maestro Shaolin

Una de las actividades qué mas disfruto en la vida es dedicarle esfuerzo y entusiasmo a actividades en las que no tengo la menor idea o formación. Pueden llamarme cínica, aunque yo me reconozco más como pendeja con suerte. Hace algunas semanas decidí acreditarme en el Hay Festival Querétaro y la gente noble que organiza el festival lo hizo. Supe que la vida estaba decidida a pagarme varias deudas morales cuando recibí el primer correo con el listado de autores a las que me correspondería entrevistar. La personalidad que encabezaba la lista era el rapero Lamont U-God Hawkins, integrante de la agrupación más importante en la historia del hip-hop: Wu-Tang Clan. Es necesario aclarar en voz alta que me dio el vahído. Mi vida musical ha estado salpimentada desde la adolescencia por el movimiento artístico originario del Bronx. Y lo sigue estando. La playlist que escucho religiosamente cada mañana mientras entreno incluye Wu-Tang Clan, Young MC, Kendrick Lamar, Dr. Dre y Mos Def.

Lamont U-God Hawkins

Lamont “U-God” Hawkins guarda en su maleta artística veintiséis años de carrera, más de 30 millones de discos vendidos en todo el mundo. Su nombre permanecerá ligado de forma indisoluble en la historia del rap y, por si aún le sobraran mundos qué desbloquear, saltó con clamor de la critica especializada al escenario editorial con el hachazo autobiográfico: “En carne viva: mi viaje con el Wu-Tang clan” (Editorial Sexto Piso).

Lo primero que hice al descubrir la identidad del primer entrevistado en mi agenda fue escribirle a Antonio Flores, staff del Hay Festival, para conocer detalles del formato de la entrevista. La mayor de mis preocupaciones fue saber si contaría con un traductor porque la última vez que entrevisté a alguien en inglés (el pintor iraní Sepánd Danesh) acabamos hablando en lenguaje de señas y haciendo dibujos en su libreta. Lo último que quería era pasar a la historia de las entrevistas como la reina de las estúpidas. Para mi tranquilidad, sí contaría con traductor y para abonar angustia a mi espíritu, la charla sería de uno a uno. Esa noche no pude dormir.

A la mañana siguiente arribé a la capital queretana y corrí a acreditarme a la sede de prensa del festival. Camino al centro encontré una tienda de vestidos de novia y en uno de esos frecuentes episodios de imbecilidad que me atacan pensé si un vestido blanco y velo sería el outfit adecuado para la entrevista. Mandé foto del vestido a Antonio con la amenaza de llegar vestida de esa forma y con la súplica de que no me permitiera desmayarme frente al gremio.

vestido de novia

Una vez obtenida mi acreditación, la misión obligada era conseguir el libro. Porque cuando un entrevistador no ha leído el libro del que pretende realizar una charla, se nota desde la cuarta luna de Saturno. Recordé que tengo un amigo en sexto piso y le escribí para preguntarle si sabía dónde podría encontrar un ejemplar. –Pues en una librería, pendeja- obtuve como respuesta. Después de la mentada de madre correspondiente, salí disparada a recorrer librerías. Pude lograrlo hasta el tercer intento. Corrí de regreso al hotel con el único ejemplar disponible en Gandhi. Ustedes no desfallecen de amor por mí, porque nunca me han visto devorar un libro a velocidad eónica.

En Carne viva arranca con un prólogo honesto escrito por el autor y en el que nos prepara para lo que será un viaje catártico y conmovedor:

“Es hora de escribir no solo mi legado, sino la historia de nueve matones de la calle que se llevaron nuestra vida cotidiana en los barrios de viviendas sociales –las peleas y luchas por sobrevivir en la jungla urbana de la ciudad de Nueva York- y la convirtieron en algo más grande de lo que podríamos imaginar, algo que nos sacó de esos barrios para siempre, que era lo único que todos queríamos en primer lugar”.

Una vez acabada la conferencia que ofreció a medios (dónde se mostró accesible sí, pero evidentemente parco) Cinthia, la maravillosa traductora y yo, esperamos casi 40 minutos. Tiempo que sirvió para observar que, a diferencia de la conferencia grupal, se notaba cómodo y locuaz en las entrevistas uno a uno. Antonio, luz de mi vida, nos indicó que tocaba mi turno. Tenerlo a menos de un metro trajo consigo el vahído de regreso con fuerza y acompañado de la mano de una taquicardia. Comencé a sudar un poco más una vez que le indicaron que sería yo la siguiente. Di dos pasos, me miró de pies a cabeza y exclamó:

-Hello, Gorgeous!

Y se repitió la historia que me acompaña en todas y cada una de las ocasiones que soy presentada a un extranjero: pensó que mi nombre era una broma.

-¿Qué te llamas cómo? ¿América? A ver, otra vez: ¿AMÉRICA?- completamente derrotada, asentí. No disimuló la carcajada y exclamó: NO SHIT!

U-God es un hombre sorprendentemente guapo y encantador. La broma de la génesis de mi nombre puede ser patentada como un icebreaker infalible. Nuestra charla se mantuvo escoltada de sonoras carcajadas en todo momento.

Considero que el título original del libro, RAW (aunque en un lamentable déficit de genialidad, su versión en México decidió utilizar uno más propio de un culebrón televisivo), es enorme, pero no tanto como la historia que nos cuenta el rapero. Nació en Brownsville, Nueva York, en 1970. Fue educado por una madre soltera quién le dio una lección de fortaleza al negarse a un aborto a pasar que U-GOD fue producto de una violación. Durante toda su infancia la cuestionó sobre la identidad de su padre, pero su mamá siempre contestaba. ¿Para qué quieres saber? ¡Eres hijo de Dios! Él está convencido que su herencia moral fue determinante para sobrevivir a la hostilidad y violencia legendarias de Staten Island. Además de regalarle el nombre artístico que homenajearía secretamente al amor de su madre. Mi primera pregunta fue de dónde emanaba la fuerza para escribir un libro de ese calibre. “Tenía que contar mi historia. Algunos miembros del clan se habían ido al infierno. O habían ardido en el infierno o se habían ido a la mierda. No fue tan difícil. Me llevó dos años y medio dedicado obsesivamente a este proyecto. Me dediqué a entregarme a escribir y corregir una y mil veces. Odio el proceso de edición”. Y yo odio al primer editor de mi libro. Me obligaba a cortar partes que yo amaba, -contesté-. “¡¿Verdad que son unos hijos de puta!? -manoteó- ¡Escribir, corregir, volver a escribir, y volver a corregir! Te mandan su mierda veinte veces. Hijos de puta. Exclamó sorprendido por mi empatía a su dolor. A estas alturas de la charla lo quise abrazar.

A los cinco años contempló la muerte por primera vez. Experiencia que se repetiría con frecuencia a lo largo de su vida en uno de los barrios más desamparados de Nueva York, en una época absorbida por el narcotráfico, el abandono y las guerras territoriales de las pandillas barriobajeras. Recorrer todas las morgues de la ciudad en búsqueda de su primo le sembró la tétrica obsesión por convertirse en embalsamador. Incluso estudió la técnica.

En sus años de secundaria conocería al grupo de inadaptados callejeros que eventualmente se convertiría en grupo de culto: Ol ‘Dirty Bastard, RZA, GZA, Method Man, Raekwon, Masta Killah, Inspectah Deck y Ghostface Killah. De los nueve integrantes del Clan, U-God ha sido el menos apreciado -porque él así lo señala en RAW-y el penúltimo en lanzar su primer disco en solitario.

Lamont U-God Hawkins 3

 

RAW: libro del año 

-“Pero soy el primero en escribir un libro, ¿eh?, aclaró con una enorme sonrisa de orgullo. Y no es para menos. A pesar de que el líder y productor del clan RZA publicó un par de manuales sobre el eje espiritual de la banda, The Tao of Wu, ninguno de esos libros se nombró “el libro del año” como lo hizo Esquire. Se lo recordé en nuestra charla y ahí fue donde sus sonrisas escalaron en tamaño.

A diferencia de otros raperos que también han publicado material autobiográfico –Ice-T, 50 Cent, Chuck D, entre otros- estos carecen de la prosa de U-God. Incluso en la charla que sostuvo esa misma noche con Carlos Velázquez, el escritor mexicano elogió la soltura de su pluma. “Tu escritura fluye completamente orgánica. Es un librazo”, señaló.

Uno de los relatos más difíciles de leer ocurre al inicio, cuando nos cuenta el origen de su nacimiento y que su madre tuvo muchos conflictos en entender su pulsión de sacar esta historia al público. Le pregunté si ella al fin pudo entenderlo y contestó: “A mi madre no le gustó que contara de dónde vengo, pero al final lo superó. No le importó. Sabe que algún día todos moriremos y eso quedará atrás. Muchas mujeres la verán y se sorprenderán, porque muchas mujeres hubiesen abortado, pero ella lo superó y quizá muchas no se hubieran vuelto a embarazar, así que ella en su momento tomó esa decisión, además le hice saber lo que yo sentía al respecto. Mi madre lo leyó y opinó que en algunas cosas exageré, y se quejaba al respecto. “Creo aquí exageraste en esto, pusiste lo otro”, y en respuesta le dije: “Creo que lo que pasa es que leíste la versión sin corregir, la versión revuelta. Por supuesto es un ardid. Y sí, quizá exageré, pero ya sabes –me guiñó un ojo- se trata de una historia y de un 100% de lo contado quizá el 5 exageré, pero el 95 es real”. No pudo evitar soltar otra carcajada.

Le conté una anécdota personal: mi padre dejó de hablarme cuatro meses cuando leyó una crónica publicada en el diario. Coincidimos en que los escritores tenemos la obligación de escribir nuestras historias como si nuestros padres hubieran muerto. En nuestra mente deben permanecer muertos al momento de soltar la pluma. Es entonces cuando la liberación creativa es absoluta. Cuando cuestioné cuál había sido la parte que más trabajo le había costado relatar, contestó que su historia fue la parte más natural y fluida, todo lo contrario al contar las historias de otros: “Y es que oculté algunos nombres. Imagínate, se trata de algunos antecedentes criminales, algunos procesos de investigación, algunas cosas del pasado que para algunos quizá no sea agradable se den a conocer porque me dirían: “Hey, no andes diciendo eso cabrón!”.

Paty Chapoy strikes again

La revista Rolling Stone entrevistó a RZA para conocer su postura sobre su libro y mencionó que al margen de las batallas y guerra de declaraciones que han sostenido -y que, incluso, los llevó a enfrentarse en la corte- declaró estar feliz por el éxito del libro porque le parece necesario el amor inusitado que le volcaron los fans. Le pregunté directamente si la batalla con RZA al fin ha terminado, o seguiremos viendo más rounds. “¡La batalla no ha terminado! Y en este momento comenzó a manotear con los puños a modo de pelea de sombra. “Mis amigos me han dicho “ya se terminó el pleito” y les advierto que no, ¡que por supuesto no ha terminado! ¡Porque estos cuates son escurridizos, pretenden ser buenas personas, pero te volteas y te atacan! ¡Te apuñalan! No se ha terminado y la batalla no terminará pronto. Sus ojos brillaron de excitación al contestar.

Los últimos momentos de nuestra charla fueron temas de lavadero. Me convertí en la Paty Chapoy del hip-hop (Octavio Barón dixit) al preguntarle sobre la anécdota en la que amenazó con golpear a Leonardo Di Caprio. “Leonardo era joven, estábamos en una fiesta y lo único que buscaba era ser parte de la conversación. Y pues.. no sabía cómo incluirse, cómo mezclarse entre lo que traíamos Q Tip y yo, así es que se acomodó cerca de Q Tip y se aclaró la garganta (tose fingidamente imitando a Di Caprio) como para decir “Aquí estoy” , así que yo tosí más fuerte como para decirle “’Aquí también estoy yo cabrón, este es mi amigo así que nada más, no te entrometas”. Y eso fue””. Aquí me regaló otra sonrisa llena de complicidad.

Un libro es una herida

Emile Ciorán decía que un libro es una herida y no solo eso, además un libro debería ser capaz de hurgar en las heridas del lector e incluso provocarlas. Afirmaba que la labor de un escritor podría considerarse lograda si al terminar el libro el lector cambiaba y no volvía a ser el mismo. “Mi libro es una herida. Una dolorosa”, asintió. En RAW el lector no encontrará lecciones morales, pero sí un manual preciso de escapismo. Dentro de esta joyita hay una historia fascinante, pura y salvaje. Los lectores de RAW no volverán a ser los mismos aunque U-GOD opine lo contrario. “No creo, tal vez algún punto de vista sobre mí o mi grupo podría cambiar, no podría decirte qué puede suceder a quien lea mi libro, pues todos somos distintos”. Lo miré y le dije: “Bueno, A Better Tomorrow cambió mi percepción sobre la apreciación del hip-hop. Es mi disco favorito”. Me miró con extrañeza y preguntó: “¿En serio? Oye, chica, vaya que eres rara”. -Claro que lo soy. Fue mi única respuesta.

Nos levantamos de nuestros asientos. Nuestra charla había concluido. Le pedí firmara mi ejemplar y la penúltima sonrisa dedicada a mí del día la provocó el hilarante momento en el que escribió AMÉRICA. Con acento. Cinthia, la traductora le espetó: –Mira, hoy aprendiste a escribir en español. Su carcajada resonó fuerte.

La última me la regaló cuando me descubrió horas más tarde en la antesala de la charla y concierto; justo en la primera fila del Teatro de la Ciudad.

Por supuesto que le sonreí de vuelta. Fue un día para recordar.

Lamont U-God Hawkins

@amerikapa

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